WASP es una de las bandas más longevas del Heavy Metal de todos los tiempos, 25 años de carrera lo dicen todo y sin ser un dechado de virtudes, instrumentalmente hablando, su fuerte en el aspecto composicional ha hecho que logre sobrevivir por tantos tiempo. Durante este tiempo ha tenido sus altos y sus bajos como todos, pero se ha mantenido fiel a su estilo y su aporte al Metal es innegable. De la mano de su eterno líder, Blackie Lawless, WASP se ha convertido en una leyenda viva, que aunque alcanzó su punto cumbre con The Headless Children de 1989 y The Crimson Idol en 1992, sigue editando discos de buena calidad que no decepcionan.
The Last Command llega en 1985 después del exitoso debut WASP de 1984, encabezado por el sencillo Blind In Texas, el cual estaba acompañado de un divertido videoclip. Sin que The Last Command logre superar a su antecesor, tiene muy buenos momentos que logran dejarlo bien parado. Sin embargo el disco no tiene la magia, ni la consistencia y ni el balance que hizo de WASP un disco clásico; los temas en su mayoría no tienen el gancho de canciones como I Wanna Be Somebody, LOVE Machine o Tormentor. La diferencia desde mi punto de vista es que Lawless varió su esquema compositivo y se inclinó hacia un sonido Rock más clásico con mucha influencia de música campirana.
El disco inicia con la fantástica Wildchild, tema de sobra clásico dentro del catálogo de este grupo, segundo sencillo de esta producción que obtuvo una mejor acogida por parte de los fans. Una de esas canciones que inicia con esa línea en guitarra tan a los temas de los famosos espagueti westerns y ese inolvidable coro: “I'm a wild child, come and love me I want you/My heart's in exile I need you to touch me/Cause I want what you do... I want you”
Ball Crusher es una canción más con ese sonido Rock clásico basta con escuchar el solo, con un coro sencillo pero pegajoso que logra su cometido en cuanto a estabilidad. Fistful Of Diamonds regresa a esos temas del WASP con buenas líneas y arreglos vocales, con ese sonido a Hairy Metal de inicios de la década de los 80’s; de las piezas destacables. Jack Action parece un tema escapado de la discografía de Judas Priest, de hecho ese riff inicial es idéntico al de You’ve Got Another Thing Comin’, canción al punto y que cumple.
Widowmaker se toma casi un minuto en arrancar, buen medio tiempo que sin ser excepcional logra captar la atención, con un sonido muy particular de las bandas de Heavy Metal de los 80’s. Blind In Texas personalmente creo que es una canción bastante mediocre, un tema poco serio lírica y musicalmente hablando, resulta divertido si, pero nada más. Tiene sonido campirano o hillbilly (como dirían los gringos) tan propio de ZZ Top de discos como Tejas o Degüello.
Cries In The Night es otro de esos temas que te refrescan la memoria, una semi balada buenísima que saca lo mejor de Lawless en cuanto a feeling se refiere, de las mejores. The Last Command es un buen tema título, pero sinceramente esperaba más, le falta gancho, especialmente en el coro. La canción Running Wild In The Streets fue escrita originalmente por Spencer Proffer y Kick Axe, pero nunca se editó en ningún disco de este grupo, se nota que no es una canción de Lawless, pero le hicieron los arreglos adecuados y encaja bien, nada extraordinaria.
Sex Drive cierra esta producción y el disco se me vuelve a caer, es otro tema que se pasa de graciosa y cae en la charlatanería; no es que Blackie sea la seriedad en persona, pero las canciones en esta línea del disco debut como The Flame y School Daze, musicalmente no reflejaban esa imagen. La versión re editada de este disco se hizo en 1997 y contiene 7 bonus tracks: Mississippi Queen y Savageen estudio y los temas On Your Knees, Hellion, Sleeping (In the Fire), Animal (Fuck Like a Beast) y I Wanna Be Somebody en concierto.
Un disco que cumple, pero que no llenó las expectativas.
www.waspnation.com
Calificación: 75/100
Paul