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MORBID ANGEL
Sábado 3 de Setiembre, 2011
Lugar: Pepper's Club
San José, Costa Rica
Hora: 8:00 PM

LAS BANDAS NACIONALES SE DAN GUSTO EN EL ALTAR DE LA LOCURA

Para las ocho de la noche, después del aguacero que espantó a más de uno y obligó a guarecerse a otros, ya estábamos instalados en Peppers echando las primeras miradas al ambiente.  A esa hora el recinto se encontraba aproximadamente a un 35 o 40% de su capacidad y la enorme manta con el logo de Morbid Angel, hacía ver el escenario como un altar de sacrificio.  El logo del grupo en sí, es un manifiesto y no se necesitaba parafernalia adicional, a excepción de un par de banners alusivos a su último y polémico disco.

Originalmente el cartel de nacionales estaba compuesto por Pneuma, Catarsis Incarne, Corpse Garden y Testimony of Putrefaction (banda tributo a Carcass y Pestilence).  Sin embargo acabaron tocando también Deformity y Cangrena, bandas añadidas de última hora las cuales no tuvimos chance de ver en vivo.  En el caso de los teloneros “oficiales” la cosa fue diferente pues si pudimos atestiguar toda la energía que se dejaron en el escenario, a pesar de la falta de monitoreo que derivó en un sonido que pudo ser mejor.  De Pneuma ya todos sabemos el nivel que tienen y que los ha catapultado a alturas insospechadas para una banda tica, y solo resta desearles más logros pues todo indica que están ya montados en los rieles del éxito: telonear a Metallica, tocar en el Wacken Open Air y darse una mini gira europea, estar en el cartel para Judas Priest y Whitesnake, y haber compartido escenario con Morbid Angel en esta ocasión, son atestados inapelables.

Una buena sorpresita fue la protagonizada por Testimony of Putrefaction que se encargó de ir calentando con alguito de “tarro”, tocando versiones de piezas emblemáticas de Pestilence y Carcass.  El sonido traicionó más a las versiones de los holandeses que requerían algo de claridad extra debido a su riqueza técnica; con los covers de Carcass por el contrario, el sonido sucio favoreció y ese cierre con Heartwork montó un buen mosh  y acabó arrancando aplausos de toda la concurrencia.

Algunos problemas adicionales con el sonido de las voces, lamentablemente fueron constantes en la presentación de Corpse Garden y Catarsis Incarne, siendo los primeros los más afectados pues la dureza de su propuesta y la crudeza de las guitarras enterraron por completo la voz de Roberto Vargas.  Catarsis Incarne por su lado, se la jugó de lo lindo y consiguió mayor claridad sobre todo en guitarras.  Mención de honor doble para ellos, pues era su primera presentación junto a una banda internacional desde la reciente salida de su disco debut Katharma (que me acabé comprando ¡tremendo disco por cierto!).

Mientras todo esto sucedía, quedaba claro que la organización del evento era totalmente profesional, incluso cubriendo las necesidades de un fan en silla de ruedas, convenientemente situado en el área VIP.  ¡Grandes señores, así es como se demuestra la hidalguía! Y ni qué decir del trato a la prensa, que estuvo a la altura de la misa brutal que se nos venía encima.

 
PLATO FUERTE: ANGEL A LA SANGRE

A eso de las 10:15 PM, en un recinto al 50% de su capacidad, sin introducciones y yendo directo al grano, el Señor de todas las fiebres y plagas descargó la clásica Immortal Rites sobre nuestras cabezas.  Por fin los papás del death metal enfermo y esotérico aplanaban Costa Rica.

Desde un inicio, Tim Yeung detrás de la batería dejaba en claro que su técnica precisa, certera, clara e implacable no nos haría extrañar a Pete Sandoval.  El sonido, al contar Morbid Angel con monitoreo, fue de inmediato superior al que habíamos tenido toda la noche.

David Vincent tomó unos instantes para comunicarse con el público y agradecerle a Costa Rica el haber dado la bienvenida a Morbid Angel.  Su voz profunda y grave sumado a esa pinta de vaquero del infierno que lo hacía ver imponente dio de qué hablar.  Algunos bromeamos que parecía un Paul Stanley del Averno.

Luego de pasear por los cortes Fall From Grace, Rapture, Pain Divine, Maze of Tormet (que estuvo extraordinariamente brutal y genial) y por último Sworn to the Black, fue que la banda introdujo el primer extracto de su último disco, el odiado y amado Illud Divinum Insanus.  El himno elegido fue Existo Vulgore, convenientemente a tono con la atmósfera monstruosa que hasta ese momento se vivía.

La habilidad de Yeung en los tarros no paraba de impresionar mientras el noruego Thor Anders Myhren (Destructhor) por un lado y la leyenda viviente Trey Azagthoth por otro, mantenían más bien un perfil bajo.  Su trabajo de guitarras sin embargo era impecable y el sonido masivo llenaba todo el edificio.  Y no esperábamos menos la verdad. 

Después de Nevermore, otra de las pesaditas de su disco más reciente, vino la más rítmica I am Morbid, que fue coreada a más no poder por la audiencia con ese constante “¡Morbid, morbid, morbid!”, que se convirtió en el mantra entusiasta de aquella horda deathmetalera sumida en un mosh violentísimo, que no había parado desde el minuto uno.

La interpretación a cien por hora de Chapel of Ghouls fue otro punto altísimo y revelaba a este ángel como el ente morboso que es: aunque el público ya estuviera al límite de sus fuerzas, los obligaban a más.  Los brazos en alto y las expresiones de furia desenganchada eran la respuesta.

Otro instante memorable nos lo regaló Trey al mandarse un solo de guitarra, breve pero enfermizo y surreal, que le permitió al resto de la banda tomarse un merecido descanso.

A estas alturas más de uno podría haberse dado por satisfecho, pero faltaba bastante más.  Una soberbia interpretación de Where the Slime Lives con un doble bombo atronador, fue el momento para que un valiente le lanzara a David Vincent una bandera de Costa Rica, acertando a dejársela en las manos.  El grito de “oe oe oé Morbid, Morbid”, fue automático mientras el frontman extendía la bandera con un gesto de respeto y agradecimiento al público.

Inmediatamente después siguió la carnicería con Blood on my Hands y Bil Ur Sag para finalmente dejar espacio a uno de los clásicos más inmortales no solo de Morbid Angel o del death metal, sino de todo el metal en general: God of Emptiness, lenta, avasalladora, en vivo y en Costa Rica.  La noche estaba prácticamente completa.

World of Shit fue el sello final que acabó de unir a banda y público en un solo y mórbido espíritu.  Calificación impecable para Costa Rica Metal, que vistió a nuestra capital con las galas del metal muerte más fino.  No nos resta más que volver a agradecer el excelente trato y desearles todos los éxitos posibles en el futuro.

 
 
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