Ya un poco consumidos por la recepción blackmetalera criolla, los asistentes nos preparamos para el arribo del imperio del maligno. ¡Y qué ingreso en escena señoras y señores! La marcha de los cinco acólitos de la oscuridad, pausada e inexpresiva para simplemente tomar sus posiciones y encarar al público delirante causó un estremecimiento tétrico.
Sin mucho hacer esperar, los atronadores acordes de Stigmata hicieron su camino hasta el centro de cada alma en el recinto y aquello fue una detonación de furia, con uno de los mosh pits más violentos y encarnizados que se han visto en mucho tiempo.
Eso sí, la primera duda entre ceja y ceja estaba más que presente: había que escuchar la voz de Nachtgarm. A este nivel, no hay mucho espacio para la improvisación o el error, así que la escogencia de Dark Funeral para su nuevo frontman definitivamente no podía ser mala, pero en vivo es donde se determina quién es quién en el mundo del metal. Con esto dicho, hay que reconocer que el alemán es un gran vocalista, versátil y de alto nivel, con un rango aceptablemente amplio, pero no es el Emperor Magus Caligula que tan inmisericordemente ultrajó nuestros oídos, con los discos clásicos de la banda por muchos años. Sin embargo su voz en conjunto con la infernal batería, guitarras y bajo, es una fuerza irresistible en el escenario.
Con sonido exterminador, subyugador y claro como el cristal, el filo asesino de Dark Funeral cortó la noche josefina a punta de presencia y dominio del público. La impecable batería de Dominator nunca perdió un ápice de eficacia a pesar de disparar blast beats a 1000 x hora, y era el motor del mosh continuo que a mitad del chivo continuaba poniéndose cada vez más bestia en lugar de bajar la intensidad; y es que el cansancio es tabú en una ceremonia de este tipo.
Los sonidos ambientales y opresivos entre himnos mantenían la adrenalina a mil y sin dar respiro, pues insuflaban combustible a la atmósfera pesada y cerrada, que combinaba perfectamente con la falta de luz.
Y la entrega del grupo sencillamente merece una mención aparte. El contacto con el público fue constante, el carisma violento y caótico de Nachtgarm junto con el talante demoniaco de Lord Ahriman, mantenían la violencia fluyendo como un río descontrolado; tanto que en Shadows Over Transylvania, el mosh mandó a bastantes metaleros al suelo.
Con un potente “this evening is fucking great so far, THANK YOU” Nachtgarm le expresó a la fanaticada su agradecimiento por un concierto tan movido y cargado de potencia.
Al cierre del evento un trío de señoritas salidas de la nada, hizo las delicias de algunos y la molestia de otros al subirse al escenario a hacer un pequeño lesbi headbanging metal show, pero no fue nada que le agregara o quitara intensidad a la maquinaria infernal que martillaba en escena.
Después de su primera despedida, la banda volvió a las tablas para pagar la entrega del público con The Secrets Of the Black Arts, Hail Murder y la esperadísima My Funeral.
Recia y avasalladora, la del 29 de Noviembre fue una noche con todo lo que un blackmetalero puede pedir. Para no olvidarlo nunca, tremendo acierto de Cráneo Metal y Costa Rica Metal, que se pusieron una flor ponzoñosa en el hojal al habernos traído a los inefables reyes del black metal sueco.
Setlist:
- Stigmata
- 666 Voices Inside
- Enriched by Evil
- Goddess Of Sodomy
- The Arrival of Satan's Empire
- Open The Gates
- The Birth Of Vampiir
- Atrum Regina
- King Antichrist
- Vobiscum Satanas
- Shadows Over Transylvania
- Heart Of Ice
Encore:
- The Secrets Of the Black Arts
- Hail Murder
- My Funeral
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