Nos llega la nueva creación de Mikael Åkerfeldt y compañía, que saldrá oficialmente hasta el próximo 30 de Agosto bajo el sello Roadrunner, y de verdad que esperaba con ansias tener este álbum en mis manos.
En este disco Opeth retoma el camino dejado en Blackwater Park y Deliverance, aparece de nuevo la parte extrema de la banda, la que fue totalmente eliminada en la última producción Damnation, donde las guitarras y las voces son totalmente limpias. De nuevo las voces guturales de Mikael se hacen presentes, combinadas también con las limpias, pero esto no es nada nuevo, ha sido la característica que mas ha prevalecido en los discos de Opeth, al igual que el constante cambio de dirección de las canciones, pasando de ser avalanchas sónicas con riffs pesados, a secciones acústicas que recuerdan ese rock progresivo de los 70s.
Ghost of Perdition arranca con todo, un riff similar a lo hecho en Deliverance, y los growlsde Mikael sonando mejor que nunca, pero a los tres minutos ya aparece el primer interludio acústico, para dar paso de nuevo a otro buen riff, pero ahora acompañado con voz limpia. Luego la canción se torna realmente interesante, con la combinación de guitarras acústica y eléctrica. Gran canción para abrir, y a pesar de su extensión con mas de diez minutos, te mantiene atento todo el rato.
The Baying of the Hounds es menos pesada, pero es mucho más progresiva, con excelentes solos de guitarra y de nuevo una gran cantidad de cambios, y es de destacar la excelente percusión de Martin López. Beneath the Mire cuanta con una melodía de teclado muy bien lograda, y un cambio a los tres minutos y medio realmente genial, donde la canción se torna totalmente progresiva, trayéndonos a la mente a Pink Floyd por unos instantes.
Atonement es en mi opinión el punto mas flojo del disco, una canción que en ningún momento alcanza clímax o intensidad alguna. Reverie/ harlequin forest es la mas larga de todas con casi doce minutos y mantiene la fórmula presentada en los primeros dos temas. Hours of Wealthes una balada rodeada de una atmósfera oscura y depresiva. The grand Conjurationes la que más me gustó, ya que es a la vez la más progresiva, y la más pesada, con un Martin Lopez demostrando que es uno de los mejores bateristas en la actualidad. Termina el cd Isolation Yearsotra balada a las que nos tiene acostumbrados Opeth, pero es apenas una canción aceptable, ni buenísima, ni mediocre.
No es otro Blakwater Park, pero estoy seguro que no decepcionará a ningún fan de la banda, por lo menos a mi no me han decepcionado. También siento que es una buena forma de empezar a escuchar Opeth para aquellos que no lo han hecho.
Calificación: 88/100
Javier