Rotting Christ es una banda que lleva ya casi veinte años en la brecha y además es una de las primeras y pocas bandas griegas que ha tenido la oportunidad de darse a conocer en los últimos años a nivel mundial gracias también a su contrato con un sello de tan amplia distribución como lo es Century Media.
Pues bien, las agrupaciones del este de Europa son de hecho algo bastante exótico y poco común incluso en nuestros días, aunque se sabe que siempre han tenido una rebosante escena underground; sin embargo, estos países en los últimos cinco años han destacado con muy buenas agrupaciones y solistas en diversos estilos del Metal. Esto definitivamente es muy positivo y demuestra la universalidad y fuerza unificadora de nuestro movimiento.
En el caso en particular de Rotting Christ, he de confesar que la agrupación nunca me ha llamado la atención por su insistencia en practicar un Black Metal sin mayores pretensiones musicales; no obstante, este disco es una buena sorpresa dentro del repertorio de la agrupación y permite entrever un cambio en su forma de trabajar.
Visions of a Blind Order advierte la interesante propuesta de Sakis Tolis, que justo después de la introducción de los trémolos nos empieza ha intercalar efectos de sonido y un buen uso de riffs que apoyados por el coro tornan lo que sería una típica pieza de Black en una composición totalmente distinta y rematan con un excelente solo por parte del hiperactivo guitarrista griego Gus G. (Firewind, ex-Dream Evil, Mystic Prophecy, Nightrage).
La segunda pieza es otra buena articulación de las ideas del álbum, en donde el coro destaca de buena forma apoyándola rítmicamente, pero al llegar a la tercera creación (la mejor de todo el disco) es meritorio reconocer la excelente producción con poderoso riff, una línea melódica simple y repetitiva pero bien utilizada, una atmósfera de synths efectiva con sutiles texturas del medio oriente que se dan a lo largo de todo la obra.
Muy buenos arreglos de coro por parte de Christos Antoniou (Septic Flesh, Chaostar) que maneja la forma gregoriana de canto llano y monódico para darle esa ambivalencia a la música logrando que la misma no se ahogue o se torne monótona.
En términos globales son composiciones sencillas y directas, no simplistas, pero que logran captar el interés del escucha y comunicar su idea de lo oscuro y lo misterioso, resaltando que la música no tiene por que ser complicada para ser de calidad, que es algo que normalmente se le atribuye de manera instantánea a trabajos de excesiva complejidad técnica lo que me parece una concepción muy ingenua y restrictiva del arte.
Desgraciadamente el disco se me cae en algunas piezas como You My Cross, Shades of Evil, y Serve in Heaven que no convencen por algunos tramos al denotar varios arcaísmos y pierden así unificación y coherencia por debilidades melódicas.
Calificación: 70/100
Salvador |