Hace no mucho hice la reseña del primer disco (AQUÍ) de está desaparecida agrupación española, que despuntaba como una de las promesas españolas a mediados de la década de los 80’s. El Beso de Judas fue su segunda y última producción y en el cual incluyeron instrumentos no tradicionales en su música como el saxofón. Su líder, Tony León, intentó diversificar y ampliar el sonido de la banda con esto, algo que puedo decir que logró con éxito, pero los problemas internos dieron al traste con la continuidad de la banda disolviéndose poco después. Debido a la poca información que recibíamos de España en aquellos años, nunca tuvimos claro cual fue el motivo, aun hoy en día para mí es un misterio. (Si algún buen amigo lector la conoce le agradecería el dato).
El disco abre con la simple y cortísima Parásitos, una canción que no llegaba ni siquiera a los dos minutos y con una letra bastante sosa que nos dejó realmente decepcionados. Para nuestra dicha las dudas se disipan cuando entra la magnífica A Bordo de la Ruina una canción muy en la línea de Iron Maiden, especialmente en las líneas melódicas y en los solos, rematado por un gran coro. Harlem es un tema realmente malo, el arreglo vocal y el coro son espantosos, con una línea melódica totalmente olvidable.
Condenado A Vivir levanta de nuevo en cuanto a calidad, una fuerte influencia setentera tan a la YES por ese teclado Hammond y los solos a la Iron Maiden. No es excepcional en su línea general al inicio, pero después de que el coro hace su aparición se da un cambio, en el que el teclado es el protagonista, y le da un giro que te engancha hasta final incluyendo ese coro a todo pulmón: “El dedo acusador está… en pecado mortal!!!!!”. El tema título llega como una bocanada de aire fresco en forma de balada, pero con una letra muy inteligente en la que se habla de la traición, pero no desde el punto de vista bíblico en cuanto a personajes se refiere. Línea melódica en acústica muy hermosa, levanta en intensidad hacia el final con un solo de gran factura y con un Tony León con mucho sentimiento.
Vuelo Sin Motor es para mi una de las mejores canciones de este grupo, otra vez son los teclados tienen un gran protagonismo y son el alma de la misma, sin ellos está canción no sería nada. Además, se apoya de una pesada línea de bajo y otro coro genial: “Vuela a mi, en un caída libre, vuela a mi no hay espacio límite” y un puente no menos pegajoso “Déjate guiar por el viento, al ojo del huracán/tus alas de acero en movimiento en vuelo sin motor”. Carne de Escenario tiene un sonido muy a lo Judas Priest, otro tema bien roquero con buenos arreglos vocales y melódicos, con un coro que si bien no es tiene el gancho de las anteriores, no te será indiferente.
Rojo Cielo de Atardecer es la balada del disco, letra cliché relacionada con el desamor, lo interesante es el sentimiento que irradia, musicalmente muy bien hecha y donde podemos apreciar la inclusión del saxofón que tiene un papel preponderante el la estructura, con solo incluido. El tema levanta un poco la intensidad después de la primera estrofa convirtiéndose en una semi balada. El coro está tan bien hecho que es difícil no tararearla: “rojo cielo, un negro atardecer, sucio fuego mi pecho arde / rojo cielo no quiero enloquecer, sucio fuego, no la quiero perder”.
Te seguiré es una canción más ágil que crítica abiertamente a las religiones, sectas, etc., y sus líderes, además de todos aquellos que creen que estos mercaderes de la fe les darán la salvación. Pero también insinúa cristianismo con textos como: “las llagas en mis pies, respiran tierra / sudando las entrañas, dejan la sal / semillas son mis manos, sembrando la hierba”. Saxofón, teclados y coro de féminas le dan un aire de música Gospel. Finalmente es falso, tiene un aire divertido con influencia Punk, pero serio en una letra fuerte y coro a modo de grito de protesta. Musicalmente es una de las más elaboradas con constantes juegos instrumentales, sin que por instante se pierda la energía que quieren reflejar.
Debo destacar el trabajo de la parte rítmica, Nico Martin: bajo y Jorge Leon: batería, fueron una de las mejores mancuernas del Metal español en esos años dorados. Por lo demás es un disco tan bueno como su debut, al que se le debe alabar la inclusión de nuevos instrumentos que les ampliaron los horizontes compositivos. No solo un clásico del metal en nuestro idioma, también un grupo de culto.
Calificación: 89/100
Paul