Cuando pensamos en la vieja escuela de Death Metal de finales de los 80’s y principios de los 90’s la primera imagen que salta a la mente es una música totalmente primitiva que vive sus primeras etapas, de riffs muy concretos y de una intención muy directa y simple en las composiciones, era quizás algo mas pensando en el mensaje o en el hecho de ser rápido y brutal; la meta era ser algo extremo y además el género en sí era tan underground que en realidad no se pretendía tener gran destreza o conocimiento musical para interpretarlo de ahí que las piezas rara vez se pasaban de los cuatro minutos.
La explosión de agrupaciones venía del estado de Florida en U.S.A con agrupaciones como Cannibal Corpse, Nocturnus, Malevolent Creation, Morbid Angel, Obituary, entre otros, que daban gran empuje al género. Rápidamente el fenómeno se extendió en todas partes y curiosamente en Europa las bandas pretendían buscar un sonido como el de la escena Death de Florida (contrario a lo que pasa en la actualidad que las nuevas bandas estadounidenses tratan de copiar el sonido Europeo como en el caso Shadows Fall, God Forbid, Lamb of God, Killswitch Engage, Beyond The Embrace, etc.) y especialmente esto sucede en Suecia con bandas contemporáneas a Unleashed como Entombed, Grave, Dismember e Hypocresy.
Por supuesto que en estos años hubieron agrupaciones que como ya comente en otras reseñas se destacaron del resto porque buscaron niveles musicales mucho más elevados, pero la escena en general era muy homogénea y en realidad no había grandes variantes entre la música que practicaban dichas bandas como las hay ahora dentro del estilo, que incluso muchos critican el hecho de que el Brutal Death haya dejado de ser brutal pues consideran que la introducción de melodías y de un complejo estructuralismo ha desvirtuado la esencia propia del Death, es casi algo prosaico a la mente de alguien como Fred Estby de Dismember o Ola Lindgren de Grave.
Por eso es que persiste la pregunta de si realmente los grupos a partir de At The Gates pueden ser considerados como legítimo Death Metal. Al menos en el apartado vocal no había tantas diferencias hasta que grupos como In Flames o Dark Tranquility empezaron a fomentar una mayor apertura en la vocalización, ya no solo eran los growls y lo gutural sino que también se aceptaban voces limpias.
Interesante es que muchos fanáticos, así como los distintos medios de prensa están dándole un interés mayor y un claro reconocimiento a las bandas que traen esos viejos recuerdos como bocanadas de aire fresco de nuevo a la memoria colectiva de aquellos que tuvieron su Headbanging con bandas como Exodus o Death Angel.
Hoy, cuando el Death Metal verdadero vive una época de crisis evolutiva y se encuentra estancado por falta de ideas y propuestas verdaderamente genuinas, es valido buscar entre los discos viejos y repasar un poco como empezó y de que se trata en sí el estilo.
Where No Life Dwells es precisamente un claro ejemplo de los cánones de la vieja escuela. Composiciones basadas en ritmos constantes, proporción lineal del bajo y la batería, voz gutural, dos o tres cambios de riff, un cambio de tiempo lento y arrastrado que normalmente era el preludio a la parte más rápida de la canción, solos que no pretendían ser otra cosa más que el clímax de la pieza y presencia (en este caso no tan extrema) de Blast-beat.
Como el mismo Johnny Hedlund dijo en alguna oportunidad, la música de Unleashed es para la gente y no para guitarristas y como se ha dicho muy acertadamente en los medios ellos son algo así como el Motorhead del Death Metal, lo cual me parece una muy adecuada forma de describir lo tradicional de su sonido que es como cuando escuchas un buen disco de AC/DC y simplemente no puedes esperar que suene distinto porque no sería lo mismo, ya no sería AC/DC.
En cuanto a las letras me parece es importante puntualizar que la constante de estos suecos ha sido siempre destacar los valores y costumbres heredadas de sus antepasados y el significado que eso supone en sus vidas y el respeto que profesan por su historia.
No será de hecho el mejor disco de la banda pues es el primero de su carrera, además se nota que la banda necesitaba madurar bastante, la voz tampoco era algo destacable ni mucho menos, la producción por otro lado tampoco estaba del todo mal para aquellos años y las piezas no eran tan sólidas y contundentes como lo serían en los siguientes discos con riffs mejor definidos rítmicamente y más contagiosos. En fin, creo que una aceptable forma de valorar la música de este periodo es utilizando un sencillo pero interesante aforismo de los defensores de la vieja escuela Bloodbath: “Brutality comes through simplicity”.
Calificación: 65/100
Salvador |