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Asi vimos y vivimos

por el staff de Metalicos

 
Por Alfonso Novello

24 de Febrero de 2008 (Mexico)

La noche de la Doncella: 

Desde el anuncio de la visita de Iron Maiden se dio la expectación, días después se anuncio que un cambio de sede, el palacio de los deportes en la Ciudad de México no dio el ancho en esta ocasión. El Foro Sol fue el encargado de recibir a los aproximadamente 55 mil frenéticos espectadores.

Mi llegada fue por ahí de las 6.40 de la tarde, donde desde todos lados se acercaban las hordas de fanáticos vestidos de negro con Eddie en las playeras. (Yo entre ellos). Aproximadamente a las 7.00 de la noche la Srita. Harris dió inicio al concierto, con un Hard Rock/Pop tirándole a regular.

Indiscutible su belleza la cual se hacia notar con unos entallados pantalones de cuero, pero nada mas. La concurrencia se porto bastante decente con ella, quizá, por que se sabia que era hija del Dios Harris, digamos que lo peor que le paso fue la indiferencia de la mayoría.

El escenario tenía una gran manta negra que cubría los cambios del escenario. Minutos después de las 8 de la noche, las luces se apagaron y un Foro Sol completamente lleno rugió en todo su esplendor, impresionante, el suelo se tambaleaba ante los brincos de los espectadores, y pudimos contemplar de manera sublime la entrada de Steve Harris con senda actitud desde atrás del escenario.

Aces High fue la encargada de abrir el concierto y recibir los primeros gritos de Euforia. No hacia falta la presentación en cada canción ya que el escenario mostraba el siguiente corte siempre acompañado del grito eufórico, Con The Trooper y Wasted Years se incendiaron al máximo los ánimos que a su vez dieron paso a la clásica The Number of the Beast. 

Fear of the Dark la que parecía estar fuera de lugar en el track list, fue coreada al máximo por las voces de 55,000 espectadores que puso a mas de uno la “piel de Gallina”.  El concierto estuvo lleno de momentos memorables, la aparición de Eddie en Iron Maiden, que de manera constante logro arrancar con sus aproximadamente 4 metros de altura todo tipo de gritos.

La Interpretación de las canciones fue perfecta en todos los sentidos. Bruce Dickinson lleno de vitalidad, prometió regresar a este país mientras usaba un sombrero de charro Mexicano. Sin más…Un Concierto perfecto y memorable que ni siquiera pudo ser opacado por el mal sonido y las pantallas gigantes que funcionaron a medias. 

Por Esteban Rivera

¿Por dónde empezar? Qué difícil tarea poner en palabras la experiencia vivida la noche del 26 de febrero del 2008 en el estadio Ricardo Saprissa. A estas alturas posiblemente ya has leído, escuchado y visto incontables crónicas sobre este concierto de Iron Maiden, así que en lugar de describir lo que pasó voy a tratar de concentrarme en rescatar algunos aspectos que hicieron de este evento algo inolvidable. 

Empiezo con lo negativo. Otra vez tanto la entrada como la salida del estadio fue un desastre. Fue muy buena la decisión de abrir las puertas temprano, pero es inexplicable la falta de personal de seguridad acomodando las filas por lo menos desde el mediodía. Esto fue causa de frustración para muchos que hicieron fila por horas y al final vieron a otros entrar primero por una simple falta de coordinación. A la salida lo mismo, se impone el desorden y la ley de la selva. 

