The Forsaken es una de las tantas bandas suecas que practica una especie de Thrash Metal con Death, en el mejor estilo de agrupaciones clásicas como Entombed o At the Gates, con tendencia a lo Morbid Angel y una clara intención de incorporar formas del Melodic-Death Metal en su denso y agresivo sonido.
Traces of the Past es su tercer disco hasta la fecha siendo los anteriores Manifest of Hate y Arts of Desolation. En realidad el grupo no hace un cambio relevante dentro de su propuesta musical, sino al contrario, nos recetan más de lo mismo. Así que, como podrán imaginar, aquí sobran los brutales riff de alta velocidad, secciones de puro blast-beat, leads de guitarra garantizados, desmedida violencia y destrucción.
A pesar de que este trabajo no representa de ningún modo una introducción de nuevos sistemas dentro de lo que ya conocemos en este estilo, si es un buen intento por parte de esta banda de tratar de perfeccionar esta forma musical que ya ha dado muy buenos exponentes en los últimos años como lo son Nightrage, Construcdead, Terror 2000, Darkane, entre los más importantes. Sin embargo, se quedan precisamente en solo un intento ya que la energía y las ideas se les agotan rápidamente.
El disco arranca bastante bien en las tres primeras piezas con buenos cambios de tiempo, muy buenas armonías en los solos, y buen despliegue en la percusión. En lo que se refiere a lo rítmico, las estructuras están bien unificadas y en general son muy coherentes. A pesar de estos positivos aspectos, uno que es muy importante y que le quita credibilidad a la obra es la voz de A. Sjoholm ya que se nota muy dispersa, lo que pone en evidencia en varios ocasiones que no sabe llevar su propia línea vocal, sobretodo cuando intenta darle a su voz un giro más gutural o quizá más a lo Tomas Lindberg.
Existen algunas buenas intenciones como en Serpent’s Tongue y Massive Machinery, pero el resto de las piezas pasan de forma rápida y desapercibida, sin mayor intención, pocos momentos importantes, y lo que nos queda es un despliegue de Death Metal pastiche, en ocasiones un poco arcaico y aburrido, y en especial la actitud de los músicos la encuentro muy inmadura, no logran su cometido de fusionar de manera inteligente la brutalidad y lo melodioso. Desgraciadamente se malogra el buen sonido que capturo el ingeniero T. Tagtgren y el surrealista trabajo de N. Sundin en el artwork.
Para los que hayan conseguido este disco, podrán notar que prácticamente la mejor parte queda para el final, donde nos encontramos unas interesantes interpretaciones de Metallica, Slayer y Grave que bien vale la pena prestarles atención.
Calificación: 45/100
Salvador |