Para reseñar un disco como el “Marching Out” de Yngwie Malmsteen hay que devolverse en el tiempo y olvidar todo lo que vino después. Este disco fue la obra cumbre del músico sueco, a quien su desproporcionado ego lo llevó a cambiar de banda en cada disco y echar por la borda un futuro promisorio ... es triste hoy en día escuchar cada nuevo trabajo de Malmsteen con más de lo mismo, tristes intentos de revivir una carrera que se fue al caño por la arrogancia y la falta de humildad.
Pero bueno, volvamos a 1985 y nos encontramos con un Yngwie de apenas 22 años a punto de convertirse en uno de los primeros dioses de la guitarra. En aquel entonces, y basado en su conocimiento de la música clásica, Malmsteen se encargó de introducir esos solos y riffs llenos de arpeggios a velocidades inhumanas que se convertirían en su marca registrada. Los primeros dos discos de Yngwie como solista cambiaron la manera de tocar guitarra en el heavy metal, y han influenciado innumerables bandas de power y heavy hasta el día de hoy. Sin lugar a dudas su nombre quedará escrito por siempre en la historia como el principal pionero del metal neoclásico.
Nunca ha tenido Yngwie un mejor grupo de músicos a su alrededor. Jens Johansson en los teclados, Anders Johansson en la batería, Marcel Jacob en el bajo y Jeff Scott Soto en las vocales. “Marching Out” es todo un clásico, y sirvió para lanzar a la fama no solamente a Malmsteen, sino también al resto de los músicos que participaron.
“Prelude” es una instrumental cortita que sirve como preludio para el clásico “I´ll See The Light Tonight”, donde la principal atracción es la impresionante voz de Jeff Scott Soto, quien no me queda duda tiene una de las mejores voces del universo. He escuchado varias versiones de esta canción en vivo, y ninguno de los vocalistas que ha tenido Yngwie le llega a esos tonos. “Don´t Let It End” cuenta con un gran riff hard rock, y nos recuerda aquellos buenos tiempos donde Malmsteen se enfocaba en la melodía y no solamente en demostrar su velocidad.
“Disciples Of Hell” inicia con una guitarra acústica que da paso a un riff fabuloso, es el tema más pesado del disco, y realmente logra una atmósfera oscura para acompañar la letra. “I Am A Viking” nunca me ha gustado, me parece aburrida y demasiado larga, aunque para algunos es un clásico. “Overture 1383” es una instrumental que no aporta nada.
“Anguish And Fear” cuenta con un coro pegajoso y un excelente duelo entre el teclado y la guitarra en el solo, muy importante en este disco el aporte de Jens Johansson como contraparte de la guitarra. “On The Run Again” sigue con la misma línea, mientras que “Soldier Without Faith” es un tema más elaborado, incluyendo un solo más variado de lo habitual. Para cerrar aparece la sencilla y rockera “Caught In The Middle” y la instrumental corta “Marching Out”.
Un disco que evoca muchos recuerdos, y cuya importancia histórica es indiscutible. Obligatorio para cualquiera que guste del metal neoclásico, ya que fue aquí donde se originó. En cuanto al resto de la discografía de Yngwie ... la recomendación es escuchar antes de comprar. Su carrera no cumplió con las expectativas de todos, pero “Marching Out” es un testimonio irrefutable de su talento.
Calificación: 90/100
Esteban R.