Banda plurinacional del virtuoso guitarristadanés Torben Enevoldsen, que reunió al vocalista sueco A. Engberg (Lion’s Share) y al gran baterista alemán A. Lill de Vanden Plas y que fue lanzado bajo el sello Lion de Finlandia que es el encargado de todo lo relativo a los shredders del nuevo milenio, lo que a hecho que muchos se hallan olvidado ya de Mike Varney y Shrapnel. Y es que el señor Lars E. Mattsson ha hecho un sensacional trabajo regalándonos excelentes agrupaciones y nuevos proyectos, así como tributos de altísimo nivel.
Para comenzar, a primera escucha la guitarra de Enevoldsen trae a la memoria el trabajo de Paul Gilbert (Mr Big, Racer X) sobre todo por la exacta digitación de los sistemas o incluso puede resultar familiar para los que hayan escuchada la velocidad de gente como Shawn Lane oVinnie Moore, en especial de su etapa más veloz. El mismo Torben se encargo de la producción y logro darle un sonido brillante a su instrumento, otorgándole una voz más elocuente, y en general lo logra también con toda la obra.
Importante es resaltar que este no es un disco de guitarra solista, ni de salvaje masturbación técnica o de intercambios sin sentido entre teclas y cuerdas; más bien, las composiciones, que van todas firmadas por el ya mencionado hacha, respiran en un ambiente de mayor sensibilidad, no es una obra sobrecargada o con innecesarios arreglos, son canciones con un estilo definido que no buscan estructuras complejísimas. Va más emparentado en el aspecto formal con el Heavy Metal, el progresivo e incluso se notan claramente influencias de Hard Rock-AOR en el repertorio de este músico.
Muy buen vocalista el sueco Engberg que hasta ahora tuve la oportunidad de conocer y realmente da gusto, buena técnica y melodías, y precisamente le da a la música ese aire más puro y variable con tonos altos típicos del Heavy a otros más tersos como en el Melodic Rock por ejemplo, gran potencia y estilo propio.
No hay que obviar el que estos tipos son unos virtuosos, por lo tanto los solos son de altos quilates en cuanto a dificultad y aquí sobran, sin que se vuelvan repetitivos, claro ejemplo lo tenemos en la excelente introducción de The Seventh Sign o con el excelente fraseo de Tomorrow, así como con las participaciones de Sherinian y Werno que le añaden progresión con sus respectivos leads. Vigorosos ataques de riff en la pieza inicial, al igual que en Riot o Into the Fire, preciosas Nightmare y Man in the Mirror, con coros muy bien logrados.
Lo que más le achacaría al álbum es la falta de un bajista de verdad, pues a pesar de que el danés lo ejecuta, esto no es suficiente y se nota bastante la falta de peso y de líneas bien configuradas a lo largo del disco. Otra situación es la carencia de melodías directas en la instrumentación, ya que se la pasa jugando mayormente con las escalas y las figuras armónicas.
Calificación: 78/100
Salvador |