A lo largo de los últimos cinco años la cantidad de material DVD que ha salido al mercado musical es exorbitante. Las ventajas del formato han hecho que cualquier agrupación, incluso aquellas con una breve carrera, edite algún trabajo visual que ha sido grabado informalmente aún sin ser un material de calidad; en algunos casos, podemos sospechar, se trata solo de una excusa por parte de las disqueras para sacar dinero fácil.
De esta manera, buena parte de bandas hacen una compilación de piezas grabadas en lugares diversos, como en el caso que nos atañe, ni siquiera con las condiciones mínimas de recursos, hecho que llega a puntos incomprensibles con la utilización de cámaras caseras. La mediocridad que demuestran muchas bandas con este fenómeno es lamentable pues en realidad no son presentaciones en vivo, sino, en el mejor de los casos, una muestra de lo que es capaz la banda sobre un escenario, y en el peor caso, como este, un intento frustrado de exponer las virtudes y el ambiente que se capta en un concierto de Death Metal.
De las cinco exposiciones, las únicas que resultan parcialmente inteligibles son la de Krakow, Polonia, y la de Hollywood, California. Queda en evidencia en ambas, algo que no es nuevo para ningún seguidor del Metal extremo, la contundencia y brutalidad de la voz de Fisher, que con los años se ha consolidado de una manera sobresaliente pues su intensidad no se ha visto diezmada y la capacidad que tiene para mantenerse en buena forma nos habla de un vocalista que no solo conoce y por lo tanto sabe manejar su voz, sino que no es fingida o artificial como es usual en muchísimos vociferadores que fuerzan su organismo y terminan con serios problemas de salud y consecuentemente, tienen que retirarse después de grabar 2 o 3 álbumes. Quizá con lo único que no me siento satisfecho es con el problema que siempre ha padecido Fisher, especialmente desde su llegada a Cannibal Corpse, de verse imposibilitado por las características musicales del grupo o por sus propias limitaciones a mejorar su dicción, para así lograr una mejor proyección de lo gutural y hacer de lo que está cantando algo coherente.
Por otra parte, instrumentalmente hablando, destacar a Webster y Owen que siempre dan una buena actitud al mantenerse concentrados en la parte técnica y de digitación sin dejarse llevar por el exceso de adrenalina que provoca una presentación en directo. No se puede decir lo mismo de Barret y Mazurkiewicz, que este último en especial hace gala de su pésima mecánica y de la falta de conexiones en la utilización de variables en la percusión, dedicándose al Blast-beat inútil y sin sentido de la musicalidad.
Para los que quieren apreciar realmente un show al que valga la pena prestarle tiempo y atención por su sonido y por el hecho de que Cannibal en su conjunto han avanzado técnica y musicalmente, sería buena idea el “Live Cannibalism” que es el primer concierto que han grabado profesionalmente, sin contar, claro está, con el concierto de Moscú que solo se editó en la caja especial del año anterior.
Para finalizar, alguno pensará con justeza que esto es solo para fanáticos, pero lo cierto es que un buen fanático se debería sentir irrespetado y hasta humillado con este material; en la buena teoría, un adepto a la banda y que sienta aprecio por su música exigiría no menos que la excelencia y no actuaría con conformismo ante este tipo de consuelos o migajas. Mas bien, harían suya esta sentencia que le extraje a un escucha preocupado: “Esperar para que sacaran esto, hubiera sido mejor que no sacaran absolutamente nada y esperar unos años más por algo al menos decente.”
Calificación: 15/100
Salvador