GRAN FIESTA PARA EL METAL EN ESPAÑOL
La enorme popularidad del heavy metal en español –y particularmente el hecho en España– es totalmente innegable en América Latina y ni qué decir de Costa Rica. Y el pasado 25 de Octubre los ticos fanáticos acérrimos de esta vertiente del metal, tuvieron su fiesta con una de las bandas más representativas y de mayor auge en los últimos tiempos, Saratoga.
Como es ya costumbre el banderazo de salida fue dado por talento nacional, siendo las bandas Nautilus y Acero, las encargadas de calentar a los presentes.
Las opiniones acerca de la presentación de los nacionales no dejan duda alguna: en el caso de Nautilus, una fuerza muy joven pero que ya se va abriendo paso y ganando fanáticos; Acero por su parte, esa emblemática banda que ha marcado los escenarios de Costa Rica en tres décadas diferentes. El estilo musical de ambos ensambles tiene sus diferencias, pues Nautilus tiene una marcada influencia proveniente del heavy metal ibérico y Acero, siempre apostó por la fórmula clásica y directa de los maestros anglosajones ochenteros.
Lamentablemente –y como sería la tónica en el resto del concierto– un tercer invitado interrumpió sus presentaciones: el mal sonido. Y aunque somos conscientes de que el mal trago no es achacable a la producción, el concierto en su globalidad quedó bastante marcado por este desagradable detalle, que no permitió a ninguna de las tres bandas en pisar las tablas, el sonar como su público merecía. Sin embargo los fanáticos ticos hicieron gala de su estoicismo y Nautilus y Acero, salieron con la frente en alto llevándose aplausos e incontables felicitaciones. Gracias muchachos por no renunciar a representarnos como se debe. |
LA NOCHE DEL HEAVY
Y noche marcada por la gran juventud de buena parte de los asistentes. ¡Hasta padres de familia acompañando a sus hijos vestidos de negro vimos entre la multitud! Y en este aspecto es de resaltar la función casi “didáctica” de una banda como Saratoga, que para muchos y muchas, representa el carril de entrada a esta autopista metálica, detalle nada despreciable pues su sonido franco, natural y “directo al corazón” es el anzuelo perfecto para que las almas jóvenes queden prendadas y listas para dar el siguiente paso, y quedar de por vida marcadas a fuego por esta forma de arte que tanto adoramos.
Y con esa energía propia de quienes no han sido todavía castigados por los años, Peppers dio un recibimiento ruidoso y alegre a Niko del Hierro, Andy C., Tete Novoa y Tony Hernando, cuando el reloj marcó el momento esperado y éstos saltaron al escenario.
Con los acordes de Tras las rejas, el cuarteto madrileño comenzó su recital y aquello fue locura total.
Como con toda banda donde el frontman es de voz educada, tenía mi buen grado de curiosidad por escuchar lo que Novoa era capaz de hacer en directo, pero bastó la primera pieza para despejar dudas y recelos, y darme cuenta que sobre las tablas estaba un tipo que sabía lo que hacía. La compañía instrumental de sus tres compañeros sonaba clara y potente causando una impresión general bastante positiva.
Los gritos de la fanaticada coreando cada canción de memoria, complacían bastante al grupo que devolvía con energía cada canción que tocaban; y este aspecto en particular tiene que haber causado una grata impresión en Saratoga, pues en verdad son pocos los públicos que en su práctica totalidad, corean todas las canciones de un grupo en vivo.
Así el derroche de adrenalina se fue extendiendo, sobre todo cada vez que Novoa animaba a los presentes a gritar con sus comentarios.
Y justamente cuando el intercambio entre banda y público era todo auge después de las primeras seis canciones, sobrevino el incidente que marcó el resto del evento.
Un concierto de metal como todo fan lo sabe, no es un espectáculo de luces, humo y coreografías. Se trata de perder la garganta gritando, se trata de escuchar en vivo ese riff que llevamos años adorando en el disco compacto, se trata de escuchar las habilidades de esos músicos que nos han inspirado. El metal, si bien se apoya en lo visual, siempre será un asunto que entra por los oídos, por lo que nada es más detestable para el fan (¡y ni qué decir del músico que sube a una tarima a exponer su arte!) que escuchar a su grupo consentido sonar mal en vivo.
