Debo empezar diciendo que cuando se trata de Overkill, particularmente de los discos The Years of Decay y Horroscope, soy un fanático. Decidí hacer una reseña de alguno de sus clásicos y me incliné por el primero, engendrado en 1989, año más que glorioso para los fans del thrash y el death metal, con títulos que hasta el día de hoy se mantienen como pilares fundamentales del metal moderno.
The Years of Decay es uno de mis discos favoritos de thrash metal, ya que cuando lo escucho entro en estados de furia e hiperactividad elevados, debido a que las canciones son himnos cuyo fin único y exclusivo son el provocar un headbanging salvaje.
La voz de Blitz juega un papel determinante en las canciones, ya que es un cantante único lo que hace que la banda se diferencie fácilmente de otras agrupaciones de thrash.
La guitarra, como es usual en el thrash, lleva en sus hombros el peso de las canciones, con riffs fuertes y punzantes. Gran trabajo además de D.D. Verni en el bajo, ya que sus líneas se escuchan claramente a lo largo de todas las canciones, lo que a veces resulta difícil en la mayoría de discos de thrash, donde el bajo prácticamente no existe.
Sid Falk en la batería aportando de gran manera a los temas, sobre todo con un gran control de los bombos, y además su actuación en ningún momento se vuelve monótona.
Las dos primeras canciones te meten de lleno al disco, con riffs impecables, pero sobre todo con unas líneas vocales magníficas, que te van a tener cantando junto a Blitz un buen rato. I Hate aumenta un poco en velocidad y agresión, con una excelente letra que conceptualiza de manera clara lo que es el thrash metal en realidad. Nothing to Die for posee un gran coro y unas excelentes melodías de guitarra, y un solo magistral. Playing With Spiders / Skullkrusher es de esas canciones lentas y pesadas a las que nos acostumbra Overkill, con un riff que denota una fuerte influencia de Black Sabbath en el sonido de la banda, la más larga con 10 minutos de duración.
Birth of Tension junto a Who Tends The Fire levantan en fuerza y velocidad, para dar a paso a la composición que se sale del esquema, el tema título, ya que en los primeros tres minutos encontramos solo a Blitz cantando sobre unas notas hermosas de guitarra acústica, demostrando que su voz también se ajusta a la perfección con temas “suaves”. Después del tercer minuto la canción experimenta varias metamorfosis, por lo que además es de las más extensas de todas con ocho minutos. E.vil N.ever D.ies cierra de gran forma, una de esas canciones que te hará tocar guitarra o batería en el aire.
De vez en cuando debo someter mis oídos a este disco, ya que es uno de esos álbumes que se te pega y quizás no te suelta nunca, infaltable para los fans del thrash.
Calificación: 100/100
Javier