“Watain de Suecia para mí, son como Hellhammer renacido, y lo digo en una manera totalmente positiva. Watain se acerca a su música con un cierto nivel respeto, y un cierto nivel de mística. Lo que están haciendo no es solo tocar; va mucho más allá de eso. Eso me recuerda mucho a los buenos lados de Hellhammer” Palabras de Tom G. Warrior, nada menos, para UB Magazine de Australia. Y después de este pequeño prefacio, entremos en materia.
Sorprendente entrega de estos suecos, indiscutiblemente uno de los mejores discos de black metal a nivel mundial en el 2007. Sorprendente sobre todo al ser comparado con su bastante desapercibido predecesor Casus Luciferi del 2003.
Bajo el manto del sello francés Norma Evangelium Diaboli, Watain se coloca entre los principales nombres de la más reciente generación de grandes bandas de black metal, tales como los enigmáticos Deathspell Omega y Negură Bunget.
Con Legions of the Black Light, la obra arranca desplegando uno de los mejores riffs introductorios escuchados en la escena black en años, un preámbulo perfecto que exactamente a los 60 segundos da paso a un riff rítmico muy potente y pesado, que mientras aguarda por la entrada de la batería, nos dice claramente que ya llega la hora de agitar las melenas, en este punto la maquinaria se despliega con toda su furia y avisa que éste no pretende ser otro disco más: aquí estamos siendo testigos de algo muy importante.
Producido con un sonido denso y envolvente, pero a la vez claro, es un disco de black metal muy pesado, y se distancia del sonido agudo y penetrante tan presente en tantas entregas de black escandinavo, en particular el sueco. Aquí por el contrario, encontramos una gran influencia del sonido black francés, muy venido a más en los últimos años.
Ciertamente hay bastante death metal en el departamento rítmico, pero en todo momento se respira oscuridad incluso en los riffs más técnicos como al final de Storm of the Antichrist.
El sonido y el peso de la batería son explotados a la perfección a lo largo de toda la obra, repleta de momentos memorables a doble bombo y gran técnica interpretativa por parte de H. Jonsson. La sección rítmica es enriquecida por muchos slide solos y un potente bajo siempre presente.
Otra joya a destacar es el corte que da nombre al disco, Sworn to the Dark es una pieza con un riff corto introductoria que nos recuerda al que escuchamos al inicio del disco, con un coro memorable y aplastante a medio tiempo y con un respaldo sorprendente de la batería.
The Serpent´s Chalice nos regala otro riff inicial de gran calidad, melódico y de aire amenazante, otro himno donde vuelve a destacar el trabajo certero de la batería y para nuestra sorpresa, una gran presencia del bajo del también vocalista Erik Danielsson, que se escapa en varios momentos de la ruta definida por la batería.
El descanso no llega al final sino justo antes de éste con la instrumental y sencilla Dead but Dreaming, que después de sus 2:04 minutos de duración da paso a la más extensa y ambiciosa de todas las creaciones en este disco (en términos de estructura y variedad de melodías black), la genial Stellarvore.
En total 11 himnos definitivos construyen Sworn to the Dark, y hacen de Watain una las fuerzas destructoras más difíciles de ignorar en el mundo del black hoy en día.
Sobra decir que después de sacar a la luz (o a la oscuridad en este caso!) una obra de este calibre, Watain se coloca en una posición muy comprometedora que los obliga a superarse a sí mismos cuando llegue el momento de entregar su próximo material. De no consagrarse, la decepción sería enorme.
Por ahora, a disfrutar de Sworn to the Dark, mientras aguardamos con ansias el momento en que los heraldos anuncien la llegada de ese próximo opus de arte negro.
Websites:
http://www.templeofwatain.com/
http://www.myspace.com/watainofficial
Calificación: 96/100
Mauricio