Dejando por fuera lo anterior, al espectáculo no se le podía pedir más. En lo personal jamás olvidaré esos primeros acordes de Aces High, cuando cambió el fondo del escenario antes de The Trooper, el vestuario de Dickinson en Rime Of The Ancient Mariner, el bullicio ensordecedor del público en Fear Of The Dark, Eddie... ¡qué cantidad de momentos especiales! Había tenido la suerte de ver a Maiden en el 2000 y debo decir que esta vez lo disfruté mucho más por varias razones: la banda está tocando mejor y se nota más compacta, en particular Dave, Adrian y Janick que ya han asimilado mejor sus roles en una alineación con tres guitarras; Harris tan intenso como siempre y Nicko que a pesar de que se ve ya algo mayor sigue cumpliendo detrás de la batería. Mención aparte se merece Bruce Dickinson; ¡qué calidad de vocalista! Viéndolo brincar y correr por todo el escenario mientras cantaba era imposible adivinar que está a punto de cumplir 50 años de vida; es claro que su presencia escénica y su enorme carisma hacen que el público se involucre totalmente en el evento. 

Fue un concierto impresionante, fácilmente el mejor que hemos tenido por estas latitudes. Qué gusto ver a Maiden en su mejor forma y qué hermoso ver ese mar de gente emocionada al máximo ante un espectáculo que superó todas las expectativas. Por dos horas se olvidaron todas las diferencias y fuimos hermanos en la música; sin importar la procedencia, la forma de vestir o de pensar... simplemente nos unimos para presenciar un evento histórico. Gracias enormes a Bruce, Steve, Adrian, Dave, Janick, Nicko, y a todos los que hicieron posible que la gira “Somewhere In Time” tuviera una parada en Costa Rica. Inolvidable.

Por Douglas Güell 

Un día memorable para el metal centroamericano, el sueño se hizo realidad, se acabo aquella frase-pregunta… Mae ¿se imagina un concierto de Iron Maiden aquí? y una de las tantas respuestas… mae no sueñe nadie puede hacer eso.

Pues si se pudo, un 26 de febrero único en mi caso lo empecé a las 12:30 p.m. haciendo la fila de gramilla por dicha debajo de un árbol como a dos cuadras de la entrada, ya desde ahí se respiraba el  buen ambiente todos éramos uno, no había nacionalidades ni edades todos íbamos por el mismo objetivo.

Ya adentro fue gracioso ver a colegas entrar con las puños en alto hasta ese momento el sueño estaba haciéndoseles realidad, para mí se hizo realidad cuando se apagaron las luces por segunda vez y pude ver entre penumbras la gran cabeza de la esfinge de EDDIE…

Lauren Harris cumplió con lo que quería, su rock escuela Los Angeles está muy lejos de mis gustos pero tiene buenos músicos y su buena voz le ayuda.

Después todo fue locura desde el primer oeooeoeoeoeo Maiden Maiden… que se escucho hasta en Santo Domingo de Heredia y eso es verídico, el Estadio Saprissa era uno solo, se pagaron las luces se encendieron las pantallas y vimos un pequeño video del avión, de Dickinson como capitán, la banda, los fans y después la intro de Churchill y por fin Maiden al escenario donde nos ofreció la mejor de las mejores puestas en escena que ha visto en el país, el set list increíble para cada uno faltara siempre una(s) u otra(s) canción(es) pero eso es lo menos, esta gente no dejo que la energía se acabe, con Bruce Dickinson eso es imposible; las dos horas se pasaron volando pero en mi mente todavía siguen esas imágenes y sonidos para mí todo estuvo perfecto, extraordinario, único.

En resumen la banda desde la primera pausa vio que no estaba ante cualquier publico algo que los llenaría de alegría durante todo el show, el cumpleaños feliz para Adrian con la ayuda de Bruce quedo magnifico y qué decir de la primera “ola humana” Maiden gente hay que comprar el DVD cuando salga espero que lo incluyan. El 26 de febrero nos ganamos el derecho a que Iron Maiden nos incluya en sus sucesivos espectáculos y demostramos que el metal jala gente y deja plata ahh y otra cosa cero desorden y violencia para los inquisidores que esperaban afuera del estadio cállense .

Por Rob Mendoza

Bueno, a 4 dias del concierto de Maiden, creo que llego el momento de dejar mis impresiones al respecto. Me limitare solamente a dar una vision general de lo sucedido ya que hay demasiados detalles que se pueden elaborar, jejeje.

