…Y PAPA MANTRA NOS DIO UNA LECCION DE METAL NACIONAL
Apenas estuvo confirmada la fecha de Slayer en Costa Rica, fue cosa de momentos para que la comunidad metalera nacional comenzara a sugerir los nombres de un eventual telonero. Salieron a comandar la lista de propuestas varios pesos pesados de nuestro medio, pero creo que nunca hubo duda: Mantra lo merecía más que nadie.
Cerca de 25 años llevando una bandera que muchos habrían tirado después de dos pasos, 6 discos de estudio, numerosas salidas a tierras foráneas para girar al más puro estilo de la vieja escuela, incontables chivos dentro de nuestras fronteras y un puñado de himnos claves en la historia del metal tico que todos conocemos. Esto es solo una rápida pincelada para intentar dejar en claro el tamaño del currículum de Mantra y su peso dentro de nuestra escena. Sosteniendo este armazón metálico criollo, siempre ha estado Roberto Pana, de quien no vamos a hablar porque su nombre ya es en sí un símbolo que no necesita ser explicado o justificado.
A la hora de salir a tarima, Mantra entró con los tacos de frente y la recepción que tuvo del público fue igual de agresiva. Se comieron el escenario con propiedad, con confianza y sobre todo con mucho del mejor metal que ha parido esta tierra bendita. El sonido –gracias sean dadas a los dioses del metal– fue perfecto durante la media hora en que Mantra detonó el escenario y los coros más emblemáticos fueron cantados a todo pulmón, como se debe. Incluso con cámara en mano, en plena faena de cobertura, a varios nos resultó imposible no gritar al unísono con Fabián Bonilla: “Bien-ve-ni-do al planeta.. odiooo!!!!! Bien-ve-ni-do a tu.. vidaaaa!!!!!”. Recuerdos de años y años escuchando metal nacional agolpados en una breve estrofa. Soberbio.
Y por si a alguien le quedaban dudas del merecimiento o no de semejante honor, Mantra hizo de su oportunidad como telonero de Slayer, un manifiesto de nuestro metal: cada miembro llevaba una camiseta alusiva a bandas locales. Eso se llama gallardía amigas y amigos.
Y pues así pasó a la historia el momento de Mantra como el abrebocas de Slayer; con fiereza y convicción, instalados para siempre en el panteón de las glorias nacionales de las guitarras distorsionadas, el blast beat y las voces guturales. ¡Grande Mantra!
Y LLOVIO SANGRE ESE VIERNES POR LA NOCHE
La pertinaz llovizna que llevaba varias horas mojando a la concurrencia se detuvo en el momento exacto, como si los elementos supieran que Slayer no debe ser molestado cuando está a punto de hacer “su gracia”. Lluvia de la que a pesar de todo, nadie se quejó ni se quejará nunca pues lo que sucedió a continuación, quedó marcado a fuego en las retinas y tímpanos de quienes nos hicimos presentes a esta celebración.
¿Cuántas veces habremos visto el “War at the Warfield”, el “Still Reigning” o el más reciente concierto de “The Big 4”, soñando en permitirle a Slayer que profanara nuestra psique con cualquiera de sus clásicos cantos perversos o políticamente incendiarios?
Cuando se trata de Slayer, los metaleros no somos solo aficionados a un tipo particular de música, no nos limitamos al mero disfrute lúdico o a un momentáneo goce estético; somos una comunidad con todas las características y cualidades de cualquier otra que se forma en torno a un punto común. Somos una cultura dentro de la cultura, y aquello que nosotros valoramos y otros no entienden o rechazan, es lo que nos define.
Cada fan de Slayer ha sentido la sangre hervir cuando escucha Angel of Death. Cuando comienza la intro de Dead Skin Mask o South of Heaven, nos ponemos alertas, como si las simples melodías lúgubres nos avisaran que algo terrible está a punto de suceder, en palabras de mi estimado Paul Vega.
Pues bien, todo ese maremágnum de pasión, recuerdos, irracionalidad, energía desbordante, violencia contenida e ímpetu, tuvo chance de estallar en conjunto con Tom Araya, Kerry King, Dave Lombardo y el invitado de lujo Gary Holt.
