Segunda producción de esta poderosa banda, bajo la tutela del genio bipolar Devin Towsend, y caracterizada por esa fusión del thrash con el industrial, que resultan en un torbellino musical que solo esta banda puede plasmar. Realmente resulta impresionante la forma, en que este ex Steve Vai, ha creado un grupo de tanata calidad y a la vez de tanta fuerza.
Abre el disco Velvet Kevorkian, una introducción perfecta para pasar luego a All Hail The New Flash, con la que nos queda claro que estamos ante un despliegue de pura potencia y fuerza. Cuando escuchas Oh My Fucking God esa es exactamente la expresión que vas a tener en mente, en esta Devin canta a la velocidad de la luz, el maestro Gene Hoglan en la batería nos da una muestra de su talento indiscutible, a la mitad de la canción se pone tan rápida que da la impresión de simplemente estar escuchando ruido, para luego retornar a su estructura.
Detox considero que es la mejor del disco, contiene un riff es asesino, y es una de esas canciones que se te quedan en la cabeza por días, la línea: “how did I get here tonigh…” se te pega y no puedes dejar de repetirla en la mente, simplemente maravillosa. También fue la canción que sirvió de sencillo cuando el álbum salió a la venta y que cuenta con un vídeoclip.
Luego sigue Home Nucleonics, que nos hace preguntarnos: ¿hasta donde llega la destreza de esta banda? Hay que recalcar el trabajo de Gene Hoglan en la batería, este hombre es una máquina, por algo estuvo en bandas como Death o Testament y que a través de los años se ha cotizado como baterista de sesión para bandas como Old Man´s Child y Wargid. Actualmente sigue trabajando con el grupo que lo diera a conocer en la década de los 80, Dark Angel y Tenet, grupo del ex-Sacrifice Rob Urbinati.
AAA y Room 429 son las lentas del álbum, ya que no son ni la mitad de veloces que las otras canciones, y nos muestran un poco más el lado industrial de la banda, siento que ambas canciones nos dejan un poco sedientos, ya que se vuelven un poco tediosas.
Underneath The Waves regresa con toda la fuerza, un doble bombo que no para y la voz agónica de Devin, para cerrar en una nota mas industrial con la extraña Spiritually, con esos sonidos electrónicos característicos de la banda. Un disco, que en su versión japonesa contaba con el bonus track Centipede y, que puso a Devin en un lugar de privilegio dentro de la escena metal mundial.
Si eres fan de la potencia extrema, más allá de si te gusta el thrash o el industrial, entonces esta banda no te va a decepcionar, y por ende los álbumes de Strapping young Lad no deben faltar en tu colección.
Calificación: 87/100
Javier |