Nos colocamos en posicion tipo 10 para las 9pm justo al lado izquierdo de la Torre de Sonido. Me sorprendio que la otra mitad de la cancha estuviera vacia, y asi pasamos el concierto con una buena vista general y con una comodidad envidiable. Debo de admitir que el corazon se me detuvo al inicio, ya que Aces High es una de mis favoritas y no solo por ser buena pieza, sino por el contenido ya que soy un avido lector de la Segunda Guerra Mundial. Al iniciar el Discurso de Churchill y llegar a la ultim frase, el Ricardo Saprissa explotó literalmente. Bruce casi no escuchaba y esas 27,000 almas suplieron de vocales la noche entera.

Hubo un sinumero de momentos algidos en el mismo, cabe la pena mencionar: El arranque de Aces High, Bruce con casaca roja en el Trooper, cada interaccion de Bruce con el publico, la ola, el Feliz Cumpleaños a Adrian, Bruce vestido de Ermitaño en Rime, Eddie en Iron Maiden y el publico. Si, me referi al publico porque ese fue el otro factor magico de esa noche. Esas 27,000 no pararon toda la noche y se fueron contentisimas a sus casas. Eso me lleno de mucha alegria ya que este concierto era un tipo de premio a todo aquel fan que ha llevado la musica en sus venas por tanto tiempo. Para mi, el concierto fue un regreso a 1985, a esa maravillosa epoca del World Slavery Tour. Y es que eso fue precisamente esta gira, una celebracion de una epoca maravillosa en el tiempo.

Sere bien honesto, Maiden no me ha capturado de nuevo desde el 7th Son, pero siempre amare la época clásica y ese fue este concierto para mí, un reencuentro con ese momento en la historia del metal y que no tuve la oportunidad de disfrutar. Creo que no cabe duda entre los que fueron que en cuanto a espectaculo y ejecucion se refiere, esto es lo mejor que ha tenido Costa Rica. Agradezco a cada uno de los metaleros que se portaron a la altura en este magno evento y que demostramos que como grupo podemos comportarnos aun mejor que otros generos.

Sin embargo, me despido con una advertencia. Espero que parte de estos 27,000 empiezen tambien a asistir a otros conciertos y a apoyar las propuestas de otras promotoras. Es el momento de demostrar su apoyo y amor por este género que tanta alegria nos brinda en el día a día.

Por Daniel Josephy

Al entrar, el problema que tuve fue que, a pesar de que le enseñé mi carnet de la CCSS, mi carnet de diabético de la CCSS, y la carta firmada por mi nutricionista, el muy tarado “jefe” se seguridad no me dejo pasar mi bolsa con comida y frescos sin azúcar, a pesar de que estos eran muy necesarios para mi salud (seguro que él después me va a pagar la ida al hospital por que se me subió el azúcar). Aquí es donde en realidad se ven las prioridades de la organización, no importa que la persona tenga una enfermedad, el punto es que queremos hacer plata con las cosas que vendemos adentro, así tendremos más ingresos. La salud del cliente no importa, nos importa el dinero (obvio).

Luego entramos, y tuvimos que aguantar la HORRIBLE música de DJ Dr. Leo. Por Dio, ¡es el peor DJ jamás visto! Igualito al de Sand, poniendo la misma música una y otra vez hasta el cansancio. Lo peor de todo es que la mayoría de esta música ¡ni siquiera era Metal! Solo poner electrónica él, la verdad me decepcionó mucho con tan pésimo trabajo, mejor me hubieran puesto a mí de DJ.  Lauren Harris también fue pésima. La verdad esa muchacha es una vergüenza, canta bien pero ¡que música más horrible! Solo pasaba mostrando, muy prostituidamente, su escote para así medio entretener al público. Hacer eso dice mucho de un artista, ya que se traduce en “no tengo talento y por eso vendo mi cuerpo para llamar la atención”. El guitarrista  sí es bastante bueno, el resto de la banda verdaderamente apestaba (primer bajista que veo que solo tocaba con púa).

