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    Furia de Titanes

HELLOWEEN
Keeper Of The Seven Keys - The Legacy World Tour
Lugar: Planet Mall
Hora: 8:00 p.m.
Fecha: 22 de marzo, 2006

Telonero: Slavon

 

Martes 23 de setiembre del 2003. Está fecha está en los archivos históricos del metal costarricense como el día en que la legendaria banda alemana HELLOWEEN se presentó en nuestro país, como parte de la gira en soporte de “Rabbit don’t come easy”. Un concierto espectacular, el cual muchos creímos iba a ser la única oportunidad que tendríamos en nuestras vidas de ver y oír a estos teutones…

Miércoles 22 de marzo, 2006…Por increíble que parezca, 2 años y 6 meses después, esta fue la fecha programada para la nueva presentación de HELLOWEEN en Costa Rica, ahora dando apoyo a su más reciente y más que cuestionado álbum “Keeper Of The Seven Keys – The Legacy”. Esta vez fue Darren Mora, a la cabeza de DM Producciones, el que se dio a la tarea de traer a las calabazas, brindando así al metalero costarricense una nueva oportunidad de oro para disfrutar de la música de este quinteto germano. La convocatoria para este concierto fue levemente superior, o si no, por lo menos igual, al vivido hace 2 años, con un Planet Mall totalmente atiborrado, donde no cabía un alma más.

 

Empezando con el aspecto de organización, creo que es en cierta manera razonable la gran cantidad de detalles que pueden escaparse en un evento de este calibre. Detalles que se pueden corregir con tiempo. Ejemplo de esto fue el desorden que se armó en la fila a la hora de ingresar al local del concierto, ya que gente que estaban en la segunda y hasta tercera filas entraron antes de quiénes estaban en la primera fila, a vista y paciencia de los guardas de seguridad. Otro punto fue el desorden que vivimos los miembros de prensa, debido a que nos andaban de un lado para otro, lo cual dificultó en algo nuestro trabajo. No es que no se pudo hacer, pero se notaban las incongruencias entre los miembros del staff sobre la ubicación que podíamos tomar, la cantidad de tiempo permitido para fotos, etc. Además, se nos comentó que solo se tomarían fotos en las primeras dos piezas, pero muchos fuimos testigos de cómo un fotógrafo de un medio escrito tuvo la libertad de tomar fotos sin ningún tipo de restricción. Y pregunto, ¿por qué, si una persona está acreditada como miembro de prensa, no puede permanecer en el área destinada para tal? En fin…

En este punto quiero sacar del montón a Arturo Azofeifa, quién si se esmeró en estar atento a las necesidades nuestras, y quién muy amablemente atendió nuestras dudas, sin poner ningún tipo de traba.

Ahora, no todo fue malo, ya que el ingreso del público fue bastante fluido, y la hora tica se fue olvidando. La puntualidad estuvo muy presente, y el comportamiento del público estuvo a la altura de las circunstancias. A pesar de lo mencionado unas líneas atrás, todo se conjuró para dar paso a una nueva noche de metal, una nueva noche memorable para quiénes tuvimos la oportunidad de estar ahí presentes.

 
SLAVON

Al ser las 7:30 p.m., media hora antes de lo programado, Slavon subió al escenario del Planet. A lo que tengo entendido, era su primera presentación desde agosto del año pasado, aproximadamente, cuando su vocalista Pablo Bogarín dejó la banda. Así que esta era, además, la oportunidad perfecta de presentar a su nuevo cantante José Mata, quién ha sabido calzarse los zapatos de su predecesor. Asimismo, y como sorpresa para mí, el grupo se presentó como un cuarteto, con Mata en la voz, Víctor Soto en la guitarra, Jorge Randel en el bajo y Javier Salgado en la batería, ¿qué pasó con Frank Guadrón?. Contaron, igualmente, con una corista, Geanina Vargas, vocalista de Argos.

Su show duró aproximadamente 45 minutos, en la cual la gente gritó, brincó, apoyó y sudó a mas no poder el esfuerzo de Slavon. Como se mencionó, Mata hizo un muy buen trabajo, y honestamente no se notó la diferencia. Soto y Randel se echaron al público al bolsillo, bajando de la tarima constantemente, gesticulando y moviéndose de un lado a otro una y otra vez, mientras que Salgado aporreaba sin cesar su batería. Lastimosamente, la “pesadilla” del Planet, el sonido, hizo su jugada, ya que los coros de Vargas eran apenas perceptibles.

En lo personal, resentí un poco su presentación. El material de Slavon ha ido cambiando, y lo nuevo ahora es un poco más lento, con más peso. No es malo, supongo que es cuestión de tiempo para tomarle el gusto. Pero definitivamente Slavon puede darse muy por satisfecho, pues la gente respondió y coreo muchos de sus temas.

Su set se compuso de: Just A Dream, Excalibur, Industria Guerrera, Eternidad, Exilio, La Trampa, Mendigo, Echoes In The Dark, Sufragio y Al Este De Israel.