El primer estallido de los amplificadores casi me tira el suelo, así de simple. El aire vibró como debe vibrar solo en el abismo para tormento de los débiles. Ver a Slayer en una tarima es, cabalmente, una de las experiencias más fuertes que se pueden vivir.
Ya hemos visto desfilar por nuestros escenarios algunos de los nombres más concluyentes en la historia del metal, pero no peco de exagerado al refrendar la opinión de miles: Slayer es la banda con el sonido más feroz que hemos visto en vivo. Punto.
Tom Araya, tipo de pocas palabras y voz monolítica interactuó con la audiencia sin apenas necesidad de diálogos, la música habló por él. Cada vez que Araya encaró al público para anunciar la siguiente canción, el pulso se aceleraba. Cada nuevo himno era un bastonazo de autoridad metálica como no se había escuchado en nuestro país.
La guitarra de Kerry King, convenientemente con mayor volumen que la de Holt, se paseó soltando solos de miedo, uno más clásico que el otro y sin errores. No podemos ni siquiera osar con quejarnos por la ausencia de Hanneman. Ver al hachero de Exodus que lo sustituye en esta gira, compartiendo tarima con estos tres gigantes es un factor adicional a favor, en la tarea de convertir este concierto en leyenda.
Pero si de leyendas se trata, Dave Lombardo se lleva los laureles. Con sus casi cinco décadas de longevidad, el padrino del doble bombo arrasó. Técnica espléndida del lado de Lombardo e incredulidad del público, esa fue la tónica. La batería sola habría sido suficiente para hacer el concierto.
Tratar de acentuar algún momento del evento sobre otro es un ejercicio frívolo pues incluso los himnos “menos clásicos” como Stain of Mind, Disciple o Americon, fueron aplanadoras irresistibles que no dejaron a una sola ánima impasible.
Es muy cierto que todos esperábamos ese bloque final de clásicos con Raining Blood y Angel of Death, pero el deterioro bárbaro al que ya habíamos sido expuestos con War Ensemble, Postmortem, Chemical Warfare, Mandatory Suicide y demás leñazos mentales, nos tuvo a todos al borde de nuestras fuerzas desde el primer minuto.
Las casi dos horas en que Slayer martilló a Costa Rica, fueron una ceremonia donde se glorificó el vigor, el empuje y la fuerza. Una ceremonia de ocho mil seres humanos transpirando vida violentamente frente a cuatro músicos de culto.
Tal vez sea verdad que dios nos odia a todos, pero por otro lado, tal vez nos ha dado a Slayer como reparación por sus desaciertos. Después de este concierto es seguro decir que los metaleros en Costa Rica, estamos más vivos que nunca.
SLAAAAAAAAAAAAAAAYEEEEEEEEEEEEEEEERRRRRR!!!!!!!!!!! Por Mauricio |
Con la presentación de Slayer el pasado viernes 17 de Junio se cierra por fin el cirulo de los 4 Grandes del Thrash Metal en nuestro país, de forma individual claro esta! Y sin perder la esperanza de verles de nuevo esta vez en su único Show como lo han hecho ya, primero fue Anthrax, le siguió Metallica, Megadeth y finalmente Slayer. Un concierto que a nivel publicitario tuvo lo suyo y que si hubo publicidad por parte de Evenpro, ya que el “ampa” y no solo el “ampa” sino seguidores de la banda tomaran por asalto los Afiches grandes en las paradas de autobuses es otro cuento, de todas formas tampoco fue una lluvia en publicidad, los medios cibernéticos se encargaron de hacer lo suyo con normalidad publicando el afiche, ofreciendo información adicional entre otras cosas.
El día se acercaba y por supuesto de antemano se sabía que el Aforo en el Saprissa no iba a ser de 30 mil personas, Slayer es una banda que mueve una masa menor, por lo tanto el aforo que se registró esa noche fue 8000 a 10 000 personas un cálculo que ya la producción al parecer tenía previsto.
Días antes del Show más o menos una semana ya la fila calentaba como sigue siendo usual en conciertos a gran escala y también a mediana escala, conforme se acercaba el día llegaba más gente a la fila a asegurar su cupo dentro del “Matadero”. El día llego y con él la gente que asistiría y hasta quienes no asistirían por hacer “Pelota”, las afueras del estadio estaban tranquilas muy diferente a otros conciertos como se puedo notar. Desde panameños y hondureños habían en la fila tomando sus fotografías, hablando de Thrash Metal, otros bebiéndose algo para combatir el calor de la mañana (por la tarde llovería) entre otras cosas.