Luego empezó Maiden…, y con ello el caos. Estaba en las primeras filas, y el desorden que se armó fue tal, que un imbécil le voló un codazo a mi novia en el estómago, haciendo que esta se desmayara por la perdida de aire. Tuvimos que alzarla entre varios para poder sacarla, y después de unos agónicos 20 minutos en una histeria en que mi mejor amigo nunca me había visto, por fin la encontré. Después pasamos adentro con la Cruz Roja. Acá, quisiera reconocer el esfuerzo que siempre hay “detrás de cámaras”, ya que la Cruz Roja atendió a muchas personas deshidratadas y golpeadas, por eso siempre hay que agradecer el esfuerzo de todas estas personas que tanta ayuda nos brindan en momentos de necesidad. ¡Gracias!

Estuvimos de vuelta en el concierto justo para “Rime”. La verdad el resto del concierto me costó mucho disfrutarlo, el estrés y cansancio físico y psicológico era demasiado. Sin embargo, Maiden tiene tal poder en el escenario, que pudo hacer que se me levantaran los ánimos y pudiera disfrutar, aunque sea un poco, la magnificencia de tan gran banda. Entre mis favoritas estuvieron “Run to the Hills” y “Hallowed be Thy Name”, excelentes interpretaciones (¿qué otra cosa se podría esperar?). Cantarle feliz cumple a Adrian fue un gesto muy bonito de parte de tiquicia, que demostró merecer recibir a bandas como Maiden. Ahora, solo nos queda esperar que la separada escena metalera del país se una más para recibir a más (y para mí), mejores bandas.

Por Randall Hidalgo

El concierto de Iron Maiden en Costa Rica no empezó a las 9:04 p.m. del pasado martes 26 de febrero. No, este dio inicio desde el momento mismo en que empezaron a correr los rumores de la visita del grupo a Centroamérica. A partir de entonces, opiniones iban y venían: unos asombrados, otros emocionados, otros totalmente convencidos de que Maiden estaría en Costa Rica, otros sin esperanza alguna, etc. Todos, de una forma u otra, opinaban con respecto a la posibilidad de ver un sueño de toda la vida hecho realidad.

Cuando, al fin, la página web de Iron Maiden anunció las fechas que comprendían la primera parte de la gira Somewhere Back in Time, la histeria colectiva no se hizo esperar. La incredulidad fue una con la emoción y el estupor, y todos empezamos a convencernos, poco a poco, de que ese sueño que algunos habían mantenido durante años (18 en mi caso) se iba a ser realidad dentro de muy poco tiempo. Tarea difícil esa de convencerse, y debo aceptar que siempre guarde un gran temor de qué, en algún momento, algo ocurriese, y, que con ello, todos nuestros sueños, nuestras ilusiones y esperanzas se fuesen al traste.

Dichosamente, no fue así, y por ello puedo decir que son muchísimos los recuerdos que tengo de este concierto: desde el momento mismo de dejar mi casa, el día anterior al evento; el compartir con mis amigos en la fila; la noche casi en vela, tratando de dormir en la acera bajo el cielo estrellado; el sentir como cada segundo se hacía más largo, y la espera más angustiosa; la unión y compañerismo que se respiró en cada persona presente a este acontecimiento; los brincos de alegría y júbilo una vez ingresé al recinto; etc. Pero, sobre todo, la exaltación y entusiasmo que experimenté una vez las luces se apagaron y el video de la gira fue puesto en pantalla. Una espera de años había acabado.

