Al finalizar el 2005, Earache Records pone en el mercado el primer material audiovisual del ya legendario cuarteto death metalero de Florida Deicide. Este, con el explícito título de “When London Burns”, recoge lo que fue la presentación del grupo en el The Mean Fiddler de Londres, el 29 de noviembre del 2004.
“When London Burns” no es un mal DVD. Tampoco es fenomenal. Es, por ponerlo así, común y corriente. El show es bastante sencillo. Tan sencillo, que al inicio del mismo no hay nada que estimule al espectador. No hay intro, ni un juego incesante de luces, nada que eleve la adrenalina y le agregue suspenso al asunto. Simplemente, Deicide sube al escenario, y luego de probar el bajo y la batería, inicia su presentación. El escenario es pequeño, pero de por sí Deicide no ocupa mucho espacio, ya que no se mueven mucho.
Hay que destacar las ausencias de los hermanos Hoffman, Eric y Brian, en las guitarras. Una lástima, ya que una de las principales características del grupo era mantenerse con la formación original durante tantos años, y habría sido interesante –y justo- ver a esa formación tocando junta en su primer DVD. De todas maneras, no podemos quejarnos de los reemplazos, todos sabemos de la calidad y de las condiciones de Jack Owen (ex-Cannibal Corpse) y Dave Suzuki (Vital Remains), quiénes hacen un trabajo encomiable en sustitución de los Hoffman. A decir verdad, no se siente gran diferencia, ya que la agrupación luce verdaderamente amarrada, las piezas suenan como sus versiones en estudio.
Musicalmente Deicide es una verdadera máquina destripante, donde podemos recalcar el trabajo del baterista Steve Asheim aporreando sus tarros, aparte del ya mencionado aporte de Owen y Suzuki. Vocalmente, Glen Benton no hace un mal trabajo, pero debería dejar de hacer la voz chillona, que ya no le sale. Destacable son los coros que hace Suzuki, a quién la voz chillona si le sienta bastante bien, y cuando la hace junto a la voz grave de Benton suenan simplemente bestiales. Visualmente, pues, no es la gran cosa. Como ya se dijo, los miembros de la banda no se mueven mucho. Si, hacen headbanging, pero en donde se plantaron, de ahí no se movieron, por lo que el show escénico es prácticamente nulo. Además, Benton como frontman deja mucho que desear. No sé si está borracho, o drogado, o ambas cosas, pero tiene una actitud como de crecido o vivazo realmente desagradable. Su forma de dirigirse a la audiencia y su manera de hablarles denotan ciertos aires de grandeza, que más bien rayan en lo payaso.Sin embargo, la presentación en sí se disfruta, aunque queda la sensación de que pudo ser mejor.
En el apartado de producción, esta es normal. Varias cámaras que dan diferentes enfoques a los miembros del grupo, algunas incluso que parecieran estar dentro del público, ya que se mueven bastante. En ocasiones, la pantalla se divide en dos, exponiendo a diferentes miembros. Un punto malo es que no hay tomas del público, por lo que no podemos ver que tal lo está pasando la audiencia. Muchos dirán que eso no es importante, pero a veces hay situaciones que suceden entre los fans que merecen ser vistas.El sonido es aceptable, manteniendo el nivel de agresividad requerido.
En cuánto a los extras, no hay mucho que decir. El documental “Behind The Scars” ya estaba disponible en las primeras versiones de “Scars Of The Crucifix”, por lo que no es nada nuevo. A mi humilde juicio, un desperdicio. ¿Para qué dar a los fans algo que ya tienen, ya que esta versión del último disco no era tan imposible ni cara de conseguir? Habría sido más interesante ver tomas detrás del escenario, ver las verdaderas razones –porque todavía hay un halo de misterio- por las cuáles los Hoffman dejaron al grupo, conocer qué llevó a Owen y a Suzuki a unirse a Deicide para la gira y como es o era su relación de trabajo y personal con Benton y Asheim, cuales podrían ser los planes futuros, etc. En fin, tantas cosas que se podrían haber explotado. Pero bueno, nada es perfecto.
Dicho esto, “When London Burns” es una producción que pasa sin pena ni gloria, que no está mal, pero que tampoco es un dechado de virtudes. Sirve para pasar el rato, pero, en definitiva,no es de esos DVDs que vas a estar observando constantemente.
Calificación: 80/100
Randall