Los piratas atacan de nuevos con un disco que no es más ni menos de lo que ha hecho Rolf en los últimos 15 años, pero menos. Treceavo disco en estudio de esta banda alemana que se niega a morir, a pesar de que indudablemente en la actualidad existe más por nombre y por su aporte al metal desde que debutaran en 1984 con aquel inolvidable Gates To Purgatory.
Rogues In Vogues tiende a caer bastante, no tiene la fuerza ni la magia que tuvieron discos como The Rivalry, Pile Of Skulls o Masquerade. La canciones no están del todo mal pero no cuentan ya con ese toque maravilloso que poseía Rolf hace 10 años y esto posiblemente se debe al hecho de que no buscó nuevas fuentes de que alimentarse, se estancó y aquí están los resultados.
El disco no es pésimo ni mucho menos, pero las composiciones nos dejan con una sensación de Déja Vù y no es para menos, ya esto lo habíamos escuchado. Los coros, los riffs, las melodías son repetitivas e incluso hasta dentro del mismo disco. Ejemplo de estos son Skulls & Bones y Rogues En Vogues, los coros son identicos!!! cuando escuché el álbum por primera vez pensé que la primera estaba repetida.
Las canciones suenan bien, pero solo el hecho de que Rolf trabaje solo hace que la banda no cuente con más ideas, en algún momento pudo que fuera suficiente, pero ahora no. La falta de un grupo de planta también atenta con el trabajo de grabación, en el disco los créditos de la batería se le dan al de gira Matthias Liebetruth, pero nuevamente fue programada lo que obviamente le resta creatividad.
Otro de los puntos en los que flaquea es en las vocales, la voz de Rolf ha perdido fuerza considerablemente y esto queda de manifiesto por todos el disco, se le nota que ya se esfuerza bastante por alcanzar notas que antes lograba con relativa facilidad, los años no pasan en vano y ya las señales de este desgaste se evidenciaron en el disco en vivo Live 2002.
Running Wild sigue adelante para alegría de sus fans, pero es claro que yaa no tiene la contundencia de años pasados y sus discos bajan notablemnte en calidad. Además, otro de los signos de la decadencia del grupo es el hecho de que sus discos cada vez se distancian más en el timpo uno del otro, tanto así que entre The Brotherhood, su anterior disco en estudio, y este Rugues In Vogue pasaron tres años.
Calificación: 60/100
Paul |