A partir de ese instante el frenesí fue total. En el pasado, he tenido la dicha o la desgracia, como guste verlo, de estar en primera fila en varios de los conciertos realizados en nuestro país, y sé lo que es sentir la presión del público encima de mí. Pues en este, a base de muchísimo esfuerzo, pude llegar junto a un amigo a escasos 2 metros de la barra de seguridad que separa a la audiencia del escenario. Lastimosamente, no pude estar mucho tiempo ahí. Nunca, en ninguno de los conciertos que he vivido, nunca había sentido al público actuar con tanto arrebato, con tanto ímpetu y energía como el mostrado ese día. La presión era realmente asfixiante, así que, muy a mi pesar, tuve que abandonar ese puesto. Aún así, no obstante lo anterior, y de que quede completamente solo, puesto que al iniciar el concierto, cada uno de mis amigos fue absorbido por la muchedumbre y quedamos totalmente separados, sé que, en espíritu, todos estábamos unidos, todos teníamos la misma sensación: estábamos disfrutando de algo único en nuestras vidas. Y a fe que así fue.

Desde ese día, rememoro uno a uno todos los momentos vividos, y siempre viene a mi mente la siguiente frase…

…Can I believe that what I saw that night was real and not just fantasy…

UP THE IRONS!!!!!

Por Rolando Robles

El 26 de Febrero del 2008 es una fecha que vivirá por siempre en los corazones de los metaleros centroamericanos. Iron Maiden demostró con creces por que es la banda más importante de Heavy Metal a nivel mundial. Antes de entrar en detalles en cuanto a lo que fue la presentación de la doncella de hierro, me gustaría agradecer a Evenpro por habernos cumplido el sueño de ver a estos ingleses en vivo.  La organización fue excelente y el itinerario se cumplió a cabalidad.

En cuanto al concierto, lo único que puedo decir es que estuvo absolutamente genial.  La escenografía era extraordinaria y el sonido, que a decir verdad tuvo uno que otro fallo, estuvo muy bien en términos generales. Por supuesto, estos aciertos hubieran sido irrelevantes si los encargados del espectáculo no hubieran dado la talla. No obstante, Iron Maiden fue mas haya de cumplir con las expectativas. ¡Los ingleses no las superaron, las demolieron!

El set list no pudo ser mejor. Tres décadas de espera fueron recompensadas con una lista de clásicos. Topamos con la inmensa suerte que esta ocasión Iron Maiden no venia a promocionar un disco, sino mas bien a tocar las canciones que los convirtieron iconos. Yo todavía no puedo creer que por fin pude cantar canciones como Aces High, The Trooper, Wasted Years, Fear of the Dark, The Number of the Beast, The Clairvoyant, y Hallowed be thy Name EN VIVO. Como dijo Bruce Dickinson en el concierto, “Podrás comprar los discos, podrás comprar los DVDs, podrás tener lo que quieras, pero ¡NADA ES MEJOR QUE VIVIRLO EN CARNE PROPIA!

Hablando de Dickinson, tengo que decir que se robo el show. Hizo lo que le dio la gana con la audiencia. En Costa Rica hemos tenido el privilegio de haber visto a los mejores frontman del mundo. Kai Hansen, Eduardo Falashini, Mike Petroza, Matt Leven, Andi Deris, Mikael Stanne, Jorn Lande, y Marcel Shirmer, entre otros han dejado boquiabiertos a los fanáticos en sus respectivas presentaciones. Sin embargo, ninguno le amarra los zapatos a EL CANTANTE. Ni siquiera el mismísimo Dio, otra legenda viviente, se acerco a hacer algo parecido a lo que Dickinson hizo con los fans que llenaron el Ricardo Saprissa. Y no fue solo su carisma, sino su voz la que brillo toda la noche. Aquellos quienes aseguraban que la voz de Bruce estaba muerta se equivocaron. ¡Vaya que se equivocaron!

El resto de la banda hizo y deshizo a su antojo. Steve Harris es capaz de erizar al público con su sola presencia. Las acrobacias de Janick Gers, la velocidad de Davey Murray, la interminable energía de Nicko McBrian y la virtuosidad del cumpleañero Adrian Smith dieron los toques de fineza que hicieron grande el espectáculo.

