Como hablar del Death Metal sin pasar por la creación musical de una banda como los holandeses de Pestilence que con tan solo cuatro producciones lograron más que alcanzar un buen nombre sino que también impulsaron el género a nuevos niveles, no solo con este clasicazo sino con el influyente “Spheres” (1993) que logro mostrar al la música Metal como un género capaz de mutar en formas musicales más fusionadas y a la vez más relacionadas con el Jazz.
El “Testimony of the Ancients” es un álbum que suena demasiado primitivo para los neófitos que pasen escuchando Death Metal contemporáneo o para los que tengan mayor relación con el Metal moderno en general ya que tiene un sonido típico de la vieja escuela, aunque por su puesto que esta no fue la típica banda de Brutal Death Metal de principios de los años noventa sino que logro salirse y diferenciarse del resto de agrupaciones Europeas y de la constante lucha de bandas provenientes de Florida, USA.
Esto posiblemente sea muy difícil de notar para algunas personas que no hayan investigado acerca de los primeros vestigios de desarrollo que se presentaron anteriormente, pero lo importante realmente es que cada vez que nos sorprendamos por los niveles de calidad que el Metal alcanza actualmente es fundamental dar una mirada al pasado para darnos cuenta de quienes fueron los precursores de estas nuevas ideas expansionistas.
Para apreciar y así poder formarse un verdadero criterio en relación con nuestra música es casi obligatorio, a menos que lo irracional prevalezca, instruirse más en las raíces de las agrupaciones clásicas ya que en el pasado esta la esencia de lo presente y la llave para visualizar lo futuro. Es imposible buscar respuestas para comprender el valor universal que tiene este movimiento artístico sino se ha antes experimentado y estudiado las obras de Judas Priest, Iron Maiden, Slayer, King Diamond, Motorhead, Van Halen, Deep Purple, Led Zeppelin, Beattles, Kiss, Black Sabbath, Queen, etc; he incluso podemos ir aun más atrás en años y hasta en siglos para lograr entender de que se trate todo esto.
Pestilence es por su puesto paso exigido para todo aquel que se atreva a degustar las formas musicalmente más extremas y agresivas del Metal. Notar la abrumadora influencia que han tenido en prácticamente toda la escena de Metal técnico y progresivo es fácil de imaginar si se escuchan las magnificas composiciones y el nivel técnico que la banda descarga en este álbum y no es exagerado puntualizar que incluso estaban demasiado avanzados para su época, hecho que no tardaría en confirmarse después de la salida del “Spheres” y toda la incomprensión generalizada de la prensa y los fanáticos que no pudieron manejar esa nueva dirección musical, lo que fue algo que definitivamente decepcionó y frustro a la banda hasta dar termino con su corta pero fructífera existencia.
Si contextualizamos el momento en que salió este disco es evidente que el Death Metal crecía a gran escala con los aportes de Morbid Angel, Atheist y en especial de Death, sin embargo había un brote excesivo de bandas que se quedaban muy cortas en cuanto a altas pretensiones en relación con las mostradas por los grupos antes mencionados y Pestilence logra colocarse en esa pequeña lista de bandas pioneras. Escuchar Pestilence en aquel momento sería como el acercamiento que se tiene hoy en día cuando se escucha algo tan impactante como Mercenary, Quo Vadis o Disillusion.
Dentro de lo más relevante de esta la tercer entrega de la banda, es la incorporación de un bajista técnicamente muy bien dotado y que logró darle mucho más contraste, alcance y profundidad rítmica a la música, y que por aquel tiempo hizo lo que le dio la gana como músico de sesión, participando con Cynic y a la vez sustituyendo (por decirlo de alguna manera) al difunto Roger Patterson (Atheist) en esa genialidad llamada “Unquestionable Presence” (1991), verdadera obra maestra de todos los tiempos. Mameli en las vocales fue realmente una sorpresa con esa brutal y desgarradora garganta que me recuerda al gran maestro Schuldiner. Las cortas instrumentales que sirven como introducciones, así como la incorporación de los teclados para resaltar ciertos tonos y darle un matiz más misterioso a las piezas es otro aporte interesante.
En este punto es innecesario dar una descripción detallada de cada pieza pues los solos, cambios de tiempo, riffs y melodías hablan por si mismas. Encomiable trabajo por parte de una de las agrupaciones más talentosas de la historia del Metal.
Calificación: 100/100
Salvador |