La entrada al estadio fue normal pues para la seguridad había menos gente que controlar y requisar por lo tanto se hizo con rapidez y bastante eficacia. Mi entrada era de Gradería Sur y al entrar con mi grupo de amigos me doy cuenta que estamos en otra localidad y más precisamente en la zona VIP, es probable que Evenpro haya habilitado esta zona para los de Gradería en general debido a la poca venta en dicha localidad y para rellenar muchos vacios de gente que pudieron haber quedado en esa zona, al entrar lo primero que hice fue acomodarme en la baranda y ponerme cómodo y solo faltaba esperar a que el show del “Asesino” comenzar.
Mantra
A las 8:00pm prácticamente en punto los intérpretes de “Planeta Odio” salieron a dar su show, con una puesta en escena bastante ensayada y demás detalles que se hicieron notar. Lograron calentar el ambiente pero también había mucha gente guardando energía para lo que sería el plato fuerte.
Detalle importante e imposible de dejar de lado fue que salieron a escena cada uno con camisetas de agrupaciones nacionales y entre tema a tema Fabbian Bonilla (cantante) las iba tirando al público, la verdad increíble el detallaso que nos regaló Mantra.
El repertorio se baso en temas como Ojos De Dios, Vaticano, Planeta Odio, Creature y el cierre con el ya clásico Master Of My Life entre otros temas que la banda nacional lució esa noche. En media hora de show lograron poner en alto el metal nacional y cumplir con las expectativas, bien por Mantra y todos sus músicos.
Slayer
El momento había llegado y le reloj escasamente superaba las 9:00pm, solo falto esperar a que se apagaran las luces y salieran los cuatro componentes de Slayer esta vez sin Jeff Hanneman y en su lugar lo hizo Gary Holt de Exodus, así junto a Kerry King, Dave Lombardo y Tom Araya se encargaron de repartir Thrash Metal con el tema World Painted Blood.
El escenario se llenaba de increíbles luces que en su mayoría eran rojas (¿Porqué será?) y una gran manta de fondo que adornaba la presencia de los músicos, a muchos y eso lo escuche en cuanto a escenografía les hicieron falta las dos paredes de amplificadores Marshall a cada lado de la batería de Dave Lombardo pero esto es nada más un detalle de escena que al final y al cabo no afectaría le resultado final del show.
Tom Araya se dirigió en pocas ocasiones al público en en castellano bastante fluido, de todas formas Slayer es una banda de poco hablar y de más acción en la tarima y esto quedó claro. Por otra parte, Dave Lombardo se encargaba de dar cada uno de los golpes en la batería que con mucho lujo, profesionalismo y experiencia ejecutaba, un gran músico y deleite de todos los espectadores. Por su parte, Gary Holt se mostró más tranquilo y menos inquieto, cumpliendo con su labro como músico de sesión pero también fue un gran placer ver ejecutando la guitarra una de las piezas fundamentales de la banda Exodus. Por último Kerry King no paró de mover su cabeza y ver en pocas ocasiones al público mostrando su agrado y luciendo su versatilidad con la guitarra.
El repertorio se baso en temas importantes como Postmortem, Disciple, Payback, War Ensamble, Chemical Warfare, Seasons In The Abyss, entre otros temas que desfilaron uno a uno durante casi dos horas de concierto. Desde su primer disco Show No Mercy hasta su más reciente material llamado World Painted Blood fue parte de lo que Slayer descargo esa noche llena de Thrash Metal. Para finalizar y poner más caliente el asunto sonó su clásico Raining Blood y como suele suceder la energía broto de nuevo en los asistentes algunos ya cansados que sacaron fuerzas desde quién sabe dónde para seguir con Black Magic y cerrar con la infaltable Angel Of Death que se encargó de poner punto y final a una noche que brillo con éxito tanto para los fans, como para la banda y para el Thrash Metal.
Sin duda alguna fue una noche de lujo para todos los asistentes, una noche que entre otras cosas servía para cerrar el círculo de los 4 Grandes del Thrash Metal, la gente salió complacida por tener un show tan de calidad, la puesta en escena impecable por parte de las dos bandas, el sonido fue claro y contundente, en fin un gran show.
