Por muchísimas razones, el Thrash es quizá el subgénero del Metal qué más pasiones levanta entre sus fans. Y no es para menos. Con el nacimiento del Thrash, podemos hablar de la primera vertiente extrema del Metal, qué se vería luego explotada por el surgimiento del Death, Black, Doom y un sinfín más de subgéneros y etiquetas. Es por ello que era cuestión de tiempo para qué el Thrash Metal volviese a levantarse con fuerza, para gozo y dicha de sus fans.
Y una de las “agrupaciones” qué más ha impulsado este resurgimiento, una de las primeras en sacarle el jugo al mismo y crearse un nombre de peso dentro del movimiento, una de las primeras en volver a poner el Thrash en el mapa del Metal mundial y mantenerse vigente ha sido la nativa de Portland, Oregon, Toxic Holocaust.
Los fans de Toxic Holocaust ya saben el porqué puse “agrupaciones” así, entre comillas, pero para quiénes no conocen a la banda, el motivo es sencillo: Toxic Holocaust es una banda de un solo hombre. Ese hombre es Joel Grind, quién empezó su andar en el ambiente hará unos 10 años atrás. Él, en sus producciones anteriores, se encargó de grabar todos los instrumentos en el estudio, y contrataba músicos de soporte cuando salía de gira. Y poco a poco, Joel y Toxic Holocaust se fueron forjando una sólida carrera, qué los llevó a fichar con Relapse Records.
Así, el pasado 2008 vio nacer el primer fruto de dicha unión, bajo el título de “An Overdose Of Death…”, tercer disco de Toxic Holocaust. Esto la convierte, junto a Municipal Waste, en una de las primeras bandas con algo de trayectoria dentro de la nueva oleada de Thrash Metal, al contar ya con varias producciones sobre sus hombros.
Lo primero que podemos notar es que en esta ocasión Joel utilizó los servicios de Donny Paycheck como baterista de sesión. Esto hace que la batería, sin ser un dechado de virtudes en cuánto al trabajo realizado, suene más integra, natural y real. No es qué en los anteriores trabajos sonara mal, pero en esta ocasión me parece que tienen un sonido más contundente.
Esto, por supuesto, va en beneficio del material grabado, el cuál mantiene el vigor y la energía que una obra de Thrash Metal qué se respete debe tener. Las canciones que componen este último disco de Toxic Holocaust se mantienen enclaustradas entre un clásico medio tiempo y algunos parámetros un poco más veloces. En eso, no vamos a encontrar sorpresa alguna. Sin embargo, es bueno acotar que Joel tiene claro como estructurar sus temas. Los cambios de ritmo están bien logrados, haciéndonos mantener un headbanging por momentos frenético, por momentos un poco más pausado, pero qué siempre está ahí.
Una de las cosas que más me llamó la atención al respecto es que, a la hora de hacer los cambios de ritmo y tiempo, en el 90% de los temas no se presentan cortes, pausas o silencios para lograrlos, sino que toda la instrumentación se mantiene trabajando mientras se dan. Nada novedoso en este punto, estoy de acuerdo, pero qué no quita el hecho de qué están bien logrados.
La producción y sonido del disco es algo áspero y tosco, muy en línea con ese híbrido de Thrash y Black qué se escucha a lo largo de “An Overdose Of Death…” Si se preguntan el porqué del Black, se debe más que todo el desempeño vocal de Grind, muy en línea a lo qué hacía Tom Angelripper en los primeros trabajos de Sodom, aunque también debo mencionar qué, mientras más escuchoa esta grabación, más evidente se me hace cierta influencia de los primeros discos de Bathory en algunos trabajos de guitarra.
En este apartado, hay dos clases de riffs, diría yo: el clásico riff thrashero, machacante, con peso, fuerza y que nos impulsa a mover nuestra cabeza una y otra vez; y un riff el cuál, y sin querer menospreciar a nadie, tiene una estructura más “simple”, ya qué no tiene esa contundencia clásica del Thrash. Ojo, no estoy diciendo que sea malo, simplemente estoy acotando las diferencias entre uno y otro. Es este tipo de riff el que me remite a los primeros años de Bathory, tal vez por el sonido y la producción, tal vez por la forma en que se dan, pero al escucharlos veo Quorthon escrito por todo lado. Así que… con tales referencias no puede ser malo, ¿no lo creen?
Además, debo aplaudir a Joel Grind cuando decide hacer algún tipo de solo, cosa qué básicamente no hace, supongo que por la longitud de las piezas (el promedio anda en unos 2 minutos y medio). Sin embargo, cuando decide hacerlo, el resultado es bueno. Es notable ese solo armonizado en ‘Future Shock’, simple, pero efectivo. Me parece qué si Grind se decidiese a hacer ese tipo de trabajos más seguido, sería una variante agradable y qué no afectaría en mucho al sonido de Toxic Holocaust.
En lo que me falla un poco más este disco es que las canciones se me hacen en ciertos tramos similares, tanto así que en un par de momentos sentí que el coro de ‘War Is Hell’ calzaba perfectamente en ‘Future Shock’. Y debido a qué los temas son en general cortos, uno tiende a confundir un poco cuál es cuál. Pero esto en realidad no demerita a Toxic Holocaust, y “An Overdose Of Death…” confirma el porqué esta banda se ha ganado el respeto de muchos. Es un disco consistente, bien trabajado, con una innegable vibra e influencia de la vieja escuela ochentera, pero muy vigente, y qué por poco no entró en mi Top 20 del 2008. Recomendado.
Website: http://www.toxicthrashmetal.com/
http://www.myspace.com/toxicholocaust
Calificación: 81/100
Randall