De cuando en cuando llega a nuestras manos un disco que cambia para siempre nuestra concepción de la música. Trabajos que no se parecen a nada que hallamos escuchado y que nos hacen mirar con pena el resto de los discos de nuestra colección. Trabajos que agregan algo más a la música, el pensamiento, el mensaje, la innovación. Para mi viejo (papá) fue el en 1967 cuando escuchó el Sgt. Pepper's. Para mí fue en el año 2001, cuando deambulando entre los mesones de “feria del disco” (tienda de música en Chile) veo una carátula oscura que llama mi atención. Era LATERALUS, recién publicado disco de TOOL.
Luego de escucharlo insistentemente en las primeras semanas, comprendí que no era un trabajo común y corriente, dentro de sus 13 temas se esconde un mensaje que sobrepasa a los tímpanos y te llega directamente al cerebro. No se puede decir que es un álbum conceptual, pero tampoco que las canciones naveguen solas por el disco. Los temas duran, por lo general, más de 6 minutos, y mantienen el estilo que la banda viene imponiendo desde Undertown, es decir, ir un poco más allá.
La oscuridad de los acordes, en especial su batería van marcando el camino para líricas que atacan sentidos de los que no poseemos conciencia. Temas como “Parabola”, The Grudge o “lateralus” exigen un análisis acabado para exprimir todo su contenido. El disco es la oscuridad llevada al máximo, pero no esa oscuridad que algunos tratan de buscar pintándose la cara o cantando letras depresivas. Esta es una oscuridad del alma, que te atrapa cuando abres el disco y que jamás te soltará.
Musicalmente hablando (porque de eso se trata esta columna) el disco muestra una madures definitiva de los Estadounidense para con su música. Los instrumentos no se atoran como en los discos anteriores, la voz de Maynard por momentos se vuelve épica y en otros es un grito desesperado desde la tumba. En algunos pasajes parece que estuviéramos oyendo más instrumentos de los que realmente hubo en el estudio, y el trabajo de efectos sonoros dan una atmósfera casi surrealista a ciertos pasajes.
Se supone que Danny Carey compuso la batería del disco en base a teoremas matemáticos; también que el disco debe escucharse en un orden diferente al cual se grabó, existiendo “teoremas” para escucharlo. El disco exige cierta investigación para su total comprensión, por lo que tus oídos no son suficientes, debemos adéntranos en cierta bibliografía propia de la banda (explicado en su página, de vital uso si quieres disfrutar el disco) y abrir la mente a un sonido que nos susurra y golpea al mismo tiempo.
Han pasado años, y “Lateralus” no ha quedado en la historia como un disco que marcó época; pero para algunos (entre los que me incluyo) el tener entre las manos algo totalmente nuevo, que experimenta y fusiona la música con cosas que exigen a nuestro ser, es realmente notable.
La buena música va más allá de cómo se toque la guitarra, o de cuan pegajoso sea un coro; va en la actitud que se le imprima a los temas, la capacidad de innovar y lo más importante, que aunque el disco deje de sonar en nuestro equipo, no podamos sacárnoslo de la cabeza.
Lateralus cumple con todo eso y más. Saludos
toolband.com
www.dannycarey.org
Calificación: 98/100
Marcelo