Hace apenas escasos tres meses en Costa Rica, fuimos testigos de algo que parecía sacado de una comedia digna del más ácido y negro humor; un evento que fácilmente se podría interpretar como una vergüenza tanto para el periodismo serio como para el poder de raciocinio que muchos se jactan de poseer y en muchos casos es lo que nos separa de los animales. Este acontecimiento fue el muy ridículo y altamente amarillista seguimiento a la venida de la banda de Deicide, la cual iba a presentarse en Costa Rica.
No es un secreto que Deicide es una banda polémica por lo menos dentro de una sociedad con “valores cristianos”. ¿Y cómo no considerar a esta banda polémica? después de todo Glenn Benton es toda una figurilla que disfruta violentar las muchas veces frágil y hasta hipócrita fe cristiana. Pero antes de seguir quiero aclarar, ya que no quiero confusiones, que no estoy en contra de los cristianos, ya que si bien es cierto que hay mucha tela que cortar sobre esta fe y muchos casos de abuso y corrupción dentro de la misma, no puedo generalizar ya que como dijo alguien una vez, no podemos condenar el matrimonio basándonos en la incidencia de los divorcios. Aclarado este pequeño punto sigamos adelante.
El concierto de Deicide por si solo se veía que iba a resultar algo más que una simple presentación y eso fue lo que sucedió; una vez que la voz se corrió la bola de nieve empezó a rodar. Lo que en primera instancia fue el movimiento de un vasallo de un conocido Diario nacional (aclaro que por conocido no necesariamente significa que estamos hablando de otro New York Times) por acaparar la atención de un sector de la población, que ya por si solo busca escandalizarse con cualquier noticia, terminó en un ridículo que incluyó a otros canales de televisión y para rematar, hasta un funcionario de una institución pública terminó vetando la presentación de esta banda de manera indirecta.
Entrevistas iban y venían con todo tipo de gente: padres, periodistas, organizadores y hasta unos pobres peatones de la tercera edad a los que más que preguntar que opinaban (¿?) les hablaban que el anticristo iba a venir a Costa Rica. Interesante también fue como el periodista que armó esta cruzada anti Deicide lanzó piedras y escondió la mano cuando fue invitado a debatir en televisión sobre el tema; tanto fue el alboroto que hasta la misma iglesia dijo que a ellos, si bien no les agradaba la idea de que Deicide viniera, no podían censurar su espectáculo ya que la gente es suficientemente madura para saber en qué esto es solo un espectáculo y un intento de ganar dinero a través de la polémica, la cual dicho sea de paso, es bastante lucrativa.
Pero volvamos al presente, ya que ahora nos encontramos con un evento que ya empezó a crear roncha, o por lo menos así lo quiere de nuevo el mismo periodista del diario que mencioné anteriormente; este evento es el concierto por segunda vez en este país de la banda Cannibal Corpse.
Da lástima que un medio de comunicación se preste para semejante parodia de un trabajo que en principio debería exaltar el poder del pensamiento como lo es el periodismo, pero la verdad es que no se puede esperar mucho de un periódico que anuncia con bombos y platillos la exclusiva de un hombre que come animales vivos, como gatos y gallinas, y lo publica en primera plana. No estoy en contra de que se hable que Cannibal Corpse es una banda polémica y que sus portadas han sido censuradas en muchos lugares, pero también se debe decir que si bien sus letras son grotescas, estas no pasan de ser puramente entretenimiento tal y como lo es cualquier película de terror B al más puro estilo de Tobe Hooper o George Romero. Y sobre las portadas, bueno, ese mismo periodista parece olvidar que trabaja para un periódico donde las portadas muestran gente decapitada, ahorcada, ahogada, mutilada, violada, desnuda, lisiada y con todo un sinfín de problemas las cuales hasta donde yo sé, no son ilustradas por Vincent Locke y se exhiben en plena vía pública. En una entrevista a un servidor público se añade que esta banda está censurada en Alemania (en realidad tienen prohibido tocar temas de sus tres primeros discos), bueno, yo quiero añadir que en ese mismo país los periodistas tienen una ética y nunca presentan tomas que puedan herir la sensibilidad de la familia o de terceros. O sea nada de come gatos en una portada.
En esa misma entrevista se habla de cómo es que un género como el reggaetón no es censurado en este país, lo que creo que es un recurso totalmente cajonero que solo sirve para enervar aun más los ánimos y para hacer ver a Cannibal Corpse como un espectáculo peor que mostrar mujeres escasas de ropa y artistas que maquillan la falta de talento a través del brillo de su “bling bling”; creo que sería interesante una estadística sobre qué tipo de música escuchan los delincuentes y desquiciados ya que podría lanzar resultados que a más de uno sorprenderían. Además se podría realizar también un estudio sobre la escolaridad de muchos de estos músicos y otro sobre cuantos sicópatas aparecieron después del primer concierto de Cannibal en este país.
Por otro lado no sería tan ajena la idea de que estos “santos patronos de la denuncia social y moral” se den una vuelta por alguno de los muchos intercolegiales (no se preocupen cuando, estos se dan cada semana en el mismo lugar) para ver que tan moral es que jóvenes con una edad que oscila entre los 14 y 17 asistan a un bar donde el plato fuerte es un grupo de baile ejecutando un acto que probablemente no difiera mucho de lo que se puede encontrar en un centro nocturno; por lo menos en un centro nocturno el espectáculo es para mayores de edad. Además, ya que están en eso tal vez les puedan preguntar de una vez a esos jóvenes que se siente ser parte de un nicho que exalta en la juventud valores tan sintéticos como la silicona que usan algunas “modelos” o “bailarinas”, y las menciono entrecomilladas ya que las verdaderas modelos y bailarinas de este país son realmente respetables y verdaderamente exaltan ese título. Eso sí, nada de preguntarles a estos jóvenes cuál es el último libro que leyeron ya que se exponen a una eventual cátedra de ciencias políticas o a un foro sobre el impacto de la prosa de Chomsky en la sociedad, y como es bien sabido, estos beneméritos de la moral y las buenas costumbres están muy ocupados para ser molestados con los impetuosos desvaríos intelectuales de nuestra juventud.
Es una pena que en este (tercer) mundo todavía existan prejuicios hacía la música en distintos géneros, y digo distintos ya que sería muy cerrado de mi parte afirmar que el metal es el único hijo problema de la música. Más triste es pensar que la música es la culpable de todo lo malo en este mundo en vez de realmente ver dentro de cada uno de nuestros hogares y pensar que tal vez lo que hace de este mundo un lugar tan peligroso es la mentalidad de obtener todo con el mínimo esfuerzo.
No sé realmente cual es la fijación que aun tienen muchos por explotar la imagen negativa de un género como lo es metal. Con tantos y tantos problemas en nuestra sociedad no se sabe si reír o llorar con lo papelones que estos individuos pretenden interpretar. ¿No tendrá migración problemas más serios que resolver? ¿Quieren ayudar a este país? Tal vez deberían enfocar esos recursos y tiempo en otros campos como promover el pensamiento crítico u organizar algún tipo de concierto a beneficio de los hogares de ancianos cuyas condiciones son realmente críticas en muchas partes de este país. ¿Quieren una noticia para darle seguimiento? Esta es buena: Cada día más y más jóvenes están menos interesados en el colegio y más interesados en ganar dinero fácil delinquiendo, y créanme, no necesariamente gastan ese dinero robado en un disco de Cannibal Corpse.
Por Andrés
06/08/07 |