A principios de los años 90, como respuesta a la creciente ola de bandas death metal provenientes de Florida, U.S.A., surge en Suecia un movimiento similar. Una nueva camada de grupos empezó a abrirse camino, mostrando un sonido muy peculiar, que luego sería llamado “el sonido Gothemburg”. Estas nuevas agrupaciones dieron un nuevo aire al gutural sonido del death metal, y lo llevaron unos pasos más adelante. Bandas tales como Entombed, Dismember, Hypocrisy, Edge Of Sanity… y Unleashed.
Unleashed, en particular, fue una de las precursoras de ese sonido tan propio de Suecia, con discos como “Where No Life Dwells” o “Shadows In The Deep”. Pero, como todo, durante la segunda parte de los 90 el grupo vino a menos, desapareciendo del mapa luego del mediocre “Warrior”. Pero la espina musical punzaba demasiado a Johnny, bajista y cantante, así como al resto de sus compañeros: Tomas en la guitarra rítmica, Fredrik en la guitarra líder y Anders en la batería. Es así como la banda se activa nuevamente en el 2001, para venir un año más tarde con “Hell’s Unleashed”, un disco sin pena ni gloria, y que no evidenciaba mejoría con su anterior producción.
El 2004, sin embargo, trajo una gratísima sorpresa, en la forma de “Sworn Allegiance”, sétima producción en estudio de Unleashed. Aunque no tiene el mismo nivel de energía, de agresividad y de adrenalina de sus primeros discos, “Sworn Allegiance” muestra a Unleashed tomando un segundo aíre. Esta es una producción bastante consistente de death metal sueco, donde se da mucho énfasis a la calidad interpretativa.
“Sworn Allegiance” es un álbum con la suficiente fortaleza para hacernos mover nuestras melenas, a la vez que los acompañamientos armónicos y melódicos están a la orden del día, tal como lo hacen con “Winterland”, “Destruction (Of The Race Of Men)”, “Only The Dead” o “Helljoy”. Las guitarras de Tomas y Fredrik son dos hachas perfectamente afiladas, con una gran precisión a la hora de incorporar esos riffs death metal con matices más tranquilos, por decirlo de alguna forma.
Esta grabación tiene un sonido más moderno. Ese blast beat característico del death metal viejo a dado paso a composiciones más maduras. Estas, en su gran mayoría, se basan en una estructura de medio tiempo, tal como “Insane For Blood” –con un majestuoso y arrollador riff-, “I Bring You Death” o “Only The Dead”. Esos medios tiempos exponen un excelente trabajo en los bombos a cargo de Anders, quién le imprime consistencia a cada uno de los temas. Claro está, hay temas un poco más veloces, como la mencionada “Winterland”,así como “Attack!”,”Metalheads” o “Praised Be The Lord”, así como temas más lentos –“The Longships Are Coming” o “One Night In Nazareth”- Puede ser que talvez no encontraremos temas extremadamente veloces, pero las canciones tienen la cantidad de ímpetu suficiente para que agraden, aunque las revoluciones y el acelerador no estén trabajando siempre hasta el fondo.
Por supuesto, no todo es perfecto. La parte vocal queda debiendo un poco, debido a que Johnny no suena tan gutural a como sonaba hace unos años. No lo hace mal, pero hay lapsos en que pareciera que la voz no le da, por lo que al hacer su esfuerzo para lograr calzar con la pieza, emite ciertos tonos que chocan en el oyente. Además, en mi humilde opinión, la banda debería enfocarse en su material más rápido, debido a que, en cierta manera, los temas lentos aburren, y se sienten como relleno. Me parece que la lentitud no es para Unleashed.
Dicho esto, cabe agregar que “Sworn Allegiance” nos trae a un pilar del death metal tratando de recuperar su mejor forma. No será otro “Shadows In The Deep”, pero es, sin duda, su mejor trabajo desde su regreso.Es un álbum consistente, y que mantiene, de alguna forma, el espíritu que Unleashed manifestaba en sus inicios. Crucemos los dedos, y esperemos que ese espíritu se mantenga por muchos años más.
Calificación: 87/100
Randall