METALICOS 

 
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Editorial
¿Hacia dónde va el negocio de la música? 

No cabe duda que hablar de la música como arte es algo realmente placentero y la principal razón de ser para un sitio como Metalicos, sin embargo, hoy voy a salirme un poco del molde para poner en la palestra el tema del futuro de la música como negocio. En otras palabras, voy a hablar de los fríos y odiosos números que a final de cuentas definen si una actividad tiene o no el soporte monetario tan necesario para sobrevivir. 

El pasado 10 de enero del 2008 salió publicado en la versión web de “The Economist” un interesante artículo titulado “The music industry - From major to minor” (La industria de la música – De mayor a menor). El artículo inicia contando la siguiente historia: En el 2006, la disquera EMI invitó a un grupo de adolescentes a su cuartel general en Londres para discutir con los altos ejecutivos de la compañía sobre sus hábitos. Terminada la reunión, los ejecutivos señalaron hacia una mesa con una pila de discos compactos y dijeron a los jóvenes que se los podían llevar de gratis. Ninguno de ellos se llevó un solo disco. 

¿Cuál es la importancia de esta anécdota? Veamos los números de la industria de la música en el 2007 para poner las cosas en contexto (datos de la firma Nielsen SoundScan): 

  • El producto más importante de la industria musical es el CD, el cuál representa el 80% de sus ventas globales.
  • Las ventas de discos físicos cayeron un 19% en Estados Unidos, en Gran Bretaña un 6%, en Japón, Francia y España un 9%, en Italia un 12%, en Australia un 14%, en Canadá un 21%.
  • Las descargas digitales pagadas han crecido velozmente pero no están ni cerca de cubrir las pérdidas que genera la caída en la venta de discos físicos.  
 

Para seguir viendo alarmantes cifras los invito a leer el artículo en su totalidad, pero creo que con solo esto nos podemos dar una idea de la situación. La realidad es clara: El disco compacto como medio de transferencia tecnológica está obsoleto. Voy a repetir esto porque es el punto más importante que quiero expresar en este editorial: El CD está obsoleto. 

En este momento podríamos pensar que el hecho de que el CD esté obsoleto no es importante, que simplemente hay que cambiar la forma de distribución y todo seguirá igual. Esto no es cierto porque la posible desaparición del CD significa, más que un cambio de medio, un cambio total de paradigma. 

Si analizamos la historia de la humanidad encontramos que la distribución masiva de la música comienza con la invención del fonógrafo en el siglo 19. A partir de entonces pasamos de la simple venta de manuscritos a la grabación de sonidos y su respectiva venta al público, naciendo así los sellos disqueros. Desde entonces la “unidad de distribución” ha marcado el camino de los músicos respecto a qué tanto componer... primero discos con uno o dos temas, luego tres o cuatro, luego cuarenta y cinco minutos... ochenta minutos, etc. El condicionante tecnológico siempre ha sido importantísimo para definir el estado de la música, y el cambio de paradigma para este siglo 21 es que ahora tenemos Internet, un medio de transferencia totalmente sin limitaciones. 

La eliminación de los límites es algo que la industria de la música tiene que aceptar y rápido. El CD tal vez no desaparezca del todo, pero es claro que ya no puede ser el principal vehículo de ventas; hay que buscar cómo aprovechar la plataforma del Internet para la distribución de música. Para los músicos también es importante tomar en cuenta este fenómeno... ¿por qué tengo que seguir grabando obligatoriamente 50 o 60 minutos si ya no estoy obligado a “rellenar” un disco completo? 

Con el rápido avance de la tecnología es difícil pronosticar qué puede suceder en los próximos diez años. Si tuviera que aventurar un pronóstico diría que el CD va a convertirse en un medio para venta de compilados, y tanto las bandas como las disqueras se van a concentrar más en sencillos cuya venta será por Internet y cuya publicidad se hará mediante radios globales, ya sea por satélite o por la misma web. Confío que este cambio de paradigma no va a significar menos música sino todo lo contrario, pero para que esto ocurra las disqueras y las bandas tienen que pellizcarse y darse cuenta que el mundo va cada vez más rápido y es cada vez más globalizado; o se mueven a la misma velocidad o pasarán a ocupar un lugar en el baúl de los recuerdos.

Por Esteban R.
21/01/08