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    Furia de Titanes

Judas Priest – Rising In The East

Contenido
1. The Hellion/Electric Eye
2. Metal Gods
3. Riding on the Wind
4. The Ripper
5. A Touch of Evil
6. Judas Rising
7. Revolution
8. Hot Rockin'
9. Breaking the Law
10. I'm A Rocker
11. Diamonds and Rust
12. Worth Fighting For
13. Deal with the Devil
14. Beyond the Realms of Death
15. Turbo Lover 06:14
16. Hellrider
17. Victim of Changes
18. Exciter
19. Painkiller
20. Hell Bent For Leather
21. Living after Midnight
22. You've Got another Thing Comin'
Line Up
Rob Halford: Vocales
K.K. Downing: Guitarra
Glenn Tipton: Guitarra
Ian Hill: Bajo
Scott Travis: Batería
Reseña

¿Cómo empezar? ¿Cómo hablar de una de las bandas de heavy metal más importante, sobresaliente e influyente de todos los tiempos? ¿Cómo ser objetivo y no morir en el intento? Todas estas son preguntas que uno se hace una y otra vez, pero que parecieran no tener respuesta. Es prácticamente imposible no soltar el fan que uno lleva adentro a la hora de mirar “Rising in the east”, el más reciente dvd de Judas Priest. Este recoge su concierto en la tierra del sol naciente, como parte de la gira en soporte de su más reciente álbum de estudio “Angel of Retribution”. Y es que saber que en esta presentación Rob Halford está nuevamente reunido con KK Downing, Glen Tipton, Ian Hill y Scott Travis es más que motivo suficiente para echarle un vistazo.

Así que tratemos de ir por partes. Primero, la producción. Buena imagen, buen sonido, buen manejo de cámaras, una buena y agradable edición, dónde en ocasiones se parte la pantalla en dos o tres tomas, brindando diferentes ángulos del mismo músico, varios miembros de la banda, o simplemente dos o tres veces el mismo personaje. Un punto a favor.

Por otro lado, el público. Demás está decir que los japoneses no se brindan mucho al mosh – aunque siendo honestos, Judas Priest no es una banda que se reconozca por ser muy moshera - , así que no esperemos ver círculos de gente bailando frenéticamente al son de “Painkiller” o “Hellraider”. Sin embargo, la audiencia se entrega, disfruta del espectáculo, y participa con los coros cuando debe. No se verán muchas mechas menéandose de arriba abajo, sino que observan cada detalle exhaustivamente. Definitivamente, una cultura muy diferente.

Cómo tercer punto, el set list. Balanceado, mostrando 5 piezas del nuevo disco, así como un repaso a su extensa discografía. Cómo sorpresa, tenemos la inclusión de canciones que son raramente presentadas en vivo, tales como “I’m a rocker” o “Hot rockin’”. Por supuesto, no pueden faltar clásicos como “Beyond the realms of death”, “Hell bent for leather", “Living after midnight”, “Breaking the law” o “Painkiller”.

Ahora es el turno de la banda propiamente. ¿De qué valdría hacer un dvd con lo mejor y lo último de la tecnología, si la presentación en si fuese un fiasco? Afortunadamente, no es este el caso, aunque tampoco es que Judas Priest diera la mejor presentación de su existencia. Claro, el grupo se siente amarrado, compacto, se nota a leguas su experiencia y sus horas sobre las tablas. No esperen ver a todos corriendo de un lado para otro como locos, Judas Priest nunca ha sido así… además de que la edad también juega. Se mueven, inyectan a la gente, sí, pero su fuerte está en la interpretación. Esta, musicalmente, es impecable, perfecta. Pero… pero… siempre tiene que haber un pero. Y ese pero se llama Rob Halford.

Muy honestamente, no sé que pensar de Halford. Podría decirse que tengo sentimientos encontrados. Por un lado, siento que hace bien su trabajo. A pesar de los años, y aunque se nota que ha perdido un poco de su voz, en general hace una buena interpretación. Y por momentos, nos recuerda sus mejores años, llegando a tonos que para cualquier otro mortal sería sencillamente imposible. Muestra diferentes tonos vocales, se pega sus gritillos, aunque más cortos, pero los hace bien. Claro, también hay temas en los que queda debiendo, pero debemos recordar una vez más que ya no es ningún jovencito Pero, con el aspecto vocal no hay mucho problema. Es su actitud propiamente la que me provoca esta confusión.

¿Por qué? Porque, durante la primera hora y pico del concierto, la interacción con el público es prácticamente nula. No los vuelve a ver, cuando presenta un tema lo hace de espaldas, y en ocasiones canta de espaldas a la audiencia. Tiene las típicas actitudes de un “rock star”. Si, ya sé que estamos hablando de Rob Halford, el Metal God, pero eso no quiera decir que no se deba al público, quiénes fueron, al fin y al cabo, los que hicieron posible darles ese título de leyendas. Sin embargo, las cosas mejoran hacia el final. Cambia un poco y se entrega y compenetra más con la gente, los mete dentro del espectáculo, los invita a cantar, canta más de frente a ellos, etc. Ejemplo de esto lo tenemos casi al final, justo antes de “You’ve got another thing coming", donde Rob juega con su voz, e invita al público a seguir lo que él hace.

Además, es sabido que Judas Priest, Halford más propiamente, basan mucho de su espectáculo en algo teatral. Posiblemente, parte de esta actitud de Halford es algo ya planeado, puesto que, en “Metal Gods”, por ejemplo, camina tipo robot; o “The Ripper”, dónde muestra una mirada tipo asesino. ¿Teatralidad o arrogancia? Tal parece que, en este caso, hay una línea muy delgada que los divide.

¿Puntos flojos? Por supuesto que los hay: la necesidad de Halford de apoyarse en su pedestal, la forma tan encorvada en que canta en ocasiones, o la manera en que canta “Turbo Lover”. Pone su micrófono en un pedestal que más bien parece diseñado para el famoso Tattoo de la Isla de la Fantasía que para un cantante de heavy metal. Esto porque el dichoso pedestal le llega casi a la cintura, por lo que una vez más debe encorvarse… no imagino el dolor de espalda que debe darle cada noche. Pero esto no es nada comparado al peor momento de la noche. Tanto que a mi humilde juicio, deberían dejar de tocar “Painkiller”. Aunque parezca extremo, Halford está masacrando ese tema. La manera en que la canta es mala, simplemente mala, ya no llega a los tonos en que está, por lo que trata de subirlos, pero a la vez dando una voz un tanto ronca o carrasposa. El resultado es sencillamente desastroso. Y otro punto que no comparto, aunque debo confesar que es en cierto modo entendible, es la no inclusión de ningun tema de la etapa de Judas Priest con Tim “Ripper” Owens. Cierto que estamos viendo la reunion, pero habria sido un bonito detalle, a manera de tributo a un hombre que estuvo ahí para cuando lo ocuparon. Ya tenemos el ejemplo de Iron Maiden tocando “Sign of the Cross” o “The Clansman”, asi que pudo trabajarse algo al respecto. En fin...

A pesar de todo, se disfruta del concierto y, sin llegar a ser genial,tiene sus buenos momentos. Es una lástima que no incluya extras, pero bueno, nada es perfecto. Habría sido interesante ver que pasa detrás del escenario, pero tal parece que, para Judas Priest, es suficiente con dar a sus fans lo que ellos mejor saben hacer. Aunque, en esta ocasión, el resultado no fue el mejor. Tal vez en la próxima.

Calificación: 79/100

Randall