Tony Macalpine nos ofreció acá su tercer disco con la novedad de introducir por primera vez un vocalista en su banda (de hecho una banda totalmente nueva en aquel momento integrada por varios músicos) y un cambio radical en su música.
Para muchos en aquel momento fue casi una bofetada al darse cuenta que Tony quiso comercializarse acá por las letras algo cursis y ritmos muy hard rockeros, demasiado extraño para un guitarrista que nos había demostrado una técnica más bien dirigida a lo que es el virtuosismo en sus 2 discos anteriores totalmente instrumentales, por eso es mucho mejor analizar este disco independientemente de los otros.
El álbum es totalmente cantado y muy alejado de la complejidad instrumental y el derroche de técnica que lo caracteriza, Tony nos sorprende con esta producción como ya lo mencioné, orientada hacia un hard rock - aor, con buenas canciones, y con un vocalista perfectamente compenetrado con los temas. Sobresalen las baladas, especialmente ‘Take me back’, y ‘Heartache calling’ y otras piezas algo más fuertes como ‘Wild ride’, ‘Escape the hell’, ‘Tear it down’, ‘The hard way’.
Claro no se trata precisamente del mejor esfuerzo del Sr. Macalpine por ser un mejor intérprete, pero definitivamente el disco encierra una atmósfera interesantísima donde incluso fusiona estilos neo clásicos incluso con jazz y el resultado es sencillamente brillante. El sonido eso sí es algo bajo (no en calidad si no más bien en volumen decibélico), hay que subir un poco más el volumen del reproductor de lo normal, pero no es un gran problema.
Álbum muy parejo, bien producido y de un notorio buen gusto.
Calificación: 95/100
Gilbert