Por Daniel |
Slayer en Costa Rica… Hace tan siquiera unos pocos años, muchos habrían soltado la carcajada ante tal idea. Y ya lo ven, dicha idea se convirtió en una aplastante realidad. Desde el momento mismo en que se dio la confirmación de la venida de estos titanes del Thrash Metal, el frenesí entre los fans fue total. Y una vez más, fue Evenpro, quién cuenta bajo su nombre los conciertos de Iron Maiden y Metallica en nuestras tierras, quién se mandó valiente a organizar dicho evento. Una vez establecidas las pautas, lo único que nos ocupaba era aguardar el día en que la sangre llovería en Costa Rica…
MANTRA
23 años bajo sus espaldas no admitían duda alguna. Liderada por ese guerrero inclaudicable llamado Roberto Pana, y sin querer demeritar a otras agrupaciones costarricenses quiénes también han hecho méritos de sobra, Mantra era la banda con el mejor perfil para abrir este evento. Su trayectoria y longevidad los coloca como una de las bandas pilares y legendarias del Metal tico, así qué… ¿cómo no iban a abrirle a una de las bandas pilares y legendarias del Metal mundial?
Una vez Fabbián, Adrián, Víctor, Pablo y Roberto empezaron con las primeras notas de su presentación, muchos quedamos con la boca abierta por el sonido que tenían. Pulcro, nítido, pero con una potencia y fuerza bárbara, qué nos incitaban a aglutinarnos frente al escenario y gritar con ellos a todo pulmón los temas que iban desgranando. Con su presentación, quedó claro que la experiencia que Mantra ha acumulado a lo largo de su historia no ha pasado en vano. Me dio muchísimo gusto verlos comandar el escenario, y moverse por el mismo con una gran confianza en su trabajo, denotando con ello su preparación para este concierto.
Un detalle que a todos nos agradó, y con el que se echaron al público en el bolsillo, fue su tributo al Metal Costarricense. Camisetas de Arsenal, Advent of Bedlam, The Last Void, Rotten Souls, Dominage, entre otras agrupaciones costarricenses, fueron parte del vestuario que Mantra utilizó en escena. Esto fue, ni más ni menos, una muestra del respeto y amor –sí, amor- que Mantra siente por nuestro movimiento, y por las bandas que en él participan. Además, fue una clara señal de que, a pesar de su estatus dentro de nuestra escena, Mantra sabe de dónde proviene, y que no olvida sus raíces. ¡Bien por esto, muchachos, excelente!
Ahora bien… ¿fue todo perfección? No. Al menos no para mí. Puede ser que me llueva por lo que voy a escribir, pero soy de la firme creencia que si hay algo que pareciera no está bien, debe decirse. Y para mí hubo dos puntos que deslucieron en algo una presentación casi perfecta. La primera… el estilo vocal de Fabbián Bonilla. Ojo, mucho ojo, que no estoy diciendo que cante mal. En lo absoluto. A Fabbián le reconozco que tiene una excelente potencia y fuerza en su voz, y su tono recuerda, en algo, a anteriores cantantes como Mauro Vargas o Juan Carlos Segura. Pero, para mí al menos, la forma en que articula y enuncia las frases, y las acomoda en las canciones es el problema. Cuesta distinguir lo que dice, y su estilo me parece algo lineal, por lo que a veces arroja las frases en segmentos y tempos en los que no están escritos originalmente. Eso hace que las canciones, aunque parezca difícil, cambien un poco de lo que uno está acostumbrado. Y ojo, que esto no lo digo solo yo. Me di cuenta, luego del concierto, de gente que no supo que Mantra interpretó ‘El Ojo de Dios’, por ejemplo, porque no entendían lo que Fabbián decía y cantaba. En lo personal, con su potencia, y si se mantuviese en línea a como las canciones han sido escritas, harían de Fabbián uno de los mejores cantantes que han pasado por Mantra.
