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Obituary - The End Complete

Tracklist
Line Up
1. I’m in Pain
2. Back to One
3. Dead Silence
4. In the End of Life
5. Sickness
6. Corrosive
7. Killing Time
8. The End Complete
9. Rotting Ways

John Tardy: Vocales
Allen West: Guitarra
Trevor Peres: Guitarra
Frank Watkins: Bajo
Donald Tardy: Batería

Reseña

Grabado en los míticos Morrisound de Tampa, Florida (Sepultura, Monstrocity, Nocturnus, Death, Iced Earth, etc.) y bajo la tutela de Scott Burns, uno de los productores de mayor renombre a principios de la década pasada y que trabajara junto a iconos muy importantes en cuanto al Death Metal se refiere como Cannibal Corpse, se editó la tercera obra de una de las bandas más exitosas y que lideró la escena extrema de USA por varios años desde su salida con los discos Slowly We Rot (1989) y Cause of Death (1990).

Por aquellos años Obituary se había ganado una posición bastante cómoda dentro de la escena por la gran forma en que fue recibido su segundo álbum por la prensa internacional, hecho que generó una gran gira por su país junto a Sepultura y Sadus, aparte de una gran campaña de publicidad por parte de su sello discográfico para promocionar The End Complete en el año 92, que es precisamente el motor que los lanza a hacer giras más grandes a nivel de Norteamérica y de Europa, convirtiéndose en uno de los discos más vendidos de Death Metal de toda la historia con más de un cuarto de millón de copias a nivel mundial.

Apartándonos radicalmente de los fútiles detalles de orden mercantilista, lo primero que surge como punto de análisis es la ausencia del gran guitarrista James Murphy (procedente de Death y que después de su aparición con Obituary, trabajaría con Desincarnate, para luego unirse a Testament) presente en el Cause of Death y que aportaba mucha mayor técnica en las partes solistas que la que pudo aportar su reemplazo Allen West, aspecto cuya consecuencia es un punto sensible a lo largo de todas las piezas de esta obra a pesar del buen esfuerzo de West que sin ser un guitarrista sobresaliente aporta los fundamentos necesarios para una banda de Death Metal de la vieja escuela con sus solos de clara vena slayeriana.

A pesar de que Obituary nunca fue una banda innovadora, ni pretendió experimentar demasiado con su música, siempre mantuvo un sonido distintivo, lo que es mucho más claro con el desarrollo musical que tuvieron en su primera etapa compositiva (1989 – 1992) y que luego evolucionaría con discos como el World Demise (1994) o Back from the Dead (1997) que son mucho menos comprometidos, su música se torna aquí diluida, poco constante y por lo tanto demasiado predecible hasta el punto de que se nota una merma de las capacidades compositivas de la banda que por su puesto raya en la mediocridad.

La banda en general siempre ha tenido un sonido bastante cuidado, con excepción del primer álbum, y aquí crecen aún más en cuanto a la producción que se logró, pues el peso y contundencia del sonido es bastante superior a su antecesor, en especial se nota mayor volumen y profundidad, el contraste de alturas fue muy bien manejado y se exploto diligentemente la crudeza de los oscuros riffs de guitarra sin ser muy opacos ni demasiado brillantez, la intensidad de las voces equilibrada, el todo es denso y claro; todas estas características no son de extrañar si se cuenta con un ingeniero y productor de amplio conocimiento en las sonoridades del Death Metal como lo es Scott Burns.

La música de este quinteto resulta interesante pues maneja una buena gama de tiempos, que va de cadencias bastante pausadas, a medios tiempos, movimientos más moderados y aceleraciones típicas del Death, se nota que hay una expresa intención de manejar los momentos de la canción, en lugar de ir frenéticamente a cien millas por hora como muchísimas agrupaciones de su tiempo.

Por otra parte las construcciones ganan en intensidad por ir formando distintos escenarios con las tensiones rítmicas, de esta manera van creando ambientaciones tormentosas y desoladas (así como la genial portada de Marschall); algo que les ayuda bastante en este respecto, es que las composiciones sean directas y sencillas para así no desviar la atención del escucha con cantidad de arreglos y cambios.

Muy positivo me resulta el buen gusto y los recursos varios de Donald Tardy en la batería, que sin necesidad de Blast-beat, va rellenando espacios, con agudeza en el feeling y los grooves, demostrando a la vez cierta adaptabilidad a un lenguaje más abierto en la percusión; en el aspecto vocal John Tardy sin ser un vocalista tan gutural como George Fisher, David Vincent o Jan Chris De Koeyer, le da un toque característico, por añadidura reconocible, al sonido de Obituary con su amplio repertorio de potentes, moribundos y enfermizos growls.

El trabajo más completo de Obituary hasta la fecha, con una de las mejores producciones de su tiempo y que permanece como una obra bastante didáctica, que ejemplifica los principales y más puros elementos del auténtico y genuino Death Metal que la banda ayudó a establecer y perfeccionar con esta obra.

Calificación: 86/100

Salvador