METALICOS 

 
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Editorial

Como Cambian los Tiempos

Este es mi primer editorial, y no me considero muy diestro en estas cosas, trataré de enfocarlo desde un punto de vista más de reflexión que otra cosa, y por su puesto se trata simplemente de una opinión personal. Recuerdo con cierta nostalgia los tiempos en que empecé en este asunto del heavy metal allá por 1985, y no deja de sorprenderme la forma en que cambian los tiempos.

En aquella época conseguir nuestra apreciada música era todo un reto, toda una odisea. Desde luego hablo por lo poco popular que era y también las pocas tiendas en que podíamos conseguirla. Aquella famosa tienda Papa Disco en la galería Ramírez Valido y Euro Metal , primero en una pequeña esquina de una zapatería del centro de la cuidad y después en el Centro Colón, eran de las pocas, por no decir que las únicas, donde podíamos encargar y comprar nuestro querido metal en todas sus escasas formas, ya que las ramas en que se dividía el metal en aquellos tiempos la verdad es que las podíamos contar con los dedos de una sola mano (y puede que hasta nos sobraban dedos).

Pero era lindo, aquello de ir detrás de cierto disco en LP (los acetatos siguen siendo para mí piezas invaluables de colección) y pagar una suma astronómica para un colegial como uno, significaba al menos 1 semana sin poder comprar ni siquiera un ‘copo’ en el recreo, pero igual era feliz escuchando aquella maravilla que representó para mí (y estoy seguro que para la mayoría de nosotros los amantes de esta corriente musical) el inicio de un estilo de vida, una filosofía, una forma de libertad que aún en estos tiempos considero edificante.

Otra cosa era sin dudas la forma en que disfrutábamos aquella música, y más de uno que lee este editorial estará de acuerdo conmigo en que, era una época en la cual asimilar y aprendernos discos enteros prácticamente era más simple, un ‘Powerslave’, un ‘Somewhere in Time’ de Maiden, un ‘Master of Puppets’ de Metallica, un ‘Peace sells…but who’s buying’ de Megadeth, un ‘Keeper of the seven Keys’ de Helloween, un ‘Operation Mindcrime’ de Queesryche, ‘No place for disgrace’ de Flotsam & Jetsam, un ‘Among the Living’ de Ántrax, un ‘Gates to Purgatory’ de Running Wild y en fin, discos de aquella época (obviamente hay muchos más pero no se pueden nombrar todos, de otra manera terminarás de leer este editorial en unas 10 horas) son producciones que llegaron para quedarse en el corazón y la mente de muchos de nosotros y además de eso son álbumes cuya música y letra tenemos muy presente hasta el más mínimo detalle.

¿Por qué lo anterior?, bueno el punto al que quiero llegar es que ahora las cosas ¡son tan distintas!, Internet, celulares, computadoras con sus respectivos quemadores de CD, Ipods, DVD y sobretodo la inmensa y vasta cantidad de opciones que tenemos hoy en día para conseguir nuestra querida música, tras de eso el número tan ilimitado en que se ha dividido el metal, hace que ahora la cantidad nos vuelva locos y nos cueste más trabajo asimilar y aprendernos todo lo que sale hoy en día, de hecho es imposible hacerlo, uno a veces quisiera tener todo el tiempo disponible para escuchar y escuchar música para poder estar 100% actualizado con todo lo que sigue saliendo cada día, y aún así no se puede, no alcanza la vida misma para poder realizar semejante proeza.

Y es que si se ponen a pensar, ¡sale un álbum nuevo cada día! lo que significa que con solo una semana que por alguna razón no se pueda oír algo, ya se acumulan 7 discos que no has oído, vaya y esto se va poniendo aún mejor cuando le agregamos los DVD’s que de igual manera salen en cantidades enormes como si fueran palomitas de maíz, muchos de ellos son dobles lo que significa que se necesitan varias horas para poder al menos darnos una idea de lo que son.

Por supuesto que esto como todo tiene sus ‘pros’ y sus ‘contras’, ahora pues la apertura que nos da el mercado, nos facilita enormemente conseguir todo lo que se nos ocurra y hasta lo que no. Al existir tantos grupos y estilos musicales tan variados siempre vamos a tener algo que escuchar sin aburrirnos. Sin embargo, al mismo tiempo esto evita que disfrutemos de la música de la misma manera de antes por las razones que expliqué al inicio, ¡ya no cuesta nada conseguirla!, por naturaleza las personas disfrutamos mucho más algo que nos costó conseguir que aquello que nos vino sin esfuerzo alguno, lo cual nos lleva a otra situación: antes los que escuchábamos metal éramos un grupo muy selecto y nos conocíamos casi entre todos, ahora se ha ‘masificado’ tanto que cualquiera puede llamarse ‘metalero’

Queda a criterio de cada uno con cuál circunstancia se identifica mejor. Saludos.

Gilbert
25/07/2006