El otro punto que a decir verdad no me pareció fue la inclusión de ‘Fucking Hostile’, original de Pantera. Cierto, la gente la coreó incluso más que sus temas originales, y el mosh en esta canción fue brutal, pero… ¿tienes media hora, y clásicos como ‘La Profecía’, ‘Bruja Emperatriz’, ‘Burn Your Spell’, ‘Keep in Line’, mi favorita ‘Betrayed Soul’, ‘Héroe Oscuro’, entre otras… y tocas un cover? Para ese caso, creo que, a tono con lo que Mantra mostró esa noche, habría sido mejor el cover de ‘Sacrilege’, de Argos, que Mantra ya había incluido en “Autonémesis”. En fin… es solo un comentario.
No obstante lo anterior, Mantra fue grande la noche del 17 de junio. A pesar de mis objeciones en los puntos señalados antes, no puedo negar que Mantra se ganó a todos gracias a su tesón, esfuerzo y profesionalismo. Y con presentaciones como la de ese día, puedo decir con alegría que tendremos Mantra para rato. Y, si, si, si, a pesar de mis objeciones, la noche del 17 de junio es la prueba del porqué Mantra fue, es y siempre será la banda costarricense favorita de un servidor… Puede que en este momento existan agrupaciones que tal vez estén más en boga en el Metal costarricense… Puede que algunas de ellas tal vez tengan incluso mejores músicos… Puede que algunas tal vez, tal vez, sean más profesionales… Todo lo que ustedes quieran, pero Mantra demostró, una vez más, el porqué es la más grande de nuestro medio… \m/
SLAYER
“DUN DUN DUN”
¿Cuántas veces, mientras veíamos “Live Intrusion”, “War at the Warfield”, “Still Reigning”, o “Big 4”, soñábamos despiertos con un concierto de Slayer acá en nuestras tierras?
“DUN DUN DUN”
¿Cuántas veces nos imaginábamos lo salvaje y violento que podría ser el mosh pit en un concierto de Slayer… y lo que quisiéramos vivirlo en carne propia?
“DUN DUN DUN”
¿Cuántas veces dábamos lo que fuera con tal de ver a Lombardo destrozar su batería, o a Araya mover su cabeza frenéticamente al son de ‘The Antichrist’ o ‘Chemical Warfare’?
“DUN DUN DUN”
¿Cuántas veces, cada vez que escuchábamos esos tambores retumbar en nuestros oídos, sentíamos la adrenalina subir, conforme ‘Raining Blood’ iba avanzando?
“DUN DUN DUN”
¿Cuántas veces… cuántas veces… cuántas veces?!?!?!
Por favor, ahí me disculpan por el “préstamo” que hice de las notas en el folleto del “Soundtrack To The Apocalypse”, no pude evitarlo…
… Pero es la verdad… ¿cuántas veces no pasó por nuestras cabezas vivir algo así? Afortunadamente, a las 9:00 p.m. en punto, del viernes 17 de junio del 2011, lo que tanto habíamos esperado empezó a masacrarnos en vivo…
Cualquier calificativo que queramos darle a la presentación de Slayer ante las casi 8000 personas que nos hicimos presentes esa noche al estadio Ricardo Saprissa se queda corto en realidad. La banda simple y sencillamente nos atacó sin contemplación alguna, y fue así como fuimos testigo, de primera mano, del porqué de su bien ganada fama.
Tal y como muchos lo han señalado, Slayer no necesita espectáculo alguno en tarima… Ellos por si solo son el espectáculo. Por eso, el escenario estuvo adornado únicamente por una formidable manta. Del resto, se encargaban los 4 miembros del grupo…
¡Y qué manera de hacerlo! Adrenalina y energía pura, de principio a fin, sin tiempo para pausas ni miramientos. Himnos como ‘War Ensemble’, ‘Postmortem’, ‘Black Magic’, ‘South of Heaven’, ‘Seasons in the Abyss’, ‘Chemical Warfare’, ‘Raining Blood’, ‘Mandatory Suicide’, ‘Angel of Death’, etc., fueron haciendo su aparición junto a temas más recientes como ‘Stain of Mind’, ‘Disciple’ (la cual ya se ha ganado su status de clásico dentro del set de Slayer), ‘Bloodline’ ‘World Painted Blood’ o ‘Americon’; cada una de ellas desgastándonos y dejándonos maltrechos, pero con una enorme satisfacción durante los poco más de hora y cuarenta minutos que Slayer nos brindó en su debut en suelo tico.