La grandiosa música de Iron Maiden logro hacer lo que muchos consideran imposible: convirtió a los centroamericanos en un solo pueblo. ¡QUE NOCHE MÁS INOLVIDABLE! Todos aquellos hermanos metaleros que la vivieron conmigo saben de lo que estoy hablando.

Por Federico Villegas

Bueno, bueno, bueno. ¿Cómo traducir tantas emociones e ideas en el frío papel? ¡Qué difícil!

A aquéllos que por razones mayores no pudieron asistir a este concierto, les diré “tranquilos, no estuvo tan bueno. La verdad es que no se perdieron de mucho y por favor, lean hasta aquí..”.

Y a los que fuimos les digo que jamás podré traducir en palabras lo grandioso, lo magnificente, lo apoteósico que fue ver a Iron  Maioden en vivo, en tu país, cantando las canciones que los hicieron grandes.

Porque muchos me podrán citar canciones de Brave New World, Dance Of Death, A Matter Of Life And Death, pero a ninguna de ellas la cambiaría por Wasted Years, Heaven Can Wait o The Clairvoyant; así de fácil.

Lo primero que quisiera destacar es el orden y el comportamiento de la inmensa mayoría de los asistentes. Es bueno saber que se puede organizar un concierto de metal en este país sin que se causen mayores problemas. Obviamente siempre habrán resentidos sociales que hacen la lamentable excepción.

El show de Lauren Harris a mí me gustó, obviamente su música diverge mucho de la propuesta de Maiden, pero sus canciones son buenas. Su sonido se acerca más a  bandas como L.A. Guns o solistas como Lita Ford. Me parece que le pudiera ir mejor si no se presentara como telonera de Maiden y lo hiciera en conciertos como el Rocklahoma. Su propuesta la podemos definir como más cercana al glam o sleazy que al heavy metal puro.

Y ya lo que es Maiden bueno...el Churchills Speech, aunque lo he escuchado desde que tenía 12 años, he de decir que esta vez me puso la carne de gallina. “Y a gritar Aces High”, me dije. Acá es donde la lluvia de recuerdos se hizo presente.

Mientras escuchaba canciones como 2 Minutes to Midnight y la genial The Trooper, recordaba cómo solía encerrarme en las tardes colegiales en mi cuarto a traducir las canciones para saber lo que decía, ¡Qué tiempos aquéllos!

Pero por dos horas esos momentos volvieron y tuve el chance de poder cantar, al fin, la intro de Hallowed Be Thy Name, después de 20 años de ensayos...

Lo del martes no sólo fue la música, es todo lo que encierra el espectáculo. Me parece que Bruce Dickinson es un espectáculo él solo.

Es un frontman que maneja el público  como quiere, canta lo que le da la gana. Se mueve con una energía contagiante y juvenil. Sus cambios de vestuario son acertadísimos. Un desempeño envidiable.

El escenario espectacular, con esos cambios de manta acordes con las canciones que se tocan. ¿Mi favorita? ¡Qué duro! The Trooper, pero la de El Clarivente es demasiado.

Y después de poner mi corazón , mente y garganta a mil con canciones como The Number of The Beast, Wasted Years, Revelations, Heaven Can Wait o Fear Of The Daarke, llegó el turno de Iron Maiden.

Mi expectativa no estaba sólo en la canción, sino en la aparición del Eddie y éstas fueron rebasadas por un Eddie al estilo del Somewhere In Time como de tres metros de alto. ¡Qué grande! No sólo el robot sino el momento...

Lo único que atino a decir es que a  partir de este concierto me volveré más selectivo en cuanto a los eventos públicos a los que asisto, porque la verdad  ahora no me interesa quién quede campeón en el futbolito de este país, si la Sele va a no va al Mundial. Si Medford fracasa o no, como todo lo hace indicar.  El ir y venir del dólar y la canasta básica. La verdad no me interesa.

Lo único que pido es que Maiden toque en Costa Rica todos los años, ¡nada más!