Cuando la genial Deja Vu, del último disco Secretos y Revelaciones (y personal favorita de muchos asistentes) comenzó a sonar, de inmediato se notó que algo andaba mal, muy mal.
Quien quiera que fuera el encargado del sonido de este concierto, dando una flagrante muestra de MENOSPRECIO al público e IRRESPONSABILIDAD total con su tarea, simplemente se olvidó de lo que estaba haciendo para entretenerse con dos muchachitas (de las que no voy a hacer muchos comentarios, no es necesario condimentar con bilis esta reseña), y el sonido básicamente se fue al diablo. El aturdimiento, producto de un sonido tan saturado y reventado, simplemente hacía a muchos arrugar la cara de congoja. La pieza continuaba sonando cada vez peor y el showman de la mesa de sonido seguía en su propio jolgorio con las dos damiselas, que NADA tenían que hacer en esa zona restringida.
Sobra decir que ese tipo de comportamiento demostró poco profesionalismo, y lo que es peor, una indecible falta de respeto contra los organizadores, público y a Saratoga, que –por las barbas de Caronte– tuvo que parar el show para hacer una insólita prueba de sonido a medio concierto.
Caiga bien o no nuestra opinión sobre este acontecimiento, el obligar a una banda de renombre internacional a parar su presentación, para básicamente “reparar” el sonido, es un bochorno que ningún grupo y mucho menos los fans se merecen. Agradecemos la humildad y tolerancia de Saratoga, pues otra banda simplemente habría mandado todo al cuerno y ahí se terminaba el concierto. Y por la incompetencia de una sola persona.
Muy a tiempo la organización se encargó de remover a las dos señoritas, pues su presencia en esa zona sagrada de la que todo depende, era intolerable. De aquí en adelante, por desgracia, el sonido recuperó algo de calidad pero nunca como en las primeras seis piezas.
Pasado este trago amarguísimo, Saratoga se las ingenió para volver a meter al público en el chivo y deleitó en la persona de Tony Hernando, con un gran solo digno de este señor guitarrista, una de las perlas brillantes de la noche.
Luego de los himnos Mi cuidad y Dueño del aire, fue el turno de Andy C. para entretener a la asistencia con un solo de batería que ciertamente fue bastante ralo.
Siete himnos más llenaron el aire de Peppers, todos coreados nuevamente por la marea negra enloquecida que a pesar de los incidentes, no paraba de agradecer con palmas y gritos la presencia de Saratoga en Costa Rica, que de igual manera, dejaba el alma en el escenario. En resumen, atestiguamos un gran concierto, la entrega de un público muy joven que llega a engrosar las filas del ejército metálico nacional, y una buena dosis de heavy metal en español que a pesar de todo, llenó las expectativas.
Es bastante claro que Costa Rica Metal Producciones no es responsable del comportamiento de nadie dentro de Peppers, y estamos seguros que ya por su lado habrán tomado nota de este pequeño gaje, que no afecta en lo absoluto su prestigio ni su nombre y que actuarán para que no se repita.
El metal es sagrado para el metalero, es su religión, su comunión, su estilo de vida, es muchas cosas importantes, y aquel que desee formar parte de esta comunidad, ya sea como productor, miembro de la prensa, fanático o sonidista, tiene que estar comprometido 100% con los valores de nuestro colectivo. Quien quiera verle la cara de tontos a los fanáticos costarricenses, se llevará una desagradable sorpresa, porque con el metal no se juega. Señor sonidista, como dice Saratoga: “te perdiste en un mundo de cristal”.
Setlist:
Tras las rejas
Luna llena
Angel de barro
A Morir
Las puertas del cielo
Lágrimas de dolor
Deja Vu
No sufriré jamás por ti
El planeta se apaga
Contigo, sin ti
Solo de guitarra por Tony Hernando
Mi ciudad
Dueño del aire
Solo de batería por Andy C.
El vuelo del halcón
Sigues estando (en mi vida)
Resurrección
Perro traidor
Encore:
Lejos de ti
Maldito corazón
Vientos de guerra |