En los últimos años el metal noruego ha crecido de manera vertiginosa. Bandas como Borknagar, Arcturus, Age Of Silence, Dimmu Borgir, Green Carnation, etc. han evolucionado de sus raíces black metal al incorporar elementos sinfónicos y progresivos, creando así un estilo musical más elaborado que ha sido bautizado por la prensa especializada como avantgarde. En particular no estoy de acuerdo con esa etiqueta, ya que se vuelve complicado trazar la línea entre lo que llamamos progresivo y el avantgarde, pero eso ya es otra discusión.
La banda Winds se forma en 1998 cuando cuatro renombrados músicos noruegos deciden juntar sus influencias y crear un proyecto netamente progresivo. Lars Eric Si es el vocalista y bajista, cuyo pasado musical incluye bandas de hard rock y de metal industrial; Carl August Tidemann es un talentoso guitarrista muy reconocido por su trabajo solista; Jan Axel von Blomberg (Hellhammer) es uno de los bateristas más reconocidos del mundo del metal por su trabajo con Mayhem, The Kovenant y Arcturus. Finalmente, el pianista Andy Winter es el motor principal de la banda, conocido también por su trabajo con Age Of Silence.
“Reflections Of The I” (2002) es su primer disco en estudio, aunque en el 2001 ya habían lanzado un EP titulado “Of Entity And Mind”. Como músicos invitados aparecen Drajevolitch en las voces, Vegard Johnsen en el violín, Stig Ove Ore en la viola y Hans Josef Groh al cello. La música que se desarrolla acá es totalmente progresiva, generalmente con el piano y las cuerdas tomando el primer plano, excepto en los solos, donde Tidemann despliega todo su talento con elaborados arpegios y rápidas melodías.
El inicio es muy prometedor con la instrumental “Clarity”, mientras que “Realization” es un tema muy hermoso, con arreglos de cuerdas soberbios, un piano muy elegante y un trabajo de batería muy sobresaliente. El talento de Hellhammer es espectacular, se sale completamente del marco del clásico baterista que solamente lleva el ritmo e introduce interesantes fills y cambios de tiempo sobre las melodías.
A pesar del buen comienzo, de aquí en adelante se repiten los mismos elementos una y otra vez. Melodías de piano, acompañadas de cuerdas, además de solos rápidos y técnicos pero sin vida. Se destaca la instrumental “Premonition”, basada en un concierto de piano de Rachmaninov, “Of Divine Nature” suena bastante similar a In The Woods, mientras que “Passion's Quest” tiene un interesante trabajo de guitarra clásica. El resto pasa sin pena ni gloria, elegante y muy elaborado, pero ningún tema se te va a quedar grabado.
Este es un disco muy difícil de digerir, y es posible que mucha gente lo encuentre aburridísimo. Requiere paciencia, una mente abierta y afinidad con la música sinfónica. Es un trabajo técnico y elaborado, pero le falta fuerza y sentimiento. Una de las características principales que hace atractivo el metal es esa especie de caos controlado que transmite la música, esa descarga de potencia y adrenalina que te hace olvidar todo lo demás para enfocarte en los sentimientos presentes en la melodía. Winds es tan científico y exacto que el sentimiento se pierde, y la música pasa a ser más un ejercicio de técnica que un despliegue de emociones, de manera que no existe nada interesante más allá del análisis técnico. “Realization” es el mejor tema, el resto son elegantes pero nada memorable. Recomendado solamente para fanáticos del progresivo más elaborado.
Calificación: 65/100
Esteban R