¿Y qué podríamos decir de cada uno de sus miembros? Tom Araya… debido a su reciente problema de espalda y posterior operación, ya no hace ese headbanging frenético que solía hacer… pero a decir verdad, no hizo falta. Verlo ahí, con una sonrisa de oreja a oreja, mientras veía al público, y sin pronunciar palabra, solamente puedo describirlo así… con una presencia y dominio escénico imponentes… comandó e hizo al público como quiso, y disfrutó con ello, y nosotros con él. Y debo acotar, como muchos lo han hecho, lo formidable que cantó ese día. Una gran noche para el Sr. Araya, y por ende, para nosotros…
Kerry King… su guitarra cuál hacha decapitó cabezas por doquier, no tuvo reparos para destrozarnos con sus clásicos solos, y la mancuerna que hizo con Gary Holt realmente dio sus dividendos.
Gary Holt… ¿Quién mejor para sustituir al lesionado Jeff Hanneman qué alguien que conoce la escena, quién la ha visto luchar por casi el mismo tiempo que Slayer, y comparte su pasión y visión por la música tal como ellos? Muy honestamente, si, habría sido genial ver a Jeff… pero fue realmente descomunal presenciar el trabajo de Holt junto a Araya, King y Lombardo. Perfecto, acoplado, y disfrutando de la oportunidad. Ojalá que este concierto despierte en Holt las ansias de visitar Costa Rica con Exodus…
Dave Lombardo… Todos, absolutamente todos, sabemos de las capacidades técnicas de este hombre, y lo hemos visto en incontables videos aporrear su batería con alma, vida y corazón. Pero, amigos… una cosa es verlo en video, donde vuela con su instrumento, y otra verlo en vivo, en la cual arrasa con todo. Increíble, excesivo y monstruoso, Lombardo fue una verdadera aplanadora sónica, indicando con sus breaks, redobles y dobles bombos el completo manejo que tiene de su batería, y lo mucho que disfruta machacarla. Si verlo en video es siempre un gusto, verlo en vivo fue más que un sueño hecho realidad.
Asimismo, no se debe obviar el excelente sonido que Slayer tuvo esa noche. Un sonido atronador, avasallador, que nos hacía cimbrar en todo momento… Ejemplo: el primer golpe al redoblante que Dave Lombardo dio en ‘Angel of Death’… mis piernas se estremecieron solo con eso. Demás está decir que durante esa hora y cuarenta y tantos minutos nuestros oídos fueron estremecidos con una muralla sónica que pocas veces se han escuchado en nuestro país. Para quienes tuvimos la suerte de estar ahí, fue una experiencia que pocas veces se vive.
¿Hubo puntos flojos? Tal vez la poca asistencia… ¡Bah! Estábamos quiénes debíamos estar. ¿La inclusión de temas no tan emblemáticos y de poca factura, desde mi punto de vista, tales como ‘Stain of Mind’ o ‘Bloodline’? Bueno, esas canciones fueron de las más vitoreadas y coreadas por la gente, y a decir verdad, con el sonido que tuvieron ese día, no desentonaron del todo con el set… Para ser honesto, no puedo pensar en un fallo durante el set de Slayer. Todo fue magistral, desde el sonido hasta la puesta en escena, pasando por el estupendo juego de luces, hasta llegar al mosh pit que se vivió… en diversas partes de Gramilla (¡eso no tiene nada de V.I.P.!) se vieron de 3 a 4 sectores con su respectivo mosh pit, cada uno tan violento y agresivo como el otro, y los cuáles no se detuvieron hasta que los últimos acordes de ‘Angel of Death’ sonaron…
Con la venida de Slayer, se cierra un círculo abierto hace poco más de 5 años, sí, pero a la vez, se demuestra que ya no hay imposibles para el Movimiento tico. Si una vez dijimos “ya vino Maiden, puede venir lo que sea… aunque con Slayer quién sabe”, ahora podemos manifestar que, efectivamente, si puede venir lo que sea. Y, lo mejor de todo, ese lo que sea podría incluir una nueva visita de este enjambre demoledor llamado Slayer… no sé si Dios nos odiará tanto para ello, pero confiemos en que así sea… Por ahora, me disculpan… debo ir a masajear mi cuello…
“DUN DUN DUN”….
SLAAAAAAAAAAYEEEEEEEEEEEEEEEEER!!!!!!!!!!!!!!!!!
Por Randall |