 
 
 
 
El canto de ¡Happy, Happy, Helloween, ohohohoh!, indicaba lo impaciente que se encontraba la audiencia, deseosa de ver una vez más a Deris y compañía. Al fin, al filo de las nueve de la noche, las luces se apagaron, lo cual dio paso a un griterío ensordecedor. La intro del concierto fue de antología, puesto que mientras sonaba la introducción de “The King For A 1000 Years”, el Keeper en persona salió a escena. La adrenalina empezaba a subir, a pesar de ser una introducción acústica, magistralmente interpretada por Sascha. Poco a poco, los cinco músicos fueron tomando su lugar, para derrochar energía, talento, música y diversión. El sonido mejoró notablemente, lo cual hizo de esta noche aún más intensa.

Durante 2 horas, Helloween demostró a muchos que está muy lejos de estar acabado, y que le queda muchísimo camino por recorrer. Era increíble ver la forma en que el grupo simplemente hizo con la gente lo que quiso. A pesar de que muchos ya conocíamos el set list, y algunos nos sentíamos defraudados o desilusionados con el mismo, la realidad fue otra muy diferente. Faltaron clásicos, es cierto, pero lo que sonó la noche del martes definitivamente complació a más de uno. ¿Contradictorio, no creen? Puede ser, pero los reto a estar ahí y no inyectarse con la energía que estos muchachos le ponen.

Andy Deris es un frontman con oficio, sabe manejar al público, haciéndolo jugar con su voz. Markus, con sus extrañas muecas, divertía a todos. Sascha se paseaba por todo el escenario, con una sonrisa de oreja a oreja, denotando lo bien que lo estaba pasando. Weikath, aunque gracioso a ratos, si demostraba ser un poco más arrogante que el resto de sus compañeros, algo que ya me habían comentado temprano. Y llegamos a su nuevo batería, Dani Löble. Este concierto me confirmo lo que ya sospechaba, a partir de mis escuchas a “Keeper-The Legacy”: Löble es un monstruo detrás de esos tarros. Si bien es cierto Helloween cometió un gran error dejando partir a Kusch, el tener en sus filas al Sr. Löble ha sido más que un gran acierto. Dani no solo dio cátedra la noche del pasado martes, sino que también demostró que es un digno sucesor del trabajo de Ingo Schwichtenberg y Uli Kusch. A mi humilde juicio, el mejor de la noche.

Muchos aspectos memorables se dieron durante este concierto, empezando con la forma en que la audiencia correspondió al grupo. No dejaron de apoyar en un solo instante, y aunque el calor sofocaba, cantaban, cantaban y cantaban. No podré borrar de mi retina lo hermoso de ver a todos en el Planet batiendo palmas al ritmo de “A Tale That Wasn’t Right”, o brincando frenéticamente cuando tocaron “Eagle Fly Free”, “Power”, “I Want Out” o “Dr. Stein.”

Tampoco podemos olvidar los solos, tanto el de batería como el de guitarra. Justo después de “A Tale That Wasn’t Right”, el grupo se retira para dejar a Dani mostrando su calidad en un solo. Lo diferente del asunto es que los solos estaban planeados para ser divertidos. Realmente creo que sería casi imposible para cualquiera no esbozar al menos una leve sonrisa al ver a Grosskopf en una batería diminuta, sosteniendo un duelo con Löble. Podría decirse lo mismo cuando se dio el solo de Gerstner, cuando Löble sale de su batería para sostener un duelo con Sascha usando apenas una minúscula guitarra. Esos dos momentos fueron realmente cómicos, y que el público disfruto en plenitud.

Ahora, ya propiamente los solos, el de Dani, aunque empezó flojo, fue subiendo en intensidad y fuerza y terminó de una manera magistral, con una gran riqueza técnica y de energía, a la vez que manejó al público a su antojo. Hasta me atrevería a decir que Anders Johansson podría recibir unas cuantas clasecitas de cómo elaborar un solo de batería. En cuánto al de Sascha, pues, ni fu ni fa, a mi opinión material de relleno para dar descanso a los demás.

El set se compuso íntegramente de lo que muchos ya conocíamos desde hacía un par de semanas, a saber:

  • The King For 1000 Years
  • Eagle Fly Free
  • Hell Was Made In Heaven
  • Keeper Of The Seven Keys
  • A Tale That Wasn’t Right
  • Solo de Batería
  • Occasion Avenue
  • Mr. Torture
  • If I Could Fly
  • Solo de Guitarra
  • Power
  • Future World
  • Invisible Man
  • Mrs. God
  • I Want Out
  • Dr. Stein

Podría pasar horas y horas escribiendo todos los detalles de lo que aconteció aquí, pero no tengo ni el espacio ni el tiempo suficiente para ello, así que tratando de resumir, puedo decir que la presentación de Helloween fue sencillamente fenomenal, espectacularmente colosal. Es un grupo que conoce su oficio, y uno de los aspectos más importantes, que disfruta y goza plenamente de lo que hace sobre las tablas. El público no es tonto, y el ver que la banda se deleita con su trabajo hace que le tome más gusto al mismo. Sin lugar a dudas, los alemanes nos trajeron un concierto tan memorable como el realizado hace un par de años, y que dará mucho de que hablar por mucho tiempo. Y cómo bien lo apunto Víctor Fernández de La Nación: “Con conciertos de este tipo, esos son los artistas que bien podrían venir todos los años. Ojalá fuera así”.

Ojalá alguien lo escuche.

Por: Randall Hidalgo

 
Fotos: Mariano Matamoros - PROFOTO