Vinnie Moore es un guitarrista estadounidense que debutó en el año 1986 con este excelente álbum instrumental del más puro neoclasicismo muy emparentado con el trabajo que Y.J.Malmsteen realizara tan solo el año anterior con su debut Rising Force (1985), pero mucho más variado en término estilístico que el sueco por lo que el resultado es una producción con mayores pliegues y esquemas más abiertos y depurados, que es algo que el típico neoclasicismo que pulula en estos días y que carece de originalidad compositiva y que se apoya excesivamente en el shredding, no posee en términos generales.
A Vinnie Moore lo acompaña una alineación de lujo realmente, con formidable sección de percusión con la figura de T. Aldridge (ex–Whitesnake, Ozzy Osbourne, Gary Moore, Thin Lizzy, John Sykes, Patrick Rondat, etc), en el bajo A. West (The Dregs, Steve Morse Band, Ranma) y el maestro T. MacAlpine a los teclados (CAB, Planet X, Ring of Fire, Steve Vai, etc.).
Indudablemente en un disco de neoclásico siempre la guitarra o el teclado virtuoso va a ser el elemento a destacar por lo que la abundancia de interminables escalas y repetición de motivos melódicos siempre va a ser la constante, sin embargo ese énfasis no necesariamente debe opacar el desenlace de la música a través de los diferentes movimientos que componen una pieza y aun menos degenerar la emotividad y el sentido vivaz, galante, suntuoso, que transmiten los artistas a través de pasajes de compleja ornamentación como los que se encuentran en este Mind’s Eye.
Digerir este disco resulta un suculento placer pues los elementos que lo conforman poseen un buen nivel de equilibrio y originalidad por lo que no resulta aburrido, ni cansado y se puede disfrutar ampliamente del portentoso fraseo y de las accesibles y atrayentes melodías de las composiciones.
Es una obra que me parece apropiada para introducir a las personas que no están muy letradas en este lenguaje musical, esto debido a la nitidez rítmica de los segmentos en las formas barrocas de los movimientos (allegro, vivace, andante, adagio, presto, etc.), a su vez que destaca el acompañamiento que incluso en algunos momentos como nos tiene también acostumbrado Mr. Malmsteen desata la técnica barroca del bajo continuo, facilitando mucho las figuras armónicas y cierto nivel de improvisación, además que la expresiva digitación da mucha fluidez y soltura a las frases.
In Control comienza con un teme central que es tratado con una deconstrucción en las escalas que se desgranan en venas melódicas que se unifican en el final de la canción y que tiene un interludio entre teclado y guitarra en donde destaca la figura de Tony MacAlpine con sus solos. Daydream tiene un acompañamiento y una cadencia típica de Hard Rock en donde Moore desata toda su capacidad para alternar melodías con largas cascadas de notas o agrupaciones de tresillos en medio asumiendo un motivo simbólico de esperanza. Saved By A Miracle entra con una electroacústica en donde nos damos cuenta porque esta es su etapa de mayor velocidad y contiene un espectacular solo de batería de Aldridge.
En Hero Without Honor tenemos una introducción muy bien ambientada por los teclados y un solo muy melancólico y de repente parte con genial contratiempo con línea solista de MacAlpine; de las más progresivas del disco. Lifeforce es en plan scherzo y denota gran entusiasmo con una sección que por su sonoridad parece que hace pizzicatos con la guitarra; definitivamente este tipo era todo un prodigio en aquel momento en que Mike Varney lo descubrió. El álbum cierra muy bien con Shadows of Yesterday, donde Moore sigue demostrando su gran lirismo, y The Journey, la pieza más lenta del disco con melodías nostálgicas.
Un disco que ha sido catalogado como una de las mejores 10 obras instrumentales de guitarra eléctrica de todos los tiempos al lado de reliquias como el Surfing With The Alien de Joe Satriani (1987) o el Passion and Warfare de Steve Vai (1990); sencillamente es una pieza infaltable para los amantes de la guitarra de altura y también recomendadísimo para todos aquellos que les gusta el neoclásico o el Metal progresivo tipo Symphony X, Artension, Elegy o Virtuosity.
Calificación: 95/100
Salvador |