Han pasado poco más de 20 años desde que escuché a Yngwie Malmsteen por primera vez con Alcatrazz en el disco de 1983 No Parole From Rock'n'Roll y me dije: "puta que buen guitarrista, ojalá que alguna vez haga algo como solista". Efectivamente lo hizo y a partir del Rising Force de 1984 su carrera se disparó a niveles insospechados en aquellos lejanos años.
Por su banda han pasado músicos y vocalistas de tanto renombre como es el caso de Jeff Scott Soto, Joey Lynn Turner, Mark Boals, Jörn lande, Rudy Sarzo, Jens Johansson, Derek Sherinian, Barrimore Barlow, Cozy Powell, John Macaluso, etc. La lista es tan extensa que uno se da cuenta el gran poder de convocatoria que tiene este guitarrista sueco.
El por qué de que no tenga una banda estable después de más de 20 años de carrera lo sabemos todos, su egocentrismo y carácter hacen que nadie lo soporte por mucho tiempo, así que regularmente tiene que recurrir a músicos de sesión y otros para la gira, tanto así que Doogie White grabó este disco sin que tuviera que ver a Yngwie una sola vez.
Entrando al disco no es mucho lo que se puede decir, Mlamsteen quedó estancado en arpegios y melodías que compuso hace mucho y practicamente todos sus discos suenan exactamente igual, con la excepción de la "Suite de concierto para guitarra electrica y orquesta en si bemol menor opus 1" que compuso y grabó con la Orquesta de la República Checa en 1999.
Y su estancamiento no es de ahora es de hace bastante tiempo, diría que su estilo lo marcó el disco Odyssey de 1988, incluso le daría el benficio de la duda hasta el Eclipse, a partir de ese momento los discos de Malmsteen son excatamente iguales, solo que las canciones tienen diferente letra, músicos y cantantes. Malmsteen no creció ni en la parte compositiva, ni en la interpretativa; es lo mismo desde hace unos 15 años.
Unleash The Fury no tiene ni más, ni menos, aburrido, repetitivo y sin corazón, lo único destacable es la participación de Doogie White (Cornerstone), que apesar de que tiene una gran voz nos resulta aburrido oirlo cantar los mismo por... ¡¡¡¡18 canciones!!!!, tras de cuernos, palos.
Como dice Les Luthiers hablando de Manuel Dario: “En su obra la cantidad no va en desmedro de la calidad. Todo lo contrario, va en desmedro. Su capacidad de producción es asombrosa, trabaja constantemente como si no pudiera dejar de componer. Y uno se pregunta ¿no podría dejar de componer?
Calificación: 52/100
Paul