LECCION DE TALENTO NACIONAL
Se lució la organización de Cráneo Metal con la celebración de su séptimo festival, esta vez reuniendo a varios pesos pesados de la escena local, a saber: Sight of Emptiness, Advent of Bedlam, From Oblivion, los limonenses de Magog y mención aparte para Acero, que celebraba en este concierto nada menos que 25 años de trayectoria en los escenarios costarricenses.
Podría describirse la participación de todas las bandas nacionales como el plato fuerte antes del plato fuerte; el movimiento metal criollo está más que establecido y calidad hay de sobra, en lo personal, me produce una satisfacción enorme ver como poco a poco se han ido terminando aquellos comentarios despectivos por todo lo hecho en tiquicia, lo que naturalmente ha sucedido gracias a las producciones tapa bocas que ya no paran de salir.
Y ni qué decir sobre el gusto de ver al público coreando las canciones de Acero, dándole su lugar como los homenajeados principales del evento. Uno de los detalles más significativos fueron las dedicatorias de Al Otro Lado del Silencio, cover de Ángeles del Infierno, al recientemente desaparecido Mariano Matamoros, renombrado fotógrafo y fiel metalero, así como El Rey del Rock & Roll, tributada a José Capmany, otro grande de inolvidable memoria. Enorme gesto muchachos, la escena se los agradece y esperamos que los próximos 25 años sean mejores todavía. |

EL DIA MÁS OSCURO
Como ya se va haciendo costumbre en nuestras tierras, era el turno de Obituary, padrinos del death metal de la Florida para devastar nuestros oídos. Los cabezas de cartel del Cráneo Metal VII dieron cátedra de agresividad y se montaron un show que más de uno llevaba 20 o 25 años esperando. Tampoco podemos dejar de mencionar la alineación con que se presentaban, un lujo total: John Tardy en las voces, Donald Tardy aporreando los tarros, Trevor Peres en la lira rítmica (estos tres, miembros originales de la banda desde su primer larga duración), además del gigante Terry Butler en las 4 cuerdas y del genio Ralph Santolla en la guitarra líder. Quién no estuviese satisfecho con semejantes nombres es un condenado muerto.
En mi caso particular me mataba la curiosidad por comprobar de qué era capaz John Tardy con su voz en vivo, siendo la suya una de las gargantas más particulares y reconocibles de toda la escena extrema a nivel mundial. ¿Y qué se puede decir? Luego de una deliciosa intro con la instrumental Redneck Stomp, donde el headbanging fue automático, apareció Tardy con su larguísima melena para soltar como una tonelada de ladrillos sobre el público tico, la súper clásica Find the Arise. Sobra decir que cualquier duda que pudiese tener sobre la voz de Tardy, fue borrada de un manazo.
Ahora me tomo un momento para citar el primer gran detalle que me llamó la atención. Como ya es acostumbrado, el sonido durante el set de todas las bandas nacionales, estuvo entre regular y bueno, pero casi en todo momento saturado. Tanto que a ratos me preguntaba si en realidad era necesario un volumen así de alto. Es metal, cierto, y debe sonar fuerte y soberbio, pero en aras del efecto monolítico se está matando un poco la claridad, la cual a final de cuentas es básica en lo que al sonido del metal se refiere. ¿Por qué cito este detalle? Lo pongo en las palabras más simples que puedo: al momento de salir Obituary a las tablas, le bajaron al volumen. El cambio fue radical ya que no saturaron el sonido al máximo que podía dar. Tomemos nota de esto por favor, la gente que va a los chivos no solo lleva en mente hacer mosh y sudar hasta el último minuto, también quieren discernir un bajo de una guitarra, y sobre todo escuchar a un cantante. Unos cuantos decibeles menos no van a dar al traste con la brutalidad de ninguna banda, al contrario, podrían ser el secreto para un sonido perfecto en vivo.
Con esta primera sorpresa en la cabeza, dejarse envolver por la propuesta directa y simple de Obituary fue inevitable, poco a poco fueron desfilando temazos inolvidables, como el tremendo List of Dead de su más reciente disco, Face Your God, Dying que fue una aplanadora donde la voz de Tardy sonó impresionante a la vez que espeluznante, Turned Inside Out tocada a la perfección, el infaltable cover de Celtic Frost, Circle of the Tyrants, donde el público enloqueció en un mosh que era una cosa de ver, y ni qué decir del corto pero salvaje solo de Santolla en esta pieza.
La otra gran sorpresa de la noche fue el solo de batería a cargo de Donald Tardy, más que merecido para un público que no paró ni un segundo de gritar y saltar.
El broche de oro llegó con Slowly We Rot, clasicazo de su primer disco, que más de veinte años después no pierde un ápice de brutalidad y envió a la práctica totalidad de los asistentes, a montarse el mosh más grande que he visto en toda mi vida. Después de todo somos latinoamericanos y nuestra reputación como los fans más salvajes del planeta, hay que cuidarla.
Todos los miembros de la banda se entregaron de lleno, sonaron compactos y dinámicos, interactuaron con el público y se dejaron el alma en el escenario. Un 100 para Cráneo Metal Productions por jalarse otro concierto triunfante, y por todas las facilidades permitidas a metalicos.com y a la prensa en general para poder cubrir el evento. Espectáculos de este calibre les garantizan éxito tras éxito para el futuro; sigan adelante. |