Tony MacAlpine es posiblemente uno de los guitarristas más completos y virtuosos que el Rock ha visto, sus más de 20 años de carrera lo confirman. Pero MacAlpine no es un simple músico, su formación académica lo respalda como a pocos, inició a muy corta edad sus estudios de piano y violín, estudios que siguió posteriormente en el Conservatorio de Música de Springfield en Massachussets. A los 16 años comenzó a descubrir nuevos instrumentos y una guitarra llegó a sus manos, ese fue un momento revelador, ya que se dio cuenta que todo lo que tocaba en el piano podía hacerlo en ese instrumento; el inicio de una prolífica carrera como guitarrista que continúa hoy en día.
Su descubridor fue ni más menos que Mike Varney, fundador de Shrapnel Records y que se dedicaba a buscar nuevos talentos y a Tony le sobraba. Su disco debut, que es el que nos compete, sale al mercado en 1986 y deja atónitos a todos los que tuvimos la oportunidad de escucharlo en aquel lejano año. Pero como buen grupo de Shrapnel la magia no solo giraba en torno al virtuoso que encabezaba el disco, sino en la constelación de estrellas de las que Varney lo rodeaba. Ese fue uno de los grandes secretos que llenó las producciones de este legendario sello. Los también virtuosos Billy Sheehan (David Lee Roth, UFO, Niacin, Badlands, Mr. Big) y Steve Smith (JOURNEY), fueron los contratados por Varney para acompañarlo en esta primera grabación.
Ya con solo esa monumental alineación se puede estar seguro de la calidad que puede contener este material. Pero no se dejen engañar, acá no encontrarán groseras improvisaciones de decenas de riffs y cambios por segundo enmascaradas en canciones, este es un virtuoso que se dedica a hacer música, en la que demuestra su potencial, llena de melodías hermosas y coherentes, no esperen un Liquid Tension ni nada por el estilo. Uno de los precursores del movimiento Neo-Classical Metal/Jazz Free Form sin excesos instrumentales.
Wheel Of Fortune es la muestra más clara de ello, una perfecta combinación de virtuosismo y musicalidad, engendrada por la mente maestra de Tony, impecablemente llevada a la práctica con dos músicos que entendieron a la perfección su rol, sin que por eso dejaran de demostrar todo lo que podían hacer en sus respectivos instrumentos. Una melodía fabulosa que nos engancha de inmediato al disco y que hace que nos quedemos pegados al disco hasta el final. The Stranger no es menos y donde sin olvidar sus raíces nos regala un soberbio solo de teclado y uno de los solos más sentimentales.
Quarter To Midnight es un solo convertido en canción, grabado en concierto y que aunque parezca una simple demostración de capacidad interpretativa, es una muestra de que los solos no tienen porque ser miles de notas que parecen tocadas a mil kilómetros por hora y que carecen de sentido de la melodía. Sin embargo, a pesar de su calidadme parece más un relleno. Agrionia es una bellísima balada que nos lleva por un mundo de sentimientos, convertido en notas emanadas por la guitarra. Además, Sheehan junto a Smith tienen un espacio en el que el juegan con el Jazz de forma libre sin salirse de la línea de canción; excepcional!!! Cierra la pieza con un solo que te deja sin palabras por su pasión y emotividad.
Empire To The Sky, es de mis favoritas, otra pieza que de nuevo basa todo su potencial en una radiante melodía que no podrás evitar tratar de tararear. Su solo derrocha virtuosidad, pero encausada en una sensible melodía y que repite el sentimiento en el solo final, una exquisitez. The Witch And The Priest es más ágil con relación las dos anteriores, esto nos permite escuchar la gran variedad de sonoridades que MacAlpine tiene en su repertorio, complementada por esa sobresaliente y poderosa sección rítmica.
Con The Taker seguimos por la misma vertiente, pero con una influencia más marcada del estilo Neoclásico que predomina, incluso dándose el lujo de incluir un pequeña parte en clavicordio, donde reitera su formación clásica, en este caso de la música barroca. Para seguir demostrando esto, el siguiente tema es el Preludio 16, Opus 28 del compositor y pianista polaco Frederick Chopin, interpretado magistralmente por Tony como solo un estudioso y virtuoso del piano puede hacerlo.
La título, Edge Of Insanity, es otro medio tiempo en la que la melodía es bien sentimental, tal y como ha sido la tónica del álbum. Bajo y batería de nuevo son vitales, concediéndole gran peso y fuerza sin despojarla de su delicadeza.The Raven es otra de las ágiles, se proyecta desde esa intro de teclados hacia su deliciosa melodía, de la cual salen varios solos y un momento de calma con los teclados en una perfecta armonía con la pieza en general. Cierra esta magnífica obra No Place In Time, una balada deliciosa y muy emotiva, que emite una sensación de paz y tranquilidad.
Un disco plagado de contrapuntos múltiples, tan propio de las fugas,donde pasajeras melodías salen a partir de la principal, conseguidas sobriamente por el bajo, los teclados y de la guitarra misma. Con ello Tony demuestra su gran cultura musical, aplicando diferentes tipos de forma y estructuras musicales que fueron parte de su educación. Si en realidad deseas disfrutar de una obra instrumental que cumple al pie de la letra ladefinición de la música: perceptible, coherente y significativa… este disco lo es.
Website: http://www.tonymacalpine.com
Calificación: 97/100
Paul