Luego de mantener, en cierta manera, un perfil algo bajo, tanto en Annihilator como en Nevermore, Curran Murphy decidió que era momento de ir sentando las bases para su propio proyecto. El pertenecer a ambas bandas le dio pautas sobre las cuales trabajar, a la vez que le hizo ver la necesidad de crear su propia música, y seguir su propia visión.
Es de esta forma que se da a la tarea de buscar músicos que compartiesen esa postura, y junto a Robert Falzano (batería, exAnnihilator), funda Shatter Messiah. A ellos se unen al poco tiempo Greg Wagner (exArchetype), mejor conocido como Wags, quién tomó posesión del micrófono; Ron Boisvert, amigo de Falzano, en el bajo, y Dusty Holt, recomendado por Lou St. Paul de Wintersbane, en la otra guitarra. Estos cinco músicos se dieron a la tarea de pulir las canciones que luego formarían parte de su álbum debut, “Never to Play the Servant”, salido en agosto del 2006.
En primer lugar, “Never to Play the Servant” se compone de dos EPs que la banda grabó para promocionarse y buscar contrato discográfico. Estos dos EPs, “Never to Play the Servant” y “Your God’s Demise”, capturaron el interés del sello alemán Dockyard 1, quienes deciden enlistar a Shatter Messiah entre sus filas. Es en realidad por idea de la discográfica que se decide armar una sola producción con ambas grabaciones.
Luego de esta pequeña introducción histórica vamos, pues, a entrar propiamente en materia.
“Never to Play the Servant” fue compuesto en su totalidad por el guitarrista Curran Murphy. Aspecto bastante interesante este, puesto que cada tema tiene, por si solo, su propia identidad, denotando claramente la diferente gama de influencias que Murphy posee. En un momento puede estar sonando al thrash más devastador, y en el siguiente tiene un matiz más progresivo, pasando luego por interludios acústicos que le confieren una tonalidad bastante original e interesante al disco. A muchos les incomoda un poco que la banda no tenga un género definido, pero es precisamente esa variedad la que le da gusto a esta producción.
Por supuesto, gran parte del buen suceso que “Never to Play the Servant” logra recae en las interpretaciones que los compañeros de Murphy presentan en el disco, destacando en especial a Falzano y a Wagner. El primero le confiere un amarre y un soporte único a la banda, demostrando con creces lo que ha aprendido junto al gran batería Mike Mangini. Su manejo de doble bombo es realmente avasallador, mientras que sus breaks y uso de platillos son indicativos de su capacidad. Un gran apoyo para la labor de Murphy, sin duda. En cuanto a Wagner, solo puedo describir su actuación con una palabra… ¡fenomenal! Por favor, ¿alguien que me explique donde estuvo este tipo metido todos estos años? Me refiero, tiene un timbre vocal muy propio, llegando con facilidad a tonos agudos tipo Halford, hasta tonos un poco más guturales, sin llegar al death metal extremo. Wags realmente sabe lo que hace, y como lo hace, y le da a cada canción una emoción muy propia.
Ahora, no esperen que el álbum sea perfecto. No lo es. Es un muy buen disco, un promisorio debut, pero tiene sus baches. Trae canciones que rayan en un medio tiempo que a mi humilde juicio aburre. Se nota a leguas que el grupo se siente mejor cuando le aprieta el acelerador al asunto. Estos medios tiempos que les comento -las entradas de Frailty (of the Righteous One), Disillusion o Bleed to Shadows, por ejemplo- se vuelven un poco monótonas, con riffs un tanto sin inspiración. Dentro de estos mismos temas se encuentran partes realmente memorables, pero en seguida vuelven a caer en los riffs de inicio, y con ellos vuelve la modorra y la monotonía.
Por el contrario, piezas como “Never to Play the Servant”, “Crucify Freedom”, “Hatred Divine”, “All Sainted Sinners”, “Drinking Joy, Bitter Loss” o “Deny God” muestran un Shatter Messiah más agresivo y veloz, con riffs bastante potentes, afilados y penetrantes, a lo que se le une cierto sentimiento oscuro, con el uso de patrones acústicos y la poderosa voz de Wagner. Todos estos aspectos se conjugan para crear canciones verdaderamente buenas.
No tenemos ante nosotros una obra de arte, pero en definitiva “Never to Play the Servant”, aunque con ciertos altibajos, deja muy bien parado a Shatter Messiah. Con una adecuada promoción, el grupo puede llegar muy lejos. El álbum también deja claro que Curran Murphy es un excelente compositor, y que esa variedad de influencias le sienta muy bien a la banda. Era en verdad necesario que Murphy dejara la sombra de Annihilator y Nevermore y, tal como lo han hecho verdaderos íconos como Chuck Schuldiner o Steve Harris, siguiese su propia senda. Aún es muy pronto para decir si en algún momento Murphy será considerado un ícono como los anteriormente mencionados, pero lo verdaderamente cierto es que, con “Never to Play the Servant”, empezó con el pie derecho.
Website: www.shattermessiah.com
Calificación: 91/100
Randall