Los juguetes bajaron del Atico... Y se portaron mal
Con esta banda formada en 1970 y que nos visitó este martes nos encontramos una pared de sonido gigante que nos explotó en la cara, lecciones de competencia musical, dominio escénico, buena organización y sonido de calidad.
Existen juicios adelantados de parte de la mayoría de roqueros y metaleros antes de un evento musical. Muchas veces resultan alejados o no acertados con respecto al resultado final de la actividad. Esto tiene que ver más con la identificación hacia la propuesta musical del grupo que con la visión objetiva que se tenga de lo que es verlos en concierto. La expectativa metalera hacia Megadeth quedó como a medio arrancar pues esa noche no acompaño a los asistentes un sonido que estuviera a la altura de la banda. Sin embargo la banda misma tampoco mostró ya en directo ningún elemento escénico o de espectáculo más allá de ver a Mustaine y a sus súbditos interpretando los buenos temas de esta banda. Punto final.
El caso este Martes de Aerosmith fue aplastantemente superior. Todos los elementos del guión cuidadosamente hilvanado escribieron la historia que recordaremos para siempre los que estuvimos ahí. Desde la dedicatoria del evento a Robinson Gamboa, el joven muchacho fallecido esa noche en noviembre de 1994 mientras hacia fila para estar en la primera presentación de Aerosmith, hasta ver a Ghandi con Bernal Villegas en sustitución del guitarrista Federico Miranda, a quien le fue bastante bien con el público.

Pero el plato fuerte venia con condimentos que intoxicaban. Más de los que esperábamos los primerizos, como este servidor quien no estuvo en dicho concierto del 94. Una manta gigante con el logo de la banda escondía a unos músicos súper veteranos pero igual de entregados que si estuvieran en 1975 cuando promocionaban su Toys in the Attic. Esa manta cayó y empezó Eat the Rich asi como también empezó la jugadera que hizo del show algo completo y muy envolvente.
Desde la demencial energía de Steven Tyler avanzando veloz por el pasillo tipo pasarela usando el pedestal del micrófono como hábil bastonero y largando todos los habituales alaridos que le hemos escuchado por décadas, hasta la pirotecnia guitarrera de Joe Perry y Brad Whitford que atravesaron momentos blues que a mucha gente le resultaron desconcertantes. Tanto que cuando Aerosmith daba lecciones de competencia musical interpretando un blues pesado que tenia elementos de ragtime producto de la inclusión de un tecladista con un Yamaha Motif, la gente quedaba como que tuanis pero ojala que conozca la que sigue. Hasta se atrevieron a hacer una cita del maestro Hendrix. En cambio cuando venían las baladitas que le dieron a este grupo primeros lugares en los hit-parades de muchas radios, como Crazy y I Don't Wanna Miss a Thing entonces la gente entraba en el éxtasis de la cantadera y los mil flashazos.
La propuesta musical de este grupo le hace atractivo para un grupo grande de personas que no se relacionan mucho con el hard rock y menos con el metal. Es por eso que ciertos elementos más melómanos del espectáculo no reciben grandes ovaciones como por ejemplo un solo de Joe Perry usando el slide o su demostración de creatividad al ponerse a sacar sonidos agudos con un theremin (instrumento exótico que consiste en una caja con antenas que produce frecuencias y tonos al acercarle la mano) Pero cuando se puso a retarse a si mismo tocando con su personaje de Guitar Hero en la pantalla la gente se siente más ubicada y lo recibe mejor.
El baterista Joey Kramer tuvo su momento de distinguirse cosa que en este grupo está mayoritariamente para Tyler y Perry, cuando hizo su solo. La primera parte fue bastante convencional, pero luego entró en la jugadera que fue tónica del evento tocando los tambores tenor de adelante con la cabeza para luego tirar los bolillos. Otro juguete que terminó en el suelo con más de uno lanzándose con violencia a juntarlo, fue la armónica de Tyler.
Ya está comprobado con muchas figuras relevantes de música que el añejamiento en vez de producir desgaste, permite una mayor solidez y competencia interpretativa y compositiva. No a todos les ocurre pero en el caso de esta banda y sobre todo del dúo Tyler y Perry es el colmo. Perry recorrió la pasarela casi tanto como su eterno compañero. Empezó acercándose con su Gibson Les Paul y a partir de ahí comenzó una suerte de cambiar guitarra tan frecuente que llegó un momento en que le perdí la cuenta. El si tiene en Les Paul su propio signature de guitarra pero además mostró algunas bastante curiosas como una de cuerpo transparente y otra con una rubia a lo Play Boy, que fue con la que se retó a si mismo en Guitar Hero. Y luego en el caso de Tyler su energía se mantiene tan intacta y tan firme que hasta participó un poco del solo de batería de Joey Kramer. Pero su competencia vocal es lo que más impresiona y el ejemplo de eso fue la consabida y esperada Dream on, en donde pasa del falsete al grito de manera tan limpia que nos impresiona o nos deja una sospecha de truco. Si regularmente canta como anoche eso de que la edad de la voz se nota en las baladas no funciona mucho con Steven Tyler.
Hicieron falta para los amantes del blues, estilo musical con el que nace esta banda, más temas de su disco del 2004 Honkin'on Bobo, su producción en estudio en la que le rinden tributo a ese blues callejero con el que se formaron hace muchas décadas. Solo la, creia yo que muy conocida, Baby Please Don't Go (la cual no es exactamente un blues, recuerden la popular versión de Gary Glitter) fue interpretada, pero tampoco causó grandes aplausos entre la fanaticada de la película Armagedón.
Ya al final la gente queria más de toda esa explosión de sonido y para el zarpe no podia faltar el Walk This Way, el tema de ese legendario disco Juguetes en el Atico que nos habia hecho falta para darle punto final a un ardiente chivo que ya si finalizó con precisamente el tema de los juguetes que la verdad se bajaron del ático a portarse mal. Una noche roqueramente plena. |