En 1989, cuando las dosis más fuertes del thrash estaban en pleno auge, y el death metal daba sus primeros pasos, cuatro jóvenes unieron su visión para crear algo más extremo y brutal. Estos muchachos – David Vincent en el bajo y voz, y Pete Sandoval en la batería, ambos reconocidos luego por su labor en Morbid Angel; Jesse Pintado en la guitarra, quién más tarde se uniría a Napalm Death; y Oscar García en los vocales, quién, aunque no tuvo la notoriedad de sus compañeros, si compartía con ellos la misma visión de la música – dieron a conocer algo totalmente desenfrenado y nuevo, algo por lo que muchos fans estaban hambrientos. La banda, Terrorizer; el disco, World Downfall.
Producido por Vincent, y con el apoyo técnico de Scott Burns, World Downfall se convirtió, por derecho propio, en una obra única del grind mundial. García, Pintado, Vincent y Sandoval hicieron un disco directo, conciso y al grano. La velocidad es uno de los puntos importantes dentro de este album, al igual que la brutalidad y la fuerza. Sin proponérselo, Terrorizer abrió una puerta en la cual muchos se enfocarían después, pero eso es otra historia…
La dosis es simple: tarro puro, brutal y extremo. Simple… ¡pero brutalmente delicioso! Cada canción es una oda al grindcore, a ver cual es más rápida, brutal y tarro. Pero, ojo, esto no significa que dejarán la tecnicidad de lado. Para nada. Cada uno de los integrantes de Terrorizer demostró en este disco su calidad, destacando en esto Sandoval. Sus redobles, contratiempos, manejo de doble bombo, peso y velocidad son una de las características más importantes de World Downfall, e imprimiendo en cada canción su sello personal. Sin embargo, esto no quiere decir que los demás no hicieran bien su trabajo. Vincent, por su parte, logra el cometido de darle ese peso adicional, a fin de que el oyente no deje de mover su cabeza track tras track. Pintado nos ofrece una serie de riffs asesinos y martilleantes, que se clavan en la cabeza cual sierra eléctrica. Y tenemos a García. Talvez no el vocalista mejor dotado, pero poseedor de una voz poderosa que, sin llegar a ser del todo gutural, le da un estilo propio al disco. No sé si es planeado, o si fue que debido a la velocidad del disco (bueno, para la época), algunas de las partes vocales son cantadas como si fueran cortadas, como si García no tuviera el tiempo para tomar aire. Sin embargo, este aspecto es uno de los puntos que distinguen a World Downfall de los demás.
Cómo la mayoría de discos salidos para la época, World Downfall no tiene una gran producción. De hecho, el sonido del disco es sucio, pero por supuesto que en eso radica parte de su encanto. 16 canciones componen esta obra maestra, de la cual la más larga no pasa de los 3:30 minutos. No tendría sentido mencionar una por una, pues el disco en general tiene la misma receta, grind sin rodeos. Pero si canciones como After World Obliteration, Fear of Napalm, Enslaved by Propaganda, Corporation Pull-in, Ripped to Shreds o Dead Shall Rise no lo hacen levantarse de su asiento y hacer headbanging por un rato… no sé porqué está leyendo esto en primer lugar. En cuánto a la temática del disco, como su nombre lo indica, es un comentario de porque el mundo está cayendo. Los problemas sociales, económicos y políticos que afectan al ser humano están presentes en este disco, demostrando que, además de tarro, Terrorizer, también tiene conciencia.
16 años han pasado desde que saliera World Downfall, pero este disco está muy presente en todos los que sienten la necesidad de algo extremo y poderoso. Muchas bandas han seguido el camino pautado por Terrorizer, y tratan de emular lo logrado por la banda en esta grabación. World Downfall le dio a Terrorizer el status de leyenda, justo título para una banda que simplemente quería mostrar algo diferente, algo novedoso. Se habla de un nuevo disco, de que la banda está grabando nuevamente… pero mientras esto sucede, World Downfall siempre estará presente para hacer las delicias de los seguidores del metal más extremo.
Calificación: 100/100
Randall