DYING FETUS DESTRUYE LATINO ROCK CAFE
Brutalidad, fiereza y una buena cuota del mejor salvajismo musical fue lo que nos recetó Dying Fetus en el Latino Rock Café al adueñarse del escenario. El mosh fue automático con la primera pieza y algo quedó claro desde el minuto uno: Trey Williams, baterista del trío es uno de los músicos más bestias en haber tocado en suelo tico. Su constante golpeteo fue el compás del mosh virtualmente incontenible y que no vio un instante de descanso.
Los gruñidos de John Gallagher sonaban tan claros y por sobre la masiva pared de guitarra y bajo, que hacían pensar en la garganta de alguna bestia fétida y húmeda, cuya tarea es castigar pecadores y almas debiluchas en el infierno. Definitivamente contraindicado para cualquier metalero (o ser humano en general) con alguna condición cardiaca o propenso al espanto.
Hacia la media hora de concierto, un leve y casi imperceptible ajuste en la amplificación, fue todo lo que se necesitó para que el sonido quedara quirúrgicamente perfecto.
Gallagher pidió mosh en varias ocasiones al dirigirse al público, y también agradeció el haber sido recibidos en Costa Rica; suficiente interacción, pues a un concierto de este tipo no se viene a hablar con nadie, se viene a expulsar y exorcizar todas las presencias infernales que se llevan dentro, y bien se sabe que el aplastamiento de demonios por blast beat nunca ha sido cosa para suavecitos.
Pieza tras pieza el asombro crecía, pues es absolutamente inaudito que tan solo tres personas sean capaces de hacer tantísimo ruido, a esa velocidad y con esa potencia y precisión.
El calor que era asfixiante a ratos, iba totalmente de la mano con el ataque inmisericorde del trío, y nos dio una miradita superficial a los primeros círculos del infierno donde el castigo no debe ser tan atroz, pero si muy caliente.
Pero hay que regresar a Trey Williams. Este concierto que tan solo cubrió 45 minutos (y no hacía falta más), fue básicamente un solo de batería con guitarra, bajo y voces ocasionales.
Menos de una hora donde desfilaron himnos como Justifiable Homicide, Homicidal Retribution, Descend Into Depravity, One Shot One Kill, Your Treachery Will Die With You, la monstruosa y bárbara Grotesque Impalement, y varios himnos más.
Pura metralla impresionante, dejando a todos los asistentes pasmados y hablando de Williams como lo mejor de la noche.
Uno de los despliegues de brutalidad más violentos que ha visto Costa Rica en muchos años, gracias a la iniciativa de Costa Rica Metal Producciones, que una vez más abrió las puerta a los medios nacionales e incluso foráneos que dieron cobertura al evento.
Esperamos que esta seguidilla de conciertos internacionales –combinados con talento nacional– continúe para beneplácito de la comunidad metalera costarricense ¡y centroamericana ciertamente!, pues ya nos posicionamos como destino para los grandes del metal.
Dying Fetus simplemente barrió el piso con nosotros. Las greñas desacomodadas y los músculos golpeados, no fueron más que la forma en que los fanáticos devolvieron la cortesía, pues como mencionábamos al inicio, a un concierto de este jaez no se va a jugar de casita, se va a ser aplastado por brutal death metal.
SetList
- Intentional Manslaughter
- Shepherd’s Commandment
- Homicidal Retribution
- Descend Into Depravity
- One Shot, One Kill
- Eviscerated Offspring
- Your Treachery Will Die With You
- Praise The Lord (Opium Of The Masses)
- Pissing In The Mainstream
- Kill Your Mother, Rape Your Dog
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