SATYRICON Y LA SEÑAL DEL TRIDENTE SE APODERARON DE COSTA RICA
Sigurd Wongraven y Kjetil-Vidar Haraldstad han llevado a Satyricon por un viaje de veinte años, que finalmente el pasado 30 de Octubre hizo escala en Costa Rica.
El concierto de Satyricon en tierras nacionales organizado por Blackline Productions y denominado Blackline Halloween Party, era poco menos que un acontecimiento histórico para aquellos enterados de la historia de la banda. Las expectativas eran enormes. Debo añadir sin embargo, que durante las semanas previas al concierto, me llamó mucho la atención enterarme que Satyricon es una banda bastante desconocida en Costa Rica. Probablemente por aquello de que “ah, es que eso es black metal…”.
De entrada podemos declarar que todos quienes teniendo la oportunidad de asistir, gracias a la mecánica con que se distribuyeron las entradas, y decidieron no presentarse, se perdieron uno de los mejores conciertos jamás realizados en territorio nacional.
En esta ocasión Peppers no escuchó telonero, por lo que simplemente nos aprestamos a recibir la descarga ennegrecida de estos noruegos, que a pesar de llevar ya tres años exactos sin editar material nuevo, y muchísimos más de no ser una banda de black metal strictu sensu, no pierden un gramo de vigencia.
El clásico stand del micrófono con forma de tridente que solitario capitaneaba la “escenografía” para el concierto, borraba toda duda: Satyricon estaba por salir al escenario enmarcado por la gran manta alusiva a The Age of Nero, su último disco de estudio.
Cuando por fin se apagaron las luces, Anders Hunstad (teclados), Gildas le Pape (guitarra), Steinar Gundersen (guitarra) y Silmaeth (bajo), los músicos actuales que Satyricon utiliza en vivo, desfilaron junto a Satyr y Frost en medio de una ovación generalizada. Y sin mucho perder el tiempo, Repined Bastard Nation fue arrojada sobre nosotros como una tonelada de ladrillos.
El mosh instantáneo, los gritos desgarradores y la presencia escénica amenazadora y perversa con que Satyr se mostró al público, fueron el complemento perfecto para marcar un inicio de concierto impresionante. El mismo frontman poco después de iniciado el chivo, se detuvo para decirle a la audiencia que el show estaba mostrando los ingredientes para ser uno de los especiales. En definitiva la entrega del público tico se está convirtiendo en nuestra marca registrada y no deja indiferentes a los artistas que nos visitan.
Fieles a su setlist de los últimos años, concentrado sobre todo en sus discos de más reciente factura, el desfile de puñetazos continuó con The Wolfpack y Now, Diabolical, siendo esta última una de las destacadas por su fuerte coro, repetido a todo pulmón por Peppers.
La banda se iba compenetrando cada vez más con el público y el sonido era espectacular. El hecho de que la amplificación permita alcanzar niveles que rocen los límites legales, no implica que sea ese el uso que se debe darle. Con apenas una fracción de su capacidad total, fue suficiente para que los encargados nos deleitaran, y repito en mayúscula DELEITARAN, con un sonido potentísimo, atronador y claro como el cristal, tirando por el suelo esa estúpida noción de que por ser metal tiene que sonar al máximo que dé. A final de cuentas, el sentido de la música en vivo es que sea inteligible, y si se tiene detrás de la batería a uno de los mejores del mundo en el género, naturalmente uno quiere escucharlo, no descifrarlo entre el escándalo.
Y hablando de Frost, no alcanza el verbo para describir la forma tan categórica y terminante con que hacía sonar la batería. Cada cambio de Filthgrinder, del fast tempo al blast beat, o viceversa, y con todos los fills respectivos, sonaba con una escrupulosidad de parar los pelos. Y en el beat más básico de himnos como Black Crow on a Tombstone, o la clasiquísima Walk the Path of Sorrow, la fuerza y la precisión continuaban siendo patentes.
La comunicación de Satyr con la gente fue mucho más de lo que esperaba, llegando incluso a decir que “hasta un hombre con el corazón de hielo no podría evitar sentirse halagado” frente a los cánticos, gritos y respuesta tan energética de todos en general.
El cierre fue apoteósico al regresar la banda de un pequeño descanso, para liberar K.I.N.G. y Fuel for Hatred (íconos de su sonido actual) y la clásica y nunca suficientemente bien ponderada Mother North, coreada por todos.
La asistencia fue claramente muy superior a la que se vio en los recientes conciertos de Morbid Angel y Saratoga, y definitivamente tuvo un impacto clave en el ambiente general que se vivió. Ojalá todos los conciertos fueran la explosión incontenible de potencia que fue el de Satyricon.
Una vez más y de forma totalmente profesional, Blackline Productions brindó todas las facilidades a la prensa metalera nacional, para hacer una cobertura completa, pues no era poca cosa lo que sucedió en Peppers el 30 de Octubre.
Queda en las cabezas la memoria de un concierto espectacular, como muy pocos se han visto en nuestra tierra, y por supuesto, el deseo de volver a verlos en vivo.
Setlist:
Repined Bastard Nation
The Wolfpack
Now, Diabolical
Filthgrinder
Black Crow on a Tombstone
Walk the Path of Sorrow
Forhekset
Commando
Die by my Hand
The Pentagram Burns
Hvite Krists Død
Encore:
K.I.N.G.
Fuel for Hatred
Mother North |