Después del muy exitoso “Blackwater Park”, la banda sueca Opeth se convirtió en una de las bandas de metal más conocidas de Europa. Pasaron de ser una banda de culto a tener giras como acto principal y ser reconocidos en todo el mundo como una de las bandas más emblemáticas del movimiento metal. “Damnation” surgió como un proyecto especial de Opeth, donde lanzaron dos discos casi de manera simultánea, el muy pesado “Deliverance” (noviembre 2002) y el melancólico y acústico “Damnation” (abril 2003), que es un disco a puro rock progresivo, donde la banda se olvida por un momento de sus raíces metaleras y se enfoca en sus otras influencias. La banda está formada por Mikael Akerdfeldt en las vocales y la guitarra, Peter Lindgren en la guitarra, Martin Lopez en la batería y percusión, y Martin Mendez en el bajo. Steven Wilson se encarga de la producción, los teclados y algunas vocales de apoyo.
“Windowpane” inicia con la guitarra acústica y una sección rítmica realmente especial, donde el bajo y la batería se lucen, sobre todo por los cambios de ritmo de este tema, que es puro rock progresivo del más melancólico, fuertemente influenciado por Porcupine Tree y el señor Steven Wilson. La voz de Akerfeldt es muy versátil, tanto para vocales limpias como para las voces guturales, y en este disco muestra que como vocalista de rock progresivo con voces limpias no tiene nada que envidiarle a nadie. Las guitarras acústicas se mezclan con solos de guitarra eléctrica, siempre cargados de melancolía, y unos teclados que acompañan la melodía y ayudan al ambiente depresivo que presenta la letra. “In My Time Of Need” tiene un coro excelente y un sentimiento general de tristeza, es otro tema con fuertes influencias progresivas, pero con más peso que el anterior, sin llegar a ser un tema metal. En este caso los teclados se suman a las guitarras acústicas para darle un sonido épico e intenso.
“Death Whispered A Lullaby” es un tema escrito por Steven Wilson, y se nota, ya que podría ser parte del catálogo de Porcupine Tree perfectamente, rock progresivo a la vez melancólico y misterioso. Cuando se habla de Opeth se menciona mucho a Akerdfeldt y la guitarra de Lindgren, pero en esta canción (y el disco en general) nos damos cuenta que la sección rítmica es de lujo. El señor Martin Lopez es un baterista con excelente sentido de la melodía, no busca protagonismo pero tampoco se queda en el fondo, es uno de los bateristas de metal más balanceados que he escuchado; y el bajista Martin Mendez aporta como si fuera una guitarra más, no es de esos bajistas que marcan el ritmo nada más, las líneas de bajo son muy inteligentes y dinámicas. Estos dos músicos le dan a Opeth una amplia gama de posibilidades musicales, prueba de ello este disco donde dejan de lado el metal para darnos una entrega a puro rock progresivo, y lo hacen muy bien.
“Closure” es un tema que se acerca más a las baladas tradicionales de Opeth, acústica pero muy oscura y hasta pesada por momentos, con la diferencia que en el climax la banda baja la velocidad, cuando normalmente harían lo contrario. Excelente letra ... “As I’ve come clean I’ve forgotten what I promised / In the rays of the sun I am longing for the darkness”. El cierre es toda una lección de cómo tocar metal acústico, suena pesado e intenso sin ayuda de la distorsión. “Hope Leaves” es una canción a puro Pink Floyd, con guitarras que harían orgulloso al mismísimo Gilmore, y una línea de bajo de antología.
“To Rid The Disease” es un tema muy misterioso, con un acompañamiento de piano y algunas armonías en las vocales donde Akerdfeltdt y Wilson se combinan de manera perfecta. “Ending Credits” es totalmente acústica. Cierra el disco la muy triste “Weakness”, lenta y depresiva, cargada de melancolía.
Excelente disco de rock progresivo, muy triste y melancólico, donde Opeth demuestra que los pasajes acústicos que generalmente adornan su música no son obra de la casualidad o la improvisación. La única queja es que algunos temas no son tan fluidos como deberían ... es difícil de explicar ... Opeth es una banda de metal, cuya principal virtud es la dinámica y variedad de su sonido, con montones de cambios de ritmo y secciones acústicas, pero a final de cuentas su nicho es el metal. En este disco se nota que hay partes donde tienen que contenerse para no incluir secciones metal, en otras palabras, tienden a forzar el tema para que se mantenga acústico y liviano, y no lo dejan fluir en la dirección que tendría normalmente. Esto no le quita méritos al disco, pero le impide ser una obra maestra como “Morningrise”, “Still Life” o “Blackwater Park” ... sin embargo nunca pretendió serlo, sino más bien fue un experimento que salió bastante bien. Perfecta introducción a Opeth para aquellos que no gustan de las vocales guturales, y para cualquier fanático del rock progresivo.
Calificación: 